sábado, 18 de febrero de 2012

LA GRIPE (III)

EL FUTURO DE LA HUMANIDAD 
DEPENDE DE UN HUEVO

El sistema para producir la vacuna de la gripe no ha cambiado en el último medio siglo. Primero se manipula en el laboratorio el virus contra el cual se quiere hacer la vacuna, para conseguir que pueda reproducirse bien en huevos de gallina. Entonces se inyecta a bastantes huevos para conseguir una gran cantidad de virus. A partir de estos cultivos se purifican los antígenos, que servirán como estimuladores del sistema inmunitario una vez inyectados en humanos. No todas las variantes del microbio se multiplican igual de bien en los huevos, y, por tanto, la rapidez con la cual se pueden generar vacunas varía de un año a otro.




Entonces, para satisfacer las necesidades anuales de vacuna alrededor del mundo, faltan millones y millones de huevos, que se han de encargar a granjas especializadas con meses de anticipación. Este sistema tiene un punto débil evidente: si en algún momento hay una epidemia de gripe aviar (o de otra enfermedad que afecte a las aves) y mueren un gran número de gallinas, la producción de los huevos que faltan para esa temporada puede ser insuficiente. Hace tiempo que los expertos comenzaron a plantearse formas más efectivas y seguras de obtener la vacuna. El objetivo principal es acelerar el proceso de fabricación para asegurarse que el máximo número de seres humanos tendrá acceso en caso de necesidad.




Una opción es usar virus inactivos en lugar de virus muertos, que es lo que se hace habitualmente. Esto no se ha probado hasta hace poco tiempo, porque se considera demasiado peligroso, ya que los virus atenuados de las vacunas pueden causar infecciones en algunos casos, normalmente en niños. La ventaja de los virus atenuados es que podría multiplicar por cien la capacidad de producir vacunas, ya que las cantidades que hacen falta para generar una respuesta inmune son mucho más bajas. De esta forma, por cada huevo se conseguirían entre 50 y 100 veces más dosis, mientras que actualmente se necesitan entre uno y dos huevos por cada dosis.




Se están buscando también sistemas que no dependan de las gallinas, como, por ejemplo, las vacunas basadas en cultivos celulares. La primera de este tipo se aprobó en Europa a finales de 2007. Es un sistema más rápido y limpio que no requiere tener un suministro especial de huevos a punto, ya que los virus se hacen crecer en células en laboratorios, pero aún no esta del todo optimizado.

LOS NEGOCIOS SON LOS NEGOCIOS

La compañía norteamericana Protein Sciences puede tener la clave para librarnos de la dependencia de los huevos: están perfeccionando un sistema para cultivar el virus de la gripe en células de insectos.

El Gobierno de los Estados Unidos les otorgó 35 millones de dólares , que podían aumentar hasta unos 147 a lo largo de 5 años, para producir vacunas con el nuevo sistema. Pero este contrato peligra de golpe porque el futuro de la compañía depende de una demanda. Resulta que deben 11 millones de dólares a unos creditores, entre ellos el fabricante de vacunas Emergent BioSolutions. Casualmente, Emergent intentó comprar Protein Sciences pero no lo consiguió.

Queda claro que el progreso de la ciencia y la salud global ocupan un lugar secundario, cuando se trata de negocios.

Una vacuna contra la gripe pandémica de 2009 fabricada por Protein Sciences usando células de insecto fue rechazada por las autoridades norteamericanas porque no había aún bastantes datos que garantizasen que no provocaría efectos secundarios importantes.


LA IMPORTANCIA DE LA GRIPE AVIAR




El primer aviso de pandemia de gripe que ha habido en el siglo XXI ha sido la llamada gripe aviar. La causa un virus del tipo H5N1 de los más agresivos que se han visto nunca: acaba con la vida del 50% de las personas que infecta y puede matar en menos de 2 horas. 






Los antivirales son parcialmente efectivos para frenar la infección, pero sólo si se administran durante las primeras 24 horas. Hasta ahora el H5N1 ha matado sólo unas 250 personas, de un total de 394 infectados, porque por suerte se transmite mal. Es un virus que se encuentra sobretodo en aves y sólo ha pasado de un humano a otro en contadas ocasiones. La mayoría de las veces, la infección se ha producido por contacto con un animal, cosa que ha limitado de momento el alcance de la enfermedad a personas que tratan directamente con animales.






Se cree que el origen fueron los patos de la China. El primer brote detectado del H5N1 en humanos se producía el año 1997 en Hong Kong: 18 personas resultaron infectadas, 6 de las cuales murieron al poco tiempo. Una reacción rápida del Gobierno chino permitió parar la infección inmediatamente: decidieron acertadamente sacrificar 1.400.000 pollos y patos para evitar que siguiesen contagiando a seres humanos. El H5N1 no reapareció hasta el 2003, y a principios del 2004 se observó que el virus consiguió aumentar su virulencia. Meses después se detectaba la presencia también en cerdos o puercos. Esto desencadenó el miedo de una posible mezcla genética con otros virus que acabase dando una variante que se transmitiese más fácilmente. El 2005, el H5N1 comenzaba a demostrar resistencias a la amantadina, uno de los antivirales usados. Algunos científicos sospechaban que era porque los granjeros chinos  daban de forma indiscriminada a sus pollos este fármaco, que es relativamente barato, para evitar que se pusiesen enfermos. El peligro de una pandemia resistente al tratamiento que pudiese matar millones de seres humanos parecía de golpe una posibilidad no tan lejana.






Es por esto que entre el 2005 y el 2006 la gripe aviar ocupó las primeras páginas de toda la prensa. El presidente Bush anunciaba que los Estados Unidos destinarían más de 7 millones de dólares para preparar al país para una posible pandemia. La alarma aumentó a principios de 2006, cuando se observó que el virus  había variado una vez más y, tal como se había previsto, había adquirido una mayor facilidad para infectar a seres humanos. Además, las migraciones de las aves hacia climas más cálidos había hecho que el virus llegase a países muy alejados del origen del brote, como Lagos o Nigeria. En aquellas fechas también se detectó el virus en Europa, especialmente en Grecia, el Reino Unido, Austria y Alemania. Se temía que pronto apareciesen numerosos brotes en seres humanos alrededor del mundo y que podrían hacer poco para pararlos.






El pico de la gripe aviar H5N1 se observó en 2006. Aquel año murieron 79 personas (de las 115 infectadas). En 2007 las cifras eran de 59 muertes y de 88 infectados, y desde entonces han ido disminuyendo sin que se sepa claramente el motivo. Aunque el virus no ha desaparecido, de momento ha dejado de ser un peligro inminente. Al final la pandemia se ha evitado sin la intervención del hombre.






A pesar de todo, los esfuerzos para prepararnos contra la gripe aviar han continuado. La próxima vez que reaparezca puede ser que no tengamos tanta suerte. En 2007 se consiguió la primera vacuna contra el H5N1, fabricada por Sanofi-Pasteur, pero que sólo da protección parcial. Actualmente se está trabajando para mejorarla. Organismos y fundaciones como el Instituto Pasteur, el Wellcome Trust y la Fundación Bill and Melinda Gates comenzaron en 2008 un programa para estimular la investigación en los puntos débiles de nuestras defensas contra la gripe aviar, para poder acelerar los resultados en las áreas que más se necesitan. La idea principal era coordinar los esfuerzos de investigación en todo el mundo para poder conseguir resultados antes, así como asegurarse que existen los sistemas adecuados de vigilancia y de diseminación rápida de información. Una de las recomendaciones de esta iniciativa era comenzar a acumular lo que se llamó una vacuna "prepandémica". Esta vacuna se haría a partir de lo que se conocía del virus H5N1 y conferiría una protección parcial, ya que el virus continúa variando y no se sabe exactamente como será en el futuro. Los países irían almacenando esta vacuna progresivamente como lo hacen con el Tamiflú. La Comisión Europea aprobó en 2008 la Prepandrix, una vacuna de este tipo fabricada por GlaxoSmithKline (GSK). Los Estados Unidos, Suiza y Finlandia fueron los primeros países de encargar suministros de esta vacuna.






La gripe aviar ha perdido el interés mediático que tenía al principio porque no se han cumplido las expectativas más pesimistas, pero hemos de recordar que la amenaza continúa existiendo. El virus se ha convertido en endémico en la población de aves de países como Egipto, Indonesia, Bangladesh y el Vietnam. Esto quiere decir que no se podrá erradicar nunca de estas zonas, cosa que facilitaría que continuase infectando a seres humanos esporádicamente. A mediados de 2008 se había detectado el virus en aves de más de 60 países. Aunque la tendencia a pasar al hombre parece que va a la baja, no se puede descartar que rebrote a medida que se vaya extendiendo hacia otras zonas.






Un estudio de 2006 calculaba que si la gripe aviar se convertía finalmente en una pandemia podría acabar infectando entre 50 y 80 millones de personas alrededor del mundo, la mayoría en países en vías de desarrollo. Atendiendo al elevado porcentaje de muertes entre los infectados, las consecuencias serían muy graves. Por eso se sigue buscando la mejor manera para hacerle frente. El hecho que el miedo a la gripe aviar disparase todas las alarmas en 2005 y nos obligase a prepararnos, es uno de los motivos por los cuales la reacción a la gripe porcina de la primavera de 2009 fue tan rápida e intensa.






LÍO DE NOMBRES PARA UNA PANDEMIA




Encontrar el mejor nombre para la pandemia de gripe de 2009 ha sido un problema desde el principio.


El viceministro de Salud del Gobierno de Israel pidió que, en señal de respeto por las costumbres judías y musulmanas, que prohiben el consumo de cerdo, se dejase de hablar de "gripe porcina" y se usase en cambio el término "gripe mexicana", cosa que aplaudieron los granjeros de todo el mundo. Los holandeses ya la llamaban así. Los mexicanos, naturalmente, no estaban de acuerdo, y la llamaban simplemente "la epidemia". Algunos propusieron que se llamase la "gripe de Norteamérica".


Después de una larga discusión, la OMS admitió que el término "gripe porcina" no era el más adecuado. El 30 de abril pasó a llamarse oficialmente "influenza A (H1N1)", un nombre científico basado en el tipo de virus responsable, pero poco acertado, ya que también se podría aplicar a muchos otros brotes de gripe anteriores. En algunos lugares se designaba la epidemia con el nombre absurdo de "gripe nueva".






No fue hasta julio de 2009 que la OMS encontró el nombre técnico definitivo: pandemia (H1N1) 2009. Pero aún así, tanto la gente como los medios de comunicación siguen usando una mezcla de todos los nombres anteriores.

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