miércoles, 22 de febrero de 2012

LA GRIPE (IV)

LA PANDEMIA DE GRIPE DE 2009


La primera pandemia de gripe de este siglo al final no ha sido de origen aviar. La ha causado un virus que se cree que viene de los cerdos o puercos, pero que tiene una mezcla de genes de la gripe de las aves, de la que afecta normalmente a los cerdos o puercos y también de cepas humanas. La principal diferencia con otros brotes anteriores que también provenían de animales es que esta vez el virus sí que se transmite muy bien entre personas, y por tanto no es necesario contacto directo con el ganado. Por este motivo se ha extendido por todo el globo con tanta rapidez.



La historia comenzó el 21 de abril de 2009, cuando el Gobierno Norteamericano anunciaba que había detectado a finales de marzo un brote "inusual" de gripe que provenía de México. Según algunas fuentes, el Gobierno de Canadá fue quien alertó primero al Gobierno de México, ya que un ciudadano canadiense que había visitado el país no había desarrollado síntomas. Sea como sea, cuando esta información se hacía pública, ya había al menos un millar de infectados, cosa que hacía prácticamente imposible contener la infección. La culpa de la tardanza la tiene el hecho de que no fue fácil identificar la aparición del nuevo virus. Aunque de repente había un número estrañamente elevado de enfermos ingresados en los hospitales por problemas respiratorios, se confundieron con los casos de gripe estacional, ya que la temporada aún estaba en marcha. Una de las pocas diferencias era que la nueva gripe se presentaba a menudo con vómitos y diarrea, porque, como se vio después, el virus era capaz de llegar fácilmente hasta las células del tubo digestivo. Además, la enfermedad era resistente a algunos antivirales usados normalmente, aunque respondía al Tamiflú y al Relenza.

El Gobierno mexicano reconoció tres brotes separados de gripe en su territorio: en la capital, en el centro y cerca de la frontera con los Estados Unidos. Algunos dicen que el primer afectado podría haber sido un niño de cinco años de La Gloria, un pequeño pueblo del estado de Veracruz, que cogió la gripe en marzo. Casualmente, cerca de La Gloria hay unos mataderos de cerdos o puercos de una empresa Norteamericana, aunque no se encontró nunca el virus A(H1N1), ni entre los animales ni entre los trabajadores. Otras teorías proponen que hay casos anteriores, como una niña de seis meses de San Luís Potosí, en el corazón de México, que se puso enferma el 24 de febrero. El primer muerto de esta epidemia podría haber sido una mexicana de 37 años, diabética, que ingresó en el Hospital de Oaxaca con síntomas de gripe. Aunque los casos iniciales comenzaron a producirse en México en marzo de 2009, aunque no se sabe con certeza si la pandemia comenzó en este país.



Los científicos y políticos mexicanos aseguran que actuaron con tanta rapidez como pudieron una vez se dieron cuenta que se encontraban delante de un virus nuevo de potencial desconocido. En general, los expertos creen que la respuesta de los gobiernos delante de esta crisis fue la adecuada. "Se ha intentado por todos los medios contener la pandemia y evitar contagios", dice la Dra. Ana Fernández-Sesma, una viróloga extremeña que dirige un grupo en el Departamento de Microbiología del Hospital Mount Sinai de New York. "A pesar de todo, algunos países han tomado medidas exageradas al aislar a personas no infectadas en función de su nacionalidad. La prensa también fue alarmista, clasificando esta epidemia de "letal", y provocando así un pánico excesivo".



En las tres primeras semanas, la gripe había causado 18 muertos y había cerca de un millar de enfermos sospechosos ingresados. La mortalidad se situaba entre el 0,6 y el 6% de los infectados, unas cifras muy bajas si las comparamos con las de la gripe aviar. Sorprendentemente, los casos más graves afectaban a los jóvenes, y no a gente de edad avanzada. Una de las explicaciones es que el nuevo virus tiene similitudes con otros H1N1 que habían sido responsables de gripes estacionales años antes, cosa que hizo que las personas más grandes de edad tuviesen una cierta inmunidad.



La gripe no tardó en cruzar fronteras: a finales de abril ya se habían detectado siete casos en los Estados Unidos. Mientras tanto, las autoridades mexicanas suspendían las clases en las escuelas y en las universidades. La OMS advertía de la rápida evolución de la epidemia y también que el virus provenía de animales, aunque reconocía que su baja virulencia le restaba peligrosidad. Los casos más graves sólo aparecieron inicialmente en México. En el resto del mundo, cursaban con síntomas más moderados.











El brote seguía expandiéndose rápidamente por los Estados Unidos. En New York, ocho estudiantes del barrio de Queens daban positivo para el virus. Algunos habían viajado recientmente a México. El cuadro clínico que presentaban era también leve. El Gobierno de los Estados Unidos anunciaba que no se veía capaz de controlar el virus, dada su propagación rápida, después de confirmar una veintena de casos distribuidos por todo el país, desde New York hasta Ohio, Kansas, Texas y California. Como respuesta, las autoridades decidieron distribuir un cuarto de sus reservas nacionales de los fármacos antivirales a los estados donde se había detectado la presencia del virus.



Mientras tanto, en México, mucha gente se pensaba o bien que el Gobierno exageraba o bien que se lo estaba inventando todo, y rechazaban tomar medidas preventivas. Otra parte de la población estaba convencida que el Gobierno escondía el verdadero alcance de la epidemia. Existían hasta aquellos que decían que el virus lo habían "fabricado" los mismos Estados Unidos.



En la televisión no paraban las recomendaciones sanitarias (lavarse bien las manos, no dar la mano ni dar besos a nadie ...). Muchos salían a la calle con mascarillas, la mayoría inútiles para parar un virus de la gripe, que se vendían a cinco veces su precio normal. El ejército comenzó a repartir gratuitamente mascarillas homologadas poco después, aunque los expertos insistían que no eran bastante útiles para prevenir contagios, sobretodo usadas en espacios abiertos (las recomendaban para los enfermos de gripe y para los que cuidaban a estos enfermos). En las iglesias no se daba la paz para evitar el contacto entre los feligreses, y los partidos de football se disputaban sin público. Las manifestaciones se prohibieron, así como las fiestas populares y el cine. Y en las tiendas y los restaurantes, sólo se podía comprar comida si era para llevar.



Pronto el problema dejó de ser exclusivo de Norteamérica para convertirse en un problema mundial. Se sospechaban casos en Colombia, Israel, Francia, Gran Bretaña, Nueva Zelanda y España, donde habían ocho personas que habían viajado a México y presentaban síntomas de gripe. El 27 de abril se confirmaba finalmente el primer caso de España, y también de Europa. Le seguirían dos casos más en Reino Unido. El Gobierno español y la Unión Europea recomendaban no viajar a México ni a los Estados Unidos si no era estrictamente necesario, a pesar de que a aquellas alturas la OMS ya no lo consideraba como una medida útil. En mayo, el Ministerio de Defensa español ponía en cuarentena unos cuarteles de la academia militar de Hoyo del Manzanares, en Madrid, después de que seis soldados desarrollasen síntomas de gripe, que se confirmó más tarde que era el A(H1N1) pandémico. Todos los casos fueron leves y se recuperaron.



La primera persona en morir fuera de México fue un niño de poco más de dos años en los Estados Unidos. Seguramente se había infectado en México, de donde era originario. Murió en Texas veinte días después de los primeros síntomas. En el otro lado del mundo, en Hong Kong, un hotel entero era sellado y puesto en cuarentena a finales de abril cuando se descubría un caso de infección de gripe porcina en un huésped que venía de México. La infección se pudo contener, a diferencia de lo que ocurrió con el brote de SARS.



En el mismo tiempo que pasaba todo esto, las bolsas de todo el mundo caían arrastradas por una bajada del precio del petróleo. En cambio, las acciones de las farmacéuticas GSK y Roche, fabricantes de los tratamientos antivirales, subían como la espuma. Se calculaba que las ventas de la vacuna Pandemrix aportarían a GSK más de mil millones de libras y que el Relenza generaría 180 millones más. Debemos tener presente que estos productos son el resultado de más de diez años de inversiones y que el coste de desarrollarlos ha sido muy elevado. 



El impacto económico se hacía notar también con el turismo y en el sector alimentario. Así como la gripe aviar de 2004 provocó un descenso importante en el consumo de carne de pollo, la pandemia de 2009 hizo que la gente dejase de comer productos derivados del cerdo. Algunos países hasta prohibieron la importación de material porcino y pusieron en marcha planes para sacrificar a los animales de sus granjas. Estas estrategias llevan asociadas consecuencias económicas graves y en cambio son totalmente inútiles, porque no tienen ningún fundamento lógico ni científico: la gripe no se transmite por consumir carne de animales infectados.



NADIE SE ESCAPA



Los virus no entienden de jerarquías. Entre los miles de personas que cogieron la gripe pandémica se han de incluir el hijo de la Dra. Anne Moscona, experta en la gripe del Weill Medical College de New York; la mujer del ex-primer ministro británico Tony Blair; Óscar Arias, presidente de Costa Rica; Álvaro Uribe, presidente de Colombia; la escritora Isabel Allende; el cantante Marylin Manson; y Rupert Grint, uno de los miembros del trio protagonista de las películas de Harry Potter. Todos se recuperaron favorablemente y en el último caso ni se tuvo que interrumpir el rodaje del nuevo episodio de la serie.



EL ANTECEDENTE: LA GRIPE DE 1976

En 1976 hubo un brote de gripe porcina en cuartel de soldados de New Jersey. El virus causante era también una variante del H1N1. Sólo hubo un muerto y al final no se extendió por el país. El Gobierno Norteamericano comenzó inmediatamente una campaña de vacunación masiva. El presidente Gerard Ford pretendía llegar a todos los habitantes del país; pero sólo llegó a vacunar a un tercio. Por desgracia, la vacuna usada causó serios problemas neurológicos en al menos 500 personas y causó la muerte a 25. Uno de los errores fue la decisión de distribuirla rápidamente sin pasar los controles de calidad habituales. Hay que señalar que las vacunas que se usan hoy en día son mucho más seguras y que los casos de reacciones adversas son mínimas.

UN VIRUS DE LABORATORIO



El Dr. Adrian Gibbs, un virólogo australiano de prestigio que participó en el desarrollo del Tamiflú, sugirió que el virus A(H1N1) había sido "un error de laboratorio". Según él, algunas características del virus hacían suponer que se había producido en huevos, que se sabe que es una manera habitual de cultivar los virus para estudiarlos. Su teoría fue que el virus apareció por accidente mientras se elaboraba una vacuna estacional y de alguna manera se escapó e infectó a los cerdos.



La OMS anunció a principios de mayo de 2009 que investigaría todas las posibilidades del origen del virus, incluida ésta, Un par de semanas después concluían que los estudios demostraban sin ninguna duda que el virus era "natural".

¿ES REALMENTE UNA GRIPE PORCINA?



El virus se identificó originariamente como porcino, pero aún no se ha conseguido encontrar el lugar donde comenzó la pandemia. El virus A(H1N1) sólo se ha detectado en cerdos de dos lugares, pero en todos los casos había sido un humano quien infectó a los animales, y no al revés. Un canadiense que había estado en México transmitió la gripe a un grupo de cerdos cuando regresó a su país. El otro caso se produjo en una granja en Argentina.



Tal como señala la OIE (Organización Mundial de Salud Animal), no hay ninguna prueba que demuestre que los cerdos han participado en el origen de la pandemia. Algunos científicos creen que la culpa podría ser de las aves: los virus habrían pasado de los cerdos a las aves hace tiempo y habrían sido estas las que finalmente las habrían transmitido a los seres humanos.

EL ÁRBOL GENEALÓGICO



Análisis genéticos del virus han permitido llegar a la conclusión que es un virus del tipo A(H1N1), pariente próximo del de la gripe de 1918. Se cree que durante la pandemia de 1918 los cerdos también fueron infectados, pero resultaron ser resistentes y no murieron muchos. Según esta teoría, el H1N1 se habría mantenido desde entonces en la población mundial de cerdos, cambiando y evolucionando. A partir de 1998, se habría mezclado con un H3N2 de los humanos y con un virus de gripe aviar. Esta triple mezcla habría infectado cerdos de Asia, y de aquí se habría extendido a todo el mundo. Finalmente, en 2009 habría vuelto a pasar a los seres humanos, no se sabe exactamente como ni donde.

    

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