viernes, 10 de febrero de 2012

EL MARBURG, LA OTRA FIEBRE HEMORRÁGICA

VIRUS DE MARBURG

La fiebre de Marburg, causada por un virus de efectos semejantes al Ébola, se identificó por primera vez en 1967. Es originaria de África, pero fue descubierta en Alemania (en la ciudad de Marburg, entre otras) y en la antigua Yugoslavia, cuando hubo un brote que afectó a 31 personas, siete de las cuales murieron. El brote comenzó entre científicos de laboratorios que trabajaban con micos importados de Uganda. 


Algunos de los animales habían muerto por causas desconocidas, pero a ninguno se le ocurrió que la enfermedad pudiese pasar a los humanos a través del contacto con los fluidos de los micos. La infección comienza como una gripe, pero al cabo de 24 horas progresa hacia la diarrea y los vómitos de sangre. Tampoco existe ningún tratamiento y se están estudiando vacunas que parecen ser útiles en micos.

El Marburg afecta a los primates, aunque se cree que los murciélagos podrían actuar como reservorios y que se podría esconder entre un brote y otro. El porcentaje de mortalidad es muy elevada. De 374 infectados el brote que hubo en Angola el 2005 produjo la muerte de 329 (cerca del 88%).



Entre 1998 y 2000, al Congo murieron 128 personas, la mayoría mineros. Se sospecha que la causa fue el contacto con los murciélagos enfermos que vivían en las minas.



Las fiebres hemorrágicas como el Ébola y el Marburg son muy peligrosos por su alta mortalidad, la falta de tratamiento y la dificultad de contenerlas. Por suerte, hasta ahora han causado brotes pequeños, porque su transmisión es poco eficaz, a causa de su virulencia. Pero podrían llegar a ser un gran problema sanitario importante en el futuro si aparece una epidemia descontrolada, una de las posibilidades que más temen los expertos.


Epidemias como el Marburg en África, al igual que el Ébola, empeoran por culpa de los hospitales. Son enfermedades tan mortales que eliminan la persona infectada antes que haya tenido tiempo de infectar a otros seres humanos, ya que en África rural la densidad de habitantes es muy baja. El hecho de lleva a los enfermos a un hospital de una ciudad incrementa las posibilidades que entren en contacto con más gente, lo cual puede facilitar el contagio. También contribuyen las pobres condiciones sanitarias de estos lugares, donde, por ejemplo, es frecuente volver a utilizar agujas porque no hay suficientes. No es inusual que alguien que entre afectado de malaria, una enfermedad que se puede curar, acabe contagiado de Ébola, enfermedad de la cual acabará muriendo.

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