lunes, 6 de febrero de 2012

LA REFLEXIÓN CRÍTICA (II)

EL EXCESO DE CONFIANZA

El ser humano tiende a ser excesivamente confiado. Tendemos a pensar que sabemos más de lo que sabemos. Si nos preguntan cuán seguros estamos de nuestras respuestas a preguntas sobre datos reales (¿está Boston al Norte o al Sur de París?) tendemos a ser más confiados que correctos. Consideremos estos tres anagramas que Richard Goranson (1978) propuso que descifraran personas de habla inglesa:

WREAT ------------- WATER
ETRYN ------------- ENTRY
GRABE ------------- BARGE

¿Cuántos segundos cree que habría tardado en descifrar cada una de estas palabras?



Una vez que las personas conocen la palabra final, la percepción retrospectiva hace que parezca obvia, tanto que se vuelven excesivamente confiados en su capacidad. Piensan que podrían haber llegado a la solución en sólo 10 segundos o algo así, cuando en realidad cada uno demoró tres minutos en promedio, lo mismo que tardaría cualquiera de nosotros si tuviéramos que descifrar este anagrama de una palabra en castellano sin contar con la solución: MOAR (busque la respuesta, y cronométrese, la respuesta del anagrama la daremos al final del artículo).



¿Podemos predecir mejor nuestra conducta social? Para averiguarlo, Robert Vallone y sus colaboradores (1990) pidieron a sus alumnos que predijeran al principio del año escolar si abandonarían el curso, si votarían en una elección próxima, si telefonearían a sus padres más de dos veces por mes y así sucesivamente. En promedio, los estudiantes tenían una confianza del 84% al hacer estas predicciones sobre sí mismos. Al comprobar más tarde su comportamiento real se demostró que sus predicciones fueron correctas sólo el 71% de las veces. Aún cuando estaban totalmente seguros de sí mismos, las predicciones con respecto a su propia conducta fueron erróneas en el 15% de los casos.

Esto no rige sólo para los universitarios. Durante muchos años, el psicólogo Philip Tetlock, de la Universidad del Estado de Ohio, reunió más de 27.000 predicciones de expertos sobre sucesos mundiales como el futuro de Sudáfrica o si Quebec se separaría de Canadá. Su hallazgo se repitió: los expertos que habían sentido más del 80% de confianza tuvieron razón en menos del 40% de las veces.

Sin embargo, los que se había equivocado estaban convencidos como aquellos de que su análisis era "casi correcto". "Los separatistas de Quebec casi ganaron el referéndum secesionista".

Lo que hay que recordar: el sesgo retrospectivo y el exceso de confianza con frecuencia nos llevan a sobreestimar nuestra intuición. Pero el planteo científico puede ayudarnos a diferenciar la realidad de la ilusión.

LA ACTITUD CIENTÍFICA



¿CUÁLES SON LOS TRES COMPONENTES PRINCIPALES DE LA ACTITUD CIENTÍFICA?

En toda ciencia subyace, en primer lugar, una curiosidad obstinada, una pasión por explorar y entender sin engañar ni ser engañado. Algunas preguntas (¿hay vida después de la muerte?) están más allá de la ciencia. Para responderlas de alguna forma hay que dar un salto de fe. En el caso de muchas otras ideas (¿pueden algunas personas demostrar percepción extrasensorial?), el movimiento se demuestra andando. No importa lo sensata o alocada que sea una idea, la pregunta obstinada es ¿funciona?,¿podemos confirmar sus predicciones si la sometemos a prueba?

Este enfoque científico tiene una larga historia. Un personaje tan antiguo como Moisés aplicó un método de este tipo. ¿Cómo evaluar al que se autoproclama profeta? Él respondía: ponedlo a prueba. Si el acontecimiento predicho "no sucede ni se cumple", entonces tanto peor para el profeta (Deuteronomio 18:22). Al dejar que los hechos hablen por sí mismos, Moisés utilizó lo que conocemos con el nombre de abordaje empírico. El mago James Randi utiliza la estrategia de Moisés cuando pone a prueba a aquellos que pretenden ver auras en torno al cuerpo de las personas:

  • Randi: ¿Ve usted un aura alrededor de mi cabez?
  • Vidente de aura: Sí, por supuesto.
  • Randi: ¿Puede seguir viendo el aura si pongo esta revista delante de mi cara?
  • Vidente de aura: Seguro.
  • Randi: Entonces, si me ubicara detrás de una pared que fuera apenas más alta que yo podría determinar el lugar donde me encuentro por el aura visible por encima de mi cabeza ¿no es cierto?


Randi me dice que ningún vidente de auras ha aceptado hasta ahora prestarse a esta simple prueba.

El increíble Randi. El mago James Randi es un ejemplo de escepticismo.
Ha puesto a prueba y desenmascarado una serie de fenómenos psíquicos.

Cuando se las somete a tal investigación exhaustiva, las ideas alocadas a veces consiguen respaldo. En el siglo XVIII los científicos se mofaban de la idea de que los meteoritos tenían origen extraterrestre. Cuando los científicos de Yale se atrevieron a emitir una opinión distinta de la convencional, Thomas Jefferson se burló:
  • "Señores, me inclinaría más a creer que estos dos profesores yanquis mienten antes de aceptar que caen piedras del cielo". A veces la investigación científica refuta a los escépticos.
Thomas Jefferson 

Pero lo más frecuente es que la ciencia confine las ideas excéntricas a la montaña de "descubrimientos" olvidados como las máquinas de movimiento continuo, las curas milagrosas del cáncer y los viajes al pasado en el túnel del tiempo. Las "verdades" de hoy se convierten en falacias del mañana. Por lo tanto, para distinguir la realidad de la fantasía, el sentido del sinsentido, es necesaria una actitud científica: ser escéptico pero no cínico, abierto pero no crédulo.

René Descartes: considerado como el padre
de la filosofía moderna y uno de los nombres
más destacados de la revolución científica.

Como dice un refrán polaco, "para creer con certeza debemos empezar por dudar". Al igual que los científicos, los psicólogos abordan el mundo de la conducta con una actitud de escepticismo curioso. Siempre formulan dos preguntas: ¿Qué quiere usted decir?¿Cómo lo sabe?

En el terreno de las ideas que compiten entre sí, someterlas a prueba de manera escéptica puede revelar cuáles son las que se ajustan mejor a los hechos. ¿Las conductas parentales determinan la orientación sexual de los niños?, ¿los astrólogos pueden analizar su carácter y predecir su futuro sobre la base de la posición de los planetas el día que usted nació? Como veremos, el hecho de someter a prueba todas estas cuestiones llevó a la mayoría de los psicólogos a dudar de ellas.

El hecho de poner en práctica una actitud científica no sólo exige escepticismo sino también humildad, tomar conciencia de nuestra propia vulnerabilidad al error y apertura a lo que nos sorprende y a las nuevas perspectivas. En última instancia, lo que importa no es mi opinión o la suya, sino las verdades que revela la naturaleza en respuesta a nuestros interrogantes. Si la gente o los animales no se comportan como nuestras ideas predicen, entonces tanto peor para nuestras ideas. Ésta es la actitud humilde expresada en uno de los primeros lemas de la psicología: "la rata siempre tiene razón".


Los historiadores de la ciencia nos dicen que estas actitudes de curiosidad, escepticismo y humildad sirvieron para que la ciencia moderna fuera posible. Muchos de sus fundadores, incluyendo a Copérnico y a Newton, eran personas con convicciones religiosas que los llevaban a ser humildes ante la naturaleza y escépticos de la mera autoridad humana.



Actualmente, algunas personas profundamente religiosas ven a la ciencia, incluso a la ciencia de la psicología, como una amenaza. 

Rodney Stark

Según nos dice el sociólogo Rodney Stark, la revolución científica fue realizada principalmente por personas profundamente religiosas que actuaron sobre la idea de que "para amar y honrar a Dios, es necesario apreciar en plenitud las maravillas de su obra.

Por supuesto, los científicos, como cualquier otra persona, pueden creerse autosuficientes y aferrarse a sus preconceptos. Todos nosotros vemos la naturaleza a través de la lente de nuestras ideas preconcebidas.

Pero a pesar de ello, el ideal que une a los psicólogos con todos los científicos es la investigación exhaustiva, escéptica y humilde de las ideas en conflicto. Como comunidad, los científicos verifican una y otra vez los descubrimientos y las conclusiones de los otros.

LA REFLEXIÓN CRÍTICA



La actitud científica nos prepara para pensar de manera más inteligente. El pensamiento sagaz, denominado reflexión crítica, examina los supuestos, discierne los valores   ocultos, evalúa las pruebas y valora las conclusiones.



Tanto cuando leen las noticias como cuando escuchan una conversación, las personas con pensamiento crítico se formulan preguntas. Como científicos, sienten curiosidad. ¿Cómo es que el que afirma algo llegó a saberlo?¿Cuál es el objetivo de esa persona?¿La conclusión está basada en datos anecdóticos y en sensaciones viscerales o en pruebas  confiables?¿Esta prueba justifica una conclusión de causa y efecto?¿Qué explicaciones alternativas puede haber?¿Ha estado abierta la indagación crítica de la psicología a descubrimientos sorprendentes? La respuesta es simplemente "". Créalo o no...
  • la pérdida masiva de tejido cerebral a edad temprana puede tener efectos mínimos a largo plazo,
  • los recién nacidos pueden reconocer el olor y la voz de su madre,
  • las lesiones cerebrales no impiden que una persona pueda aprender nuevas habilidades, aunque no tenga conciencia de ello,
  • diversos grupos de personas, varones y mujeres, viejos y jóvenes, de alto poder adquisitivo y de la clase trabajadora, con discapacidades o no, presentan niveles de felicidad personal bastante comparables,
  • la terapia electroconvulsiva (electrochoque) es con frecuencia un tratamiento muy eficaz en los casos de depresión profunda,
¿La indagación crítica ha desacreditado en forma convincente las creencias populares? La respuesta es otra vez afirmativa. Las pruebas indican que...
  • los sonámbulos no están actuando sus sueños,
  • nuestras experiencias pasadas no están todas grabadas al pie de la letra en nuestra mente; con la estimulación cerebral o la hipnosis no se puede "reproducir la grabación" y revivir los recuerdos reprimidos u olvidados hace tiempo,
  • la mayoría de las personas no sufre de una autoestima no realista y una gran autoestima no siempre es algo bueno,
  • los polos opuestos por lo general no se atraen.
En cada uno de estos ejemplos y en otros, vemos que lo que se ha descubierto no es lo que se suponía.

RESPUESTA DEL ANAGRAMA
  • MOAR............... AMOR
Excesos de confianza:
  • "No nos gusta su sonido. Los conjuntos musicales con guitarra están desapareciendo". Compañía de discos Decca Records cuando se negó a firmar un contrato de grabación con los Beatles en 1962.

  • "Los ordenadores del futuro no pesarán más de una tonelada y media". Popular Mechanics, 1949.

  • "El teléfono puede ser apropiado para nuestros primos norteamericanos, pero no aquí, ya que tenemos un adecuado servicio de mensajeros". Un grupo de expertos británicos que evaluó la invención del teléfono.

  • "No podrían acertarle ni a un elefante a esta distancia". Últimas palabras pronunciadas por el general John Sedgwick durante una batalla de la Guerra Civil norteamericana, 1864.
John Sedgwick

  • "El científico [...] debe tener libertad para formular cualquier pregunta, para dudar de cualquier afirmación, para buscar pruebas, para corregir cualquier error". J. Robert Oppenheimer, físico, Life, 10 de octubre de 1949.
J. Robert Oppenheimer


La actitud científica:
  • "Un escéptico es una persona que está dispuesta a cuestionar cualquier afirmación que pretenda ser cierta, exigir claridad en la definición, coherencia en la lógica y una demostración adecuada". Paul Kurtz, filósofo, El investigador escéptico, 1994.
Paul Kurtz


La reflexión crítica:
  • "Estoy profundamente convencido de que si existe un dios según el concepto tradicional, nuestra curiosidad e inteligencia han sido provistas por él. Seríamos unos desagradecidos por estos dones [...] si sofocáramos nuestra pasión por explorar el universo y a nosotros mismos". Carl Sagan, El cerebro de Broca, 1979.
Carl Sagan

  • "El objetivo verdadero del método científico es asegurarse de que la naturaleza no lo ha engañado al hacerle pensar a usted que sabe algo que en realidad no sabe". Robert M. Pirsig, El zen y el arte del mantenimiento del ciclomotor, 1974.
Robert M. Pirsig


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