lunes, 12 de marzo de 2012

EL S.I.D.A. (III)

EL VIRUS SE HACE MÁS PELIGROSO


Es difícil encontrar un virus que sea insensible a todos los antirretrovirales que se usan, pero ya se ha visto que el VIH está comenzando a desarrollar resistencias contra alguno de estos fármacos. Se calcula que entre el 5 y el 15% de las nuevas infecciones son por virus con algún tipo de insensibilidad. Actualmente se están desarrollando nuevos sistemas diagnósticos para detectar mejor estos virus y determinar hasta qué punto representan un riesgo para la salud.


También se ha observado que las infecciones con VIH son más agresivas ahora que hace 20 años: los infectados por el VIH llegan a los hospitales con un recuento más bajo de células inmunes cuando descubren que están infectados. La razón podría ser un incremento en la virulencia de las formas del VIH que están circulando actualmente. Efectivamente, los últimos años han comenzado a aparecer casos que son denominados "sida fulminante": para pacientes que desarrollan la inmunodeficiencia mucho poco después de haberse infectado. Si no se tratan a tiempo, la muerte es inminente. En España se vieron los primeros casos fulminantes en 2006. Se cree que aparece por la combinación de estos virus más potentes con un sistema inmunitario ya previamente debilitado. Por suerte, los virus agresivos son poco frecuentes y no se trasmiten bien. Por eso no se cree que haya un peligro inminente a escala global, aunque se continúan detectando casos aislados.



TRATAMIENTOS PARA EL FUTURO


La TARGA no se puede considerar una solución útil a largo plazo, al problema del sida, porque tiene unas características que impiden que pueda llegar a todo el mundo que lo necesita. En 2006 la OMS se fijó como objetivo conseguir que todos tuviesen acceso al tratamiento antes de 2010, pero pronto se vio que era una predicción muy optimista: es un hito que actualmente aún está muy lejos de conseguirse. Uno de los problemas es económico. Se ha calculado que para tratar a todas las personas infectadas habría que invertir 90.000 millones de dólares al año en fármacos (el coste del tratamiento es de hasta 18.000 euros al año por persona). Por eso hay que seguir investigando para encontrar fármacos mejores que la TARGA que puedan hacer desaparecer el virus y no haya que tomar durante toda la vida. 

¿Qué alternativas existen actualmente?


El tratamiento experimental con resultados más prometedores, de todos los que se han realizado hasta el momento, es el trasplante de médula ósea. El descubrimiento, como pasa a menudo, se hizo de una forma más o menos causal. Un enfermo de 42 años, que tenía leucemia y estaba también infectado por el VIH, había de recibir un trasplante de células madre de médula ósea, uno de los tratamientos más efectivos contra el tipo de cáncer que le afectaba. Pero el Dr. Gero Hütter, el hematólogo que llevaba su caso, pensó que ya que había de recibir células de un donante, ¿por qué no buscar un donante que tuviese una resistencia genética contra el sida? Se sabe que hay una pequeña proporción de personas que no se infectan con facilidad con el VIH, sin que se conozca del todo la razón. Se sospecha que uno de los factores determinantes podría ser una variación específica en el gen CCR5 que se ve en el 1,1% de los europeos. El CCR5 es uno de los receptores de la superficie de las células inmunes, al cual el VIH se une. El VIH no reconoce tan bien los receptores con esta variación, y por tanto no puede invadir las células. El Dr. Hütter encontró en la base de datos una persona con estas características entre los 80 que eran genéticamente compatibles con su paciente. El trasplante fue todo un éxito: cuando salió a la luz esta historia, en noviembre de 2008, el paciente hacía 2 años que había recibido las células madre y, sin tomar ningún tratamiento, no se le podía detectar el VIH en sangre i tampoco tenía signos de leucemia.


Naturalmente, este es un caso aislado. Además, el seguimiento ha sido muy breve para estar seguros que el virus no volverá a aparecer. Habrá que hacer más experimentos para ver si realmente las células madre de médula ósea pueden ser una terapia efectiva. El trasplante es una técnica arriesgada y con posibles efectos secundarios mucho más graves que no la toma de antirretrovirales, y por tanto no es recomendable en la mayoría de los casos. Se han de conocer aún otros factores que determinen las resistencias al VIH para poder recoger mejores donantes, pero es una técnica que podría ser útil en el futuro, sólo en determinados pacientes.


Sería ideal, eso sí, poder conseguir el mismo efecto sin los riesgos asociados. La farmacéutica Pfizer ya comercializa en los Estados Unidos y en Europa un fármaco inhibidor del CCR5 llamado Maraviroc; y otras compañías le siguen los pasos. El Maraviroc puede tener una cierta eficacia si se combina con otros fármacos. Siguiendo estos principios, se están haciendo pruebas con técnicas de terapia génica. La idea es sacar las células del sistema inmunitario del enfermo, modificarlas genéticamente en el laboratorio (por ejemplo, borrando el gen CCR5 que las hace susceptibles de ser invadidas por el VIH) y después volverlas a inyectar al paciente. La efectividad de estos métodos aún es desconocida.



Otras iniciativas en fases experimentales incluyen convertir células madre en células inmunes para sustituir la de los pacientes. Se ha pronosticado que podrían hacerse los primeros ensayos clínicos en este campo de aquí a unos cinco años. También se está intentando aplicar al tratamiento del sida la técnica del RNA de interferencia (RNAi). El mecanismo se basa en fragmentos pequeños de RNA que son capaces de inhibir específicamente las funciones de un gen. En el caso del sida, se quiere usar RNAis para frenar la replicación del virus. Por ejemplo, se quiere hacer llegar este RNAis a las células de la vagina y así evitar ya la entrada del VIH.

Finalmente, un campo que también es prometedor es el de los "reactivadores" del virus. Una de las características del VIH es su capacidad de quedarse escondido dentro de las células, de forma que los fármacos no lo pueden destruir. Recientemente, se han descubierto unas sustancias que obligan al VIh a abandonar esta latencia y a volver a replicarse, cosa que los hace de nuevo susceptibles a los antirretrovirales. 


La combinación de reactivadores con antirretrovirales podría permitir "limpiar" más eficazmente el cuerpo de virus e incluso, en teoría, llegar a eliminarlo completamente. El primer reactivador que se descubrió, llamado HMBA, tenía demasiado efectos secundarios. Últimamente se está estudiando un nuevo fármaco, el SAHA, que podría ser una alternativa menos tóxica. Otra posibilidad es combinar la TARGA con ciertos regímenes de quimioterapia parecido a los que se usan en el cáncer, también con el objetivo de eliminar los virus que están dormidos.

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