domingo, 26 de febrero de 2012

LA REFLEXIÓN CRÍTICA (V)

LA CORRELACIÓN

¿QUÉ SON LAS CORRELACIONES 
POSITIVAS Y NEGATIVAS 
Y POR QUÉ PERMITEN LA PREDICCIÓN 
PERO NO LA EXPLICACIÓN CAUSA-EFECTO?

La descripción de la conducta es un primer paso hacia su predicción. Cuando las encuestas y las observaciones naturalistas revelan que un rasgo o una conducta acompañan a otro, se dice que ambos se correlacionan. El coeficiente de correlación nos revela hasta qué punto dos cosas varían al mismo tiempo y, por tanto, con qué precisión una de ellas predice la otra. Si sabemos hasta qué punto las puntuaciones en los tests de aptitud se correlacionan con las notas de la escuela, también se sabrá en qué medida las puntuaciones predicen el éxito escolar.

Existen diagramas de dispersión que ilustran el rango de correlaciones posibles desde un positivo perfecto a un negativo perfecto. (Las correlaciones positivas y negativas perfectas, que no son frecuentes en el "mundo real"). Cada punto en el diagrama de dispersión representa los valores de dos variables. Una correlación es positiva si dos conjuntos de valores, como por ejemplo peso y altura, tienden a subir o bajar juntos. Decir que una correlación es "negativa" no implica fuerza o debilidad. Una correlación es negativa cuando dos conjuntos de valores se relacionan de manera inversa, los valores de un grupo de puntos aumenta mientras el otro baja. A medida que la frecuencia del cepillado de los dientes aumenta, disminuye la aparición de caries. Una correlación débil, que indica poca o ninguna relación, presenta un coeficiente cercano a cero.


Ejemplos:
  • Cuánto más miran televisión los niños pequeños, menos leen. Representaría una correlación negativa.
  • Cuánto más programas de contenido sexual vean los adolescentes en televisión, más probable es que tengan sexo. Representaría una correlación positiva.
  • Cuánto más tiempo un niño es amamantado, más probabilidades tiene de alcanzar logros académicos. Representaría una correlación positiva.
  • La frecuencia con la que los adolescentes toman el desayuno favorece la disminución de su masa corporal . Representaría una correlación negativa.
La estadística puede ayudarnos a ve lo que a simple vista podemos pasar por alto. Para ver lo que está pasando justo frente a nosotros, a veces es necesario acudir a la ayuda de la estadística. Podemos ver fácilmente las pruebas de la discriminación sexual cuando se nos proporciona información resumida en estadística acerca del nivel laboral, la antigüedad, el rendimiento, el sexo y el salario. Pero a menudo no percibimos que hay discriminación cuando esa misma información llega escalonada, caso por caso.

Lo que hay que recordar: el coeficiente de correlación permite que podamos ver el mundo con más claridad al revelar el alcance de la relación entre dos cosas.

LA CORRELACIÓN 
Y EL FENÓMENO CAUSA-EFECTO

Las correlaciones, aunque sean imperfectas, nos ayudan a predecir. Un bajo nivel de autoestima se correlaciona con la depresión (y por lo tanto predice). Esta correlación puede indicarse con un coeficiente de correlación o simplemente indicar que aquellas personas que obtienen las puntuaciones más bajas en la escala de autoestima tienen una puntuación elevada en la escala de depresión.

¿Entonces , la autoestima baja causa depresión? Si sobre la base de las pruebas de correlación, podemos suponer que es así, no seríamos los únicos. Entre los errores de pensamiento más comunes está el de suponer que la correlación demuestra una relación de causa y efecto. ¡Pero esto no es cierto, por muy fuerte que sea la relación!

Obtendríamos la misma correlación entre autoestima baja y depresión si la depresión ocasionara una disminución de la autoestima o si alguna otra cosa -un tercer factor como la herencia o la química del cerebro- provocara tanto la autoestima baja como la depresión. Entre los varones, la duración del matrimonio se correlaciona positivamente con la pérdida del cabello, porque ambas están asociadas con un tercer factor: la edad.

Este punto es tan importante -tan básico para la reflexión inteligente dentro de la psicología-. Veamos una encuesta realizada a más de 12.000 adolescentes: cuanto más se sienten amados por sus padres, menos probable es que se comporten de modo poco saludable: tengan relaciones sexuales tempranas, fumen, abusen del alcohol y de las drogas, demuestren violencia.

"Los adultos ejercen un efecto poderoso sobre la conducta de sus hijos sobre todo en la etapa de la escuela secundaria", subrayaba un artículo de Associated Press sobre este estudio. Pero la correlación no trae incorporado un vínculo de causa y efecto ni su sentido. Por lo tanto, Associated Press podía haber dicho: "Los adolescentes de buena conducta sienten el amor y la aprobación de sus padres; los adolescentes sin límites piensan con mayor frecuencia que sus padres son pelmazos que desaprueban todo".

Lo que hay que recordar: la correlación indica la posibilidad de la relación de causa y efecto, pero esto no demuestra la relación causal. El hecho de que dos acontecimientos estén correlacionados entre sí no muestra necesariamente que hay una relación de causa y efecto. Recuerde este principio a fin de examinar de manera más sensata los informes de estudios científicos en los medios de comunicación.

LAS CORRELACIONES ILUSORIAS

¿QUÉ SON LAS CORRELACIONES ILUSORIAS?

Los coeficientes de correlación hacen visibles las relaciones que de otro modo se pasarían por alto. También limitan nuestra "visión" de relaciones que en realidad no existen. La percepción de una correlación no existente es una correlación ilusoria. Cuando creemos que hay una relación entre dos cosas, somos más propensos a percibir y recordar ejemplos que confirman nuestra creencia.

Debido a que somos sensibles a los sucesos dramáticos o poco frecuentes es muy probable que notemos la ocurrencia de una secuencia de dos eventos, por ejemplo, la premonición de un llamado telefónico seguido efectivamente por el llamado. Cuando el llamado no sigue a la premonición, es menos probable que notemos y recordemos el hecho que no ha ocurrido. La correlación ilusoria explica muchas de las creencias supersticiosas, como la presunción de que las parejas infértiles que adoptan tienen más probabilidades de concebir un hijo. Aquellos que conciben después de adoptar un niño llaman nuestra atención. Es menos probable que tengamos en cuenta a aquellos que adoptan y nunca conciben un hijo o aquellos que conciben sin adoptar. 



Este pensamiento ilusoria ayuda a explicar por qué durante tantos años la gente creyó (y todavía sigue creyendo) que el azúcar vuelve hiperactivos a los niños, que tomar frío y mojarse produce un resfriado y que los cambios climáticos desencadenan el dolor en la artritis. Al parecer, somos propensos a percibir patrones, existan o no.

Lo que hay que recordar: cuando percibimos coincidencias aleatorias, podemos olvidar que son azarosas y verlas en cambio como indicativas de una correlación. Por tanto, podemos engañarnos fácilmente al ver lo que no existe.

LA PERCEPCIÓN DE ORDEN 
EN LOS ACONTECIMIENTOS ALEATORIOS

Las correlaciones ilusorias surgen de nuestra impaciencia natural por encontrarle un sentido al mundo, aún en los acontecimientos aleatorios, lo que el poeta Wallace Stevens denominó el "entusiasmo por el orden". Incluso cuando observamos datos aleatorios buscamos un orden que marque pautas dotadas de significado. Y por lo general lo encontramos, porque las secuencias aleatorias a menudo no parecen tales. Veamos el lanzamiento de una moneda al aire: si alguien lanza una moneda al aire seis veces, ¿cuál de las siguientes secuencias de cara y cruz será más porbable?



Daniel Kahneman y Amos Tversky comprobaron que la mayoría de las personas creen que la secuencia: cara, cruz, cruz, cara, cruz, cara sería la más probable. En realidad, todas  las secuencias son posibles o igualmente probables. Una mano de bridge o de póquer del 10 al as, todas las cartas de corazones, parecería extraordinaria; en realidad, no es ni más ni menos probable que cualquier otra mano específica de cartas. En las secuencias aleatorias verdaderas, las pautas y las rachas parecidas (como los dígitos que se repiten) aparecen con mayor frecuencia de lo que la gente espera. 

Las pautas cambian, y las rachas también y pueden haber rachas buenas con tanta frecuencia como las que podrían esperarse en secuencias aleatorias, en los tiros en baloncesto, los tantos en béisbol, los goles en football, o en la selección de valores para los fondos de inversión. Estas frecuencias muchas veces no parecen ser aleatorias y se malinterpretan ("cuando tienes una buena racha, tienes buena racha").



¿Qué explica estas pautas?¿Estaba ejerciendo algún tipo de control paranormal sobre la moneda o la racha en el juego? Este tipo de explicaciones no son necesarias, porqué éstas son las series que se encuentran en cualquier secuencia aleatoria. Ninguna pauta aparente da ninguna pista del resultado de una partida siguiente, de un lanzamiento de moneda siguiente,....



Algunos acontecimientos parecen tan extraordinarios que nos tenemos que esforzar para concebir una explicación ordinaria relacionada con la probabilidad (como se aplica a los lanzamientos de moneda). En estos casos, los expertos en estadística a menudo están menos confundidos. Cuando Evelyn Marie Adams ganó por segunda vez la lotería de New Jersey, los periódicos anunciaron que la probabilidad de que saliera beneficiada era de 1 en 17 mil millones. ¿Extraño? De hecho, 1 en 17 mil millones es la probabilidad de que una persona dada que compra un solo número de dos loterías de New Jersey  gane las dos veces. Pero los expertos en estadística Stephen Samuels y George McCabe comunicaron que, dados los millones de personas que compran billetes de las loterías de los estados en Estados Unidos, era "algo prácticamente seguro" que algún día, en algún lugar, alguien ganara dos veces el premio mayor de un estado. Sin duda, como dicen sus colegas en estadística Persi Diaconis y Frederick Mosteller, "con una muestra lo bastante amplia, es probable que suceda cualquier cosa asombrosa". Un hecho que ocurre en uno cada mil millones de personas cada día, ocurre alrededor de seis veces por día, dos mil veces por año.


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