sábado, 25 de febrero de 2012

LA GRIPE (V)

FÁRMACOS CONTRARELOJ


Los científicos se pusieron a trabajar inmediatamente para encontrar una vacuna contra la gripe pandémica. La coordinación entre laboratorios alrededor del mundo fue ejemplar. Gracias a la colaboración de los científicos, el 4 de mayo ya había más de 200 entradas nuevas con información sobre los genes del virus H1N1 en el banco de datos público GenBank, el mismo donde se guarda la información del genoma humano. La primera mala noticia era que el virus se reproducía menos de los normal en los huevos, lo cual complicaba el estudio. Las fechas para una posible vacuna al alcance de la población se pusieron inicialmente entre noviembre del 2009 y enero de 2010.


A mediados de julio se anunciaba que la producción de la vacuna era más lenta de lo que se esperaba, entre el 25 y el 50% de los previsto, porque el virus no generaba la cantidad necesaria de hemaglutinina. Los cultivos de los virus crecían hasta un 30% más lentos que los de la gripe estacional. La respuesta fue volver a comenzar el proceso, con el consecuente retraso de semanas. Los primeros tests de la vacuna comenzaban también igualmente en Australia a finales de julio con las muestras que se tenían, mientras que los Estados Unidos se sumaron a las pruebas a principios de Agosto. A finales de mes comenzaban también los tests en niños. Las primeras reacciones parecían indicar que la vacuna no provocaba ningún tipo de efecto secundario grave, tal como se esperaba. Uno de los análisis que se tenían que hacer era mezclar la vacuna contra la gripe pandémica con la de la gripe estacional, para ver si administradas las dos juntas podían crear algún problema.


Los resultados preliminares se obtuvieron en septiembre y comenzó a distribuirse en noviembre, aunque los datos completos de los estudios no se habían de tener hasta finales de año (o en febrero respecto a los posibles efectos en niños). Los primeros resultados de ensayos clínicos con la vacuna que se hicieron públicos fueron los del Dr. Lain Stephenson, de la Universidad de Leicester, a principios de septiembre. Demostraban que la vacuna de Novartis proporcionaba una respuesta inmunitaria potente con una sola dosis y no dos, como se preveía al principio. Unos cuantos días después, Sinovac Biotech obtenía por parte del Gobierno de la China el primer permiso para comenzar a fabricar la vacuna en grandes cantidades. Este país sería el primero que comenzaría a vacunar a sus ciudadanos. Francia y Alemania empezaron a vacunar a finales de octubre y en España la campaña de vacunación no se pudo iniciar hasta mediados de noviembre.


La mayoría de las compañías farmacéuticas, entre ellas CSL Biotherapies i Sanofis Pasteur, anunciaban resultados positivos a lo largo de las semanas siguientes. De esta forma se confirmaba que no habrían efectos secundarios serios y que no sería necesaria una dosis doble de la vacuna. Por tanto, habrían dosis para más personas de las que se creía al principio. La consecuencia inmediata fue que nueve países (Australia, Brasil, Francia, Italia, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza, Estados Unidos y el Reino Unido) decidieron dar a los países en vías de desarrollo el 10% de las dosis que había encargado. La OMS reclamó un gesto solidario de este tipo desde el principio de la pandemia, con el objetivo de poder vacunar al menos al 10% de los habitantes de hasta 90 países que no podrían pagarse la vacuna (unos 300 millones de dosis). Pero los gobiernos ricos esperaron para asegurarse que podrían cumplir las previsiones antes de hacer ninguna muestra de generosidad. Los Estados Unidos especificaron que, antes de regalar nada, se asegurarían que cualquier americano que quisiese una vacuna tuviese acceso a ella, aunque no fuera parte de la población de riesgo. Las compañías farmacéuticas se comprometieron cubrir 150 millones de dosis para el Tercer Mundo, pero la OMS creía que, con este compromiso, no habría suficiente para llegar a unos mínimos necesarios y que lo más probable era que la vacuna llegase meses después del pico de casos de otoño.


Respecto a los antivirales, en mayo de 2009 la farmacéutica Roche anunció que daba gratuitamente a la OMS 5,65 millones de dosis de Tamiflú para que tuviese organizada una "respuesta rápida" a la pandemia. La idea de la compañía era poder ofrecer el fármaco a precios reducidos a los países en vías de desarrollo. Roche también anunciaba que podía producir, si era necesario, 110 millones de dosis en 5 meses, y hasta 400 millones de tratamientos en un año. A parte de Roche, hay 10 farmacéuticas más que fabricaban fármacos genéricos, cosa que aumentaba las posibilidades de distribución y reducían los precios.


La OMS recomendaba en agosto que no se diesen antivirales a personas sanas, sino que se reservasen para los menores de cinco años, las embarazadas y a los que presentasen síntomas graves. La mayoría de casos no requerían ser tratados con este fármaco.

¿EPIDEMIA O PANDEMIA?


Decidir si un brote de una enfermedad infecciosa se ha convertido en una epidemia o una pandemia es una cuestión formal que depende sólo de su alcance. Oficialmente, es la OMS quien determina cuando se puede hacer servir la clasificación de pandemia. Desde un buen principio, la alerta estaba en el grado 3, de los seis posibles, ya que no se había visto una transmisión importante del virus entre personas. El 27 de abril pasaba a un grado 4, que quiere decir que se había confirmado el contagio entre humanos. El 29 de abril entraba en el grado 5: el riesgo de pandemia era inminente.


Quedaba claro que el virus se extendía mucho más rápido que la gripe estacional, pero la OMS se resistía a aumentar el nivel de alerta para evitar crear un pánico innecesario. Algunos expertos creían que la respuesta de la OMS fue muy lenta y que eso podría traer problemas en el futuro si se produjese una epidemia causada por un virus más agresivo. El Dr. Yi Guan, descubridor del virus de la SARS, cree que el grado 5 habría de haberse declarado al menos un par de días antes, y que este retraso contribuyó a que la infección se propagase más rápidamente porque las medidas adecuadas se adoptaron muy tarde.

Dr. Yi Guan

Hubieron muchas más reticencias a la hora de aumentar la alerta al último grado. Aunque a mediados de mayo de 2009 la gripe porcina ya cumplía la mayoría de las condiciones para ser considerada de grado 6, no fue hasta el 11 de junio de 2009 que la OMS declaró oficialmente que la pandemia había comenzado. Se llegaba al temido grado 6 por primera vez en más de 40 años.

A mediados de julio ya se había sobrepasado la barrera de 100.000 enfermos y 300 muertes en todo el mundo. La OMS recomendaba dejar de computar cada caso, ya que la importancia del número total de infectados es mínima desde el punto de vista sanitario una vez una pandemia está establecida, y sólo contribuye a crear pánico cuando los diarios se hacen eco de la noticia. Además, algunos calculan que el número real de infectados puede ser hasta 20 veces más grande que el de enfermos diagnosticados. A partir de ese momento también se dejaron de hacer en muchos lugares los tests de laboratorio para confirmar el diagnóstico: todo aquel que presentaba síntomas de gripe se asumía que tenía el virus pandémico, ya que la temporada de gripe estacional había acabado.


A finales de junio de 2009 habían más de 10.000 infectados de la gripe pandémica en 40 países diferentes, con una cifra de muertos que rozaba la octagésima, y con la enfermedad que comenzaba a ocupar poco a poco Asia. Japón tenía 300 casos, y las primeras muertes en la India y al sur de África (en jóvenes de 14 y 22 años, respectivamente) llegaban a finales de julio. En España, la primera víctima murió a finales de junio: una niña marroquí de 20 años que acababa de dar a luz por cesárea. Se dio la coincidencia que el bebé murió unos cuantos días más tarde a causa de un error médico. Unas cuantas semanas después se descubrió que las embarazadas son especialmente sensibles a la gripe pandémica: tienen hasta 4 veces más riesgo de padecer casos graves, aunque no se contagian más fácilmente que el resto de personas. Por eso se recomendaba dar Tamiflú a las embarazadas enfermas tan pronto como fuese posible, acto al que algunos médicos habían tenido reticencias a realizar por miedo de dañar el feto.


Mientras tanto, Rusia culpaba al Reino Unido de los casos que se producían en su territorio y desaconsejaba a sus ciudadanos viajar (meses antes habían dicho lo mismo de España). Viendo que el brote no tenía consecuencias tan graves como se había temido al principio, el Gobierno mexicano había comenzado a permitir de nuevo la apertura de restaurantes y cafés, y ponía en marcha estrategias innovadoras para reactivar el turismo: comenzó a ofrecer seguridad médica gratuita a todo aquel que pasase una noche a cualquier hotel del país. El trato cubría la gripe o cualquier otra enfermedad e incluía medicamentos, transporte y estancia en el hospital.

Mientras en Norteamérica se intentaba regresar poco a poco a la vida normal, en Australia se comenzaban a poner en marcha las medidas de contención: se temía que el problema se trasladaría a otras latitudes cuando comenzase la temporada de gripe en el hemisferio sur. La transmisión del virus probablemente bajaría en el hemisferio norte y se reactivaría otra vez hacia finales de año, cuando llegase el invierno. Por tanto, no se podía bajar la guardia en ningún lugar.

CAMBIO DE HEMISFERIO


Efectivamente, la gripe llegó con fuerza con el invierno del hemisferio sur. En Argentina se creía que habían 100.000 casos, la mayoría aparecidos en cuestión de semanas desde el inicio del frío, y en julio se contaban 55 muertes confirmadas. Se produjo la coincidencia que el 26 de junio hubieron elecciones en el país, y algunos acusaron al Gobierno de haber escondido información durante los días precedentes, cosa que habría facilitado la propagación de la gripe. Después se supo que un comité de expertos habían pedido que se decretase el estado de emergencia y se supendieran las elecciones para evitar aglomeraciones, pero el Gobierno se negó. Un par de abogados demandaron privadamente al Gobierno poco después, acusándolo de poner en peligro la salud de los ciudadanos. Los expertos confirmaban que, aunque se sabía que se acercaba la pandemia, el Gobierno no hizo nada para prepararse. Se dijo que los políticos habían estado escondiendo datos a propósito, por ejemplo excluyendo a los enfermos que iban a las clínicas privadas del cómputo total de infectados. Delante de la incertidumbre, muchos argentinos viajaban a Chile o a Uruguay  para comprar antivirales, y los gobiernos de Brasil y Bolivia consideraban la posibilidad de cerrar sus fronteras a los argentinos para evitar el contagio.


En Chile, en cambio, tenían más centros de control de la gripe y a principios de julio ya habían suspendido toda actividad multitudinaria. Se produjo la coincidencia que la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, estudió epidemiología, o sea que entendía la importancia de actuar a tiempo para frenar el contagio. El 99% de los casos de gripe que se veían en Chile eran por la A(H1N1) pandémica. Pero no en todas partes era igual: en Australia había una mezcla y en Suráfrica la mayoría era de gripe estacional.


Coincidiendo con el invierno más frío de la década, en agosto Argentina se convertía en el segundo país del mundo con más muertos por la pandemia, después de los Estados Unidos: habían ya 261 muertes. Los hospitales estaban colapsados y el Gobierno optó finalmente por cerrar las escuelas y cancelar los espectáculos públicos. La recomendación de quedarse en casa hizo perder un 60% las ventas a los comercios de los lugares turísticos durante las vacaciones de invierno. Se dijo que para entonces ya había unos 200.000 infectados, pero muchos creían que la cifra real podría haber sido el doble. A pesar de todo, el comportamiento de la pandemia era semejante a la que se había visto en el hemisferio norte. La mayoría de casos eran leves y se resolvían solos. También se veían algunas neumonías causadas por los virus, cosa nada común en la gripe estacional. En junio habían 140 muertes confirmadas, la mitad en gente joven aparentemente sana, otra característica particular de la gripe pandémica. A medida que iban pasando los meses, el número de contagios se reducía. Se calculaba que el virus había infectado al 5% de la población del hemisferio sur, con una mortalidad de uno de cada cien mil habitantes.

En agosto en África el virus se había detectado en 19 países y se preveía que sería el continente que más problemas tendría con la pandemia. Aunque África dispone de 13 países que tienen centros de estudios de la gripe homologados por la OMS, los problemas para detectar los brotes de la enfermedad y, sobretodo, para distribuir tratamientos y vacunas hizo temer que el número de muertes sería mucho más alto que en otros lugares. Hubo el agravante del alto porcentaje de enfermos de sida que tiene el continente. Se sabe que las personas infectadas por el VIH tienen más riesgos de padecer complicaciones y de morir cuando cogen una gripe. Como hemos visto, se preveía que no se producirían ni vacunas ni antivirales de forma suficientemente rápida para abastecer a todas las personas del planeta que lo necesitasen, y África tenía muchas probabilidades  de quedarse sin las medicaciones aunque las zonas desarrolladas la mayoría de la población estuviese cubierta.

¿ES CUESTIÓN DE ESPABILARSE?


Los países que tienen fábricas de vacunas dentro del territorio juegan con ventaja cuando se trata de hacer un pedido. Holanda hizo un trato con la compañía Solvay que le garantizaba que recibiría las primeras dosis (concretamente 17 millones de dosis) que se fabricasen. Existen países que no disponen de ninguna de estas plantas de fabricación, cosa que los sitúa en desventaja respecto a los demás en caso de pandemia. Delante de esta perspectiva, España anunció que tendrá a punto la primera fábrica de vacunas en 2012, con capacidad de producir hasta 6 millones de dosis al mes. El Gobierno de los Estados Unidos invirtió en 2009, 1.000 millones para incrementar la producción de las vacunas tradicionales y 100 más fueron a una compañía que fabrica el FluMist, un nuevo tipo de vacuna.

Hoy en día, sólo existen fábricas de vacunas de la gripe en 9 países. Pueden cubrir la demanda contra la gripe estacional, pero se quedan cortas delante de una gripe pandémica. Por eso se están construyendo nuevas fábricas en Brasil, Taiwan, Corea y México, entre otros lugares.

¿QUIÉN DEBE RECIBIR LA VACUNA?


La pandemia puso de manifiesto que en un caso de emergencia no hay vacunas para todos. Se ha de escoger, ¿quién es más importante que la reciba? La respuesta es las personas de riesgo, sobretodo niños, mujeres embarazadas y personas mayores (para reducir el número de muertos), así como bomberos, conductores de camiones de transporte, maestros y personal sanitario (para mantener la infraestructura de servicios) y niños y jóvenes en edad escolar (para frenar el número de contagios). Pero cada país tiene sus propios planes, en función de las dosis a las cuales tiene acceso.

Un estudio aparecido a finales de agosto de 2009 en la revista Science afirmaba que la mejor estrategia era vacunar a todos los niños en edad escolar y a sus padres, ya que las escuelas son el punto principal de transmisión de infecciones. Aunque eran previsiones teóricas basadas en modelos matemáticos, sujetos a diferentes interpretaciones, que los expertos siguieron debatiendo en los meses posteriores. En la misma revista se publicó en noviembre un artículo opuesto que proponía dedicar las vacunas a las poblaciones de riesgo y no a los niños. Se trata de una situación nueva, y por tanto no se sabrá cuál es la mejor estrategia de vacunaciones hasta que hayan más estudios concluyentes. Es por este motivo que los gobiernos han tenido que cambiar sus previsiones a medida que se han ido desarrollando más estudios, cosa que ha creado una sensación de incerteza y ha suscitado el recelo del público.

PLANES DE VACUNACIÓN 
REALIZADOS A MEDIDA


Cada país tiene sus planes, en función de las dosis a las cuales tienen acceso. En España la idea inicial era vacuna hasta un 40% de la población. A finales de agosto se amplió esta previsión al 60%. Por eso se encargó a las compañías Novartis i GSK un total de 18 millones de dosis, con un coste de 266 millones de euros que avanzaría el Gobierno pero que cubrirían las comunidades autónomas, y después se incrementó esta cifra en 37 millones. Al fina se optó por pedir la vacunación sólo del 20% de la población que constituye los grupos de riesgo, a causa de la falta de dosis disponibles. Los Estados Unidos querían vacunar inicialmente la mayoría de la población de menos de 25 años o más de 64 (unos 160 millones de personas), y el resto si habían suficientes dosis disponibles. Se calculaba que los Estados Unidos sólo recibirían unos 30 millones de dosis de las 120 que habían encargado inicialmente, a causa de la lenta producción. En el resto del mundo pasaba lo mismo. Grecia quería vacunar directamente a todos sus habitantes, e incluso a los inmigrantes ilegales, con los 24 millones de dosis que esperaban tener a punto. Este era también el plan de Holanda. Noruega y Holanda acabaron encargando el doble de las dosis que se necesitarían para cubrir toda la población, por si acaso. El Reino Unido calculaba poder vacunar al 50% de sus habitantes, y Francia hasta el 70%. Canadá calculaba vacunar al 75% de la población.



FASES DE ALERTA 
DE PANDEMIA DE GRIPE 
(SEGÚN LA OMS.)

  1. Ningún virus de los que se sabe que circula entre los animales ha infectado a humanos.
  2. Se confirma que un virus de gripe animal ha infectado a seres humanos. Posible peligro de pandemia.
  3. Pequeños brotes en comunidades. No hay transmisión entre humanos del virus, o sólo en casos muy limitados. El virus aún no tiene la capacidad de crear una pandemia.
  4. Transmisión entre humanos verificada y común. Riesgo de pandemia elevado.
  5. Transmisión del virus entre humanos demostrada en al menos dos países dentro de una misma área geográfica definida por la OMS. *** Pandemia inminente. Se ha de actuar con rapidez para evitar que se extienda.
  6. Inicio de la pandemia global. Transmisión entre humanos en un país de una región diferente de la de la fase 5.
*** Las áreas son: África, América, Europa, Sudeste asiático, Mediterráneo este y Pacífico oeste.

LA DIETA DE MONTAGNIER


El Dr. Luc Montagnier, premio Nobel por su descubrimiento del virus del SIDA, propuso en septiembre de 2009 que, mientras no llegaba la vacuna, lo más efectivo para luchar contra la gripe era tomar preparados de papaya fermentada para reforzar el sistema inmune. Hace tiempo que Montagnier es un fan de la papaya. Ya la recomendó al papa Juan Pablo II para tratarle el parkinson. El problema es que aún no hay estudios científicos que hayan podido demostrar la eficacia, y por tanto las ideas de Montagnier no dejan de ser hipótesis que se han de comprobar antes de utilizarse para ser recomendadas por salud pública. Las autoridades francesas criticaron las opiniones de Montagnier, que en cambio fue aplaudido por Estados Unidos, donde la papaya fermentada tiene adeptos que se la toman para frenar el envejecimiento.


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