martes, 27 de marzo de 2012

EL ESTREÑIMIENTO Y LA DIARREA (IX)

DIARREA AGUDA Y CRÓNICA


¿QUÉ SE ENTIENDE POR 
DIARREA AGUDA 
Y POR DIARREA CRÓNICA?


La diarrea es un trastorno intestinal muy frecuente que lo sufren con menor o mayor intensidad en algún momento todos los ciudadanos, e incluso más de un episodio por año. Los episodios de diarrea suelen ser limitados y sin especial peligrosidad (con independencia de las molestias y engorro que puedan producir), aunque no hay que menospreciarlos, ya que en ocasiones pueden repercutir de forma significativa en la salud, sobre todo en edades extremas de la vida (lactantes, niños pequeños y ancianos) a consecuencia fundamentalmente de la deshidratación producida por la pérdida de agua y de ciertos minerales (sodio y potasio).


Se han de diferenciar dos grandes grupos: diarrea aguda y diarrea crónica.

Se hará especial énfasis en la diarrea aguda, no tan sólo por su frecuencia -muy superior a la crónica- sino también porque habitualmente no es necesario acudir al médico, mientras que en la crónica la visita al facultativo es absolutamente necesaria, ya que se deben poner en marcha una serie de procedimientos diagnósticos que lleven a conocer la causa que la provoca. Es necesario recordar que la diarrea no es un enfermedad en sí misma, sino síntoma de una enfermedad.



DIARREA AGUDA

Se define como la expulsión de heces de menor consistencia e incluso líquidas, que generalmente se acompaña de un aumento en el número de deposiciones y cuya duración es inferior a tres o cuatro semanas. Aunque las causas que la producen pueden ser muy variadas, la gran mayoría tiene su origen en un proceso infeccioso por bacterias, virus o parásitos, y con menor frecuencia es secundaria a la toma de medicamentos.



Cuando un diarrea aguda es producida por fármacos, generalmente es fácil identificar la causa, ya que la diarrea coincide con la toma del medicamento y no se acompaña de fiebre. En ocasiones, sin embargo, la diarrea puede aparecer incluso un mes después de tomar el medicamento, y entonces es más dificultoso relacionar ambos hechos.



DIARREA CRÓNICA

Se define como el aumento del número de deposiciones unido generalmente a una disminución en la consistencia de las heces, y cuya duración es de más de tres o cuatro semanas. Son muy numerosas las causas que pueden provocar diarrea crónica, algunas funcionales (fundamentalmente el síndrome del intestino irritable), pero en otras ocasiones pueden ser secundarias a alteraciones orgánicas.



La OMS (Organización Mundial de la Salud) considera hábito intestinal dentro de la normalidad desde tres deposiciones a la semana a tres deposiciones al día. Por tanto, se puede considerar como diarrea crónica cuando se tienen más de tres deposiciones al día de forma habitual. Las diarreas crónicas pueden se continuas o recurrentes.

¿QUÉ SÍNTOMAS PRODUCEN 
LA DIARREA AGUDA Y LA CRÓNICA?

DIARREA AGUDA

Además del aumento del número de deposiciones y de la disminución de su consistencia, hasta llegar a ser líquidas, el paciente suele experimentar malestar general, náuseas, a veces vómitos y dolor abdominal (retortijones intestinales, que a veces son muy dolorosos) que mejora con la deposición. También pueden aparecer: hinchazón abdominal y a veces fiebre y dolor de cabeza.



Cuando la diarrea es severa puede ir acompañada de sangre roja, lo que indica un grado elevado de inflamación de la pared intestinal, sin que ello tenga connotaciones de especial gravedad en la gran mayoría de los casos. Un caso especial es la llamada "diarrea del viajero", que sufren los turistas del mundo occidental que viajan a países en vías de desarrollo situados en climas tropicales.



Es clásico diferenciar la diarrea aguda en tres grados:

a) Diarrea aguda leve (de dos a cuatro deposiciones al día, sin dolor abdominal, sin fiebre, sin sangre ni signos de deshidratación), que no impide la actividad cotidiana.

b) Diarrea aguda moderada (de cuatro a seis deposiciones al día, malestar abdominal, décimas de fiebre -menos de 38 ºC-, sin sangre ni deshidratación), que impide o al menos dificulta las actividades diarias.

c) Diarrea aguda grave (más de seis deposiciones al día, con o sin sangre, dolor abdominal con retortijones, fiebre de más de 38 ºC y deshidratación), que impide las actividades de la vida diaria y con frecuencia es necesaria la permanencia en cama.

Se entiende por deshidratación la presencia de:
  1. Sed más o menos intensa.
  2. Piel, mucosa de la boca y labios muy secos.
  3. Disminución de la cantidad de orina y de color más "fuerte".
  4. Cansancio, decaimiento y mareo.
  5. En el caso de lactantes y niños pequeños, abdomen y ojos hundidos, pliegue de la piel que no se aplana al elevarla y después soltarla ("signo del pliegue").

En caso de diarrea leve es innecesaria la visita al médico; en caso de diarrea moderada es conveniente (necesaria para niños pequeños y ancianos) pero no imprescindible. 


Cuando su duración supera los cuatro o cinco días, es necesaria la consulta médica, que siempre es imprescindible en caso de diarreas graves y tiene categoría de urgencia en niños pequeños y ancianos cuando aparecen síntomas y signos de deshidratación.



DIARREA CRÓNICA

Presencia de deposiciones más numerosas, menos consistentes, con o sin dolor abdominal, con o sin sangre, y a diferencia de la diarrea aguda, el paciente puede perder peso. De todas maneras, los síntomas dependen de la enfermedad de base que provoca la diarrea crónica, y por eso es tan importante una correcta valoración de los síntomas asociados a la diarrea. A título d ejemplo, la presencia de artritis hace pensar en enfermedad inflamatoria intestinal; el aumento de eosinófilos en sangre en la presencia de parásitos intestinales; las fístulas perianales sugieren enfermedad de Crohn; la sudoración y el temblor distal en el aumento de hormonas tiroideas en sangre o hipertiroidismo, etc...






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