domingo, 4 de marzo de 2012

EL S.I.D.A.

EL S.I.D.A.


El sida, o síndrome de inmunodeficiencia adquirida, ha sido considerada la peor plaga que ha afectado nunca a la humanidad. A escala mundial, se cree que hay unos 33,4 millones de personas infectadas, el 68% en África subsahariana y el 18% en el sudeste asiático, con un incremento de 2,7 millones de contagios cada año. Desde 2002, el sida es la principal causa de muerte por enfermedad infecciosa en África. Se cree que han habido más de 60 millones de infectados y unos 25 millones de muertos desde el principio de la pandemia, una cifra que seguirá creciendo: de aquí al año 2015 moriran 115 millones más de personas. Entre 2008 y 2010, unos 42 millones de niños habrán perdido uno de los padres o los dos por culpa del sida, sobretodo en África subsahariana.


Pese a la gravedad de estos datos, en los países desarrollados existe la falsa percepción de que la enfermedad ya no representa un peligro. Esto hace que los esfuerzos por potenciar las estrategias de prevención fallen a menudo, sobretodo por el poco impacto que tienen en las personas en situaciones de riesgo. Los casos nuevos de sida en España bajaron el 16% en 2008, pero un estudio genético publicado en la primavera de 2009 ponía a España en la lista de los países de Europa que más sida "exportan", junto con Grecia, Portugal y Serbia. La razón es que los turistas que viajan a estas zonas a menudo infectan en relaciones sexuales no protegidas y después expanden la infección a sus países de origen. Aunque el número de nuevas infecciones ha bajado el 17% en los últimos 8 años, los expertos coinciden que la pandemia de sida no está de ninguna manera bajo control y que es imposible preveer hasta cuando durará. En Asia, por ejemplo, se han duplicado los casos nuevos en los últimos cinco años.



OTRO VIRUS CON MILES DE CARAS


Una de las causas que hacen que el sida sea una enfermedad tan difícil de vencer es, como en el caso de la gripe, la extrema variabilidad del virus responsable, el VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana). Es de la familia de los retrovirus y existen dos formas que infectan a los seres humanos, llamadas VIH-1 y VIH-2. El VIH-1 es el más agresivo y frecuente, mientras que el VIH-2 sólo se encuentra en algunas zonas del África occidental. Existen tres tipos principales de VIH-1 (llamados M, N y O), y en verano de 2009 se descubrió uno nuevo en una mujer de 62 años originaria del Camerún (se le llamó provisionalmente P).



Existen al menos un millón de VIH diferentes repartidos por todo el mundo. El virus de un mismo tipo puede llegar a mostrar hasta el 20% de variaciones en su genoma, y las diferencias pueden llegar hasta el 38% por lo que respecta a las proteínas que forman la cubierta del virus (que normalmente son las que se usan para preparar vacunas). Más aún: dentro de una misma persona infectada, el virus irá evolucionando con el tiempo, hasta que al final habrá miles y miles de variantes. Es fácil de entender, pues, que conseguir instrumentos que nos permitan parar todas estas formas del virus supone un problema logístico importante.



MITO Y REALIDAD
¿CÓMO SE CONTAGIA EL SIDA?


Aún existen muchas falsas creencias en lo que respecta a la forma como se transmite el sida. En una encuesta de 2009, en el Estado español el 20% creía que los infectados se habrían de aislar, o publicar una lista con sus nombres. El 34% estaba convencido que la enfermedad se podía transmitir por la picada de un mosquito. Entre el 30 y el 40% confesaban que se sentirían incómodos si supiesen que hay un infectado en la tienda donde compran, en el trabajo o en la escuela de sus hijos, hasta el punto que pedirían un traslado.



Pero el VIH sólo se adquiere a través de contacto sexual (se encuentra en todos los fluidos, masculinos y femeninos, implicados en el acto), por inyección en sangre (transfusiones, jeringas usadas,...), o si se pasa de madre a hija/o (durante el parto o a través de la leche materna). Se ha descubierto que si la persona tiene alguna enfermedad venérea (herpes, gonorrea, sífilis), es más susceptible de ser infectado por el VIH por vía sexual.



A parte de esto, no se ha detectado que ninguna otra secreción (saliva, sudor,...) contengan el virus o sea contagiosa. Además, a diferencia del virus de la gripe, el VIH no puede sobrevivir mucho tiempo fuera del cuerpo humano. Recientemente se ha observado que se puede transmitir en ciertas culturas en las cuales la madre mastica la comida antes de darla a los hijos, pero se cree que es debido a la presencia de sangre, no por culpa de la saliva.

EL MAL AFRICANO


El virus del sida comenzó a infectar a seres humanos hace unos 100 años. Tanto el VIH-1 como el VIH-2 provienen de una familia de virus que ataca a los simios de la zona central y oeste de África llamados VIS (Virus de la Inmunodeficiencia en Simios). Los chimpancés son posiblemente los primates donde comenzó la pandemia. No se sabe exactamente como pasó del mico al hombre, ni porqué tardó tantos años en producirse una explosión tan radical en el número de contagios. Una teoría propone que el virus necesita una concentración de gente elevada para poderse propagar efectivamente. Esto no habría sido posible inicialmente en África, donde la población vivía muy dispersa, hasta que comenzaron a aparecer las ciudades modernas. Se cree que el epicentro de la propagación fue la ciudad de Léopoldville, la más grande de la zona a principios del siglo XX, actualmente conocida como Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo. El sida sería, por tanto, una pandemia de nuestro tiempo, espoleada por la llegada del progreso a una zona endémica.

Kinshasa

De acuerdo con el análisis de las muestras infectadas con VIH más antiguas que se conservan, que son de 1959 y de 1960, la pandemia en seres humanos habría comenzado en las primeras décadas del siglo XX, con sólo unos cuantos individuos afectados. La transmisión habría ido progresando de forma exponencial, y por los alrededores de los años 60 ya tenía que haber unos cuantos miles de infectados, todos aún en el África central. Se cree que el virus pasó a Haití alrededor del año 1966, y en 1969 habría entrado en los Estados Unidos gracias a la emigración desde la isla caribeña. 

Pneumocystis

La pandemia de sida no comenzó a hacerse evidente hasta el año 1981, cuando se vieron en los Estados Unidos un número elevado de enfermedades poco habituales que afectaban sobretodo a homosexuales, como la neumonía por Pneumocystis o un cáncer de piel llamado sarcoma de Kaposi.

Sarcoma de Kaposi

La enfermedad se llamó inicialmente GRID, o Gay-Related Immuno Deficiency (inmunodeficiencia relacionada con los gays). Rápidamente se expandió a cuatro las poblaciones de riesgo, conocidas como las 4H: homosexuales, heroinómanos, hemofílicos y haitianos.

RIFIRRAFE ENTRE CIENTÍFICOS

Luc Montaigner y Françoise Barré-Sinoussi

En 1983 los virólogos franceses Luc Montaigner y Françoise Barré-Sinoussi anunciaban que habían descubierto el virus que podía ser la causa de aquella extraña epidemia. Su competidor más directo, el investigador norteamericano Robert Gallo, publicaba en 1984 una serie de cuatro artículos consecutivos en la prestigiosa revista Science declarando que había aislado un virus nuevo en diferentes enfermos, que era la causa real del sida y que era de la familia de los HTLV, unos virus que años antes su laboratorio había observado que causaban leucemias. Por eso había decidido llamarlo HTLV-III. Aunque al principio parecía que se trataba de un microbio diferente, el virus de Montaigner y el de Gallo resultaron ser iguales. Poco a poco se vio que las semejanzas del virus con los HTLV eran en realidad mínimas, por eso un comité de expertos decidió llamarlo finalmente VIH, con la firme oposición de Gallo.

Robert Gallo

El rifirrafe entre los científicos por la paternidad del descubrimiento del VIH se fue calentando. El problema no era tan solo quien se llevaría el mérito, sino que estaba también en juego la inmensa cantidad de dinero que generarían los tests para detectar el virus. Francia y Estados Unidos los querían para ellos y la presión de los políticos de cada país se hacía patente.


Fue necesaria la mediación de los presidentes Ronald Reagan y Jacques Chirac para que los dos grupos de científicos decidiesen hacer las paces en 1987. Acordaron compartir los honores del descubrimiento con la publicación de un artículo conjunto en la revista Nature, en que se afirmaba que Gallo había propuesto en un congreso que un retrovirus era el responsables del sida unos cuantos meses antes que Montaigner publicase su artículo identificándolo. Con este gesto salomónico accedían también a repartirse el pastel económico, ya que cada país recibía una parte igual de los posibles beneficios.



La polémica no estaba ni mucho menos acabada. En 1989 se publicaba un artículo en el Chicago Tribune denunciando que el virus que Gallo había aislado era exactamente el mismo que Montaigner había identificado un año antes. No era ninguna coincidencia: las muestras que había estudiado el laboratorio de Gallo eran simplemente las que los franceses le habían enviado en un gesto de buena voluntad habitual entre científicos y que Gallo había hecho pasar como propias. Por tanto, Gallo no había encontrado en realidad ningún virus y no merecía ningún reconocimiento.

Inmediatamente se inició una investigación para aclarar si era en realidad un caso de fraude científico. Cuando la investigación se dio por finalizada, en 1993, Gallo había podido demostrar que los "errores" que había existido en sus estudios habían sido sin ninguna mala intención por parte suya: el virus francés había contaminado su muestras de forma accidental. Posiblemente no se sabrá nunca si Gallo  recurrió conscientemente a engaños para eclipsar el papel de Montaigner y su equipo, pero, como se demostró que Gallo había usado el virus de Montaigner en sus experimentos, el Gobierno americano cedió al Gobierno francés una parte de los royalties que le tocaban.

RUMORES

Se llegó a decir que el Gobierno ruso expandió el rumor, a través de un periodista británico, que el ejército de los Estados Unidos había creado el VIH en un laboratorio y lo había liberado sobre África. Los científicos americanos se dieron prisa en responder a los artículos diciendo que el VIH era demasiado complejo y que ni siquiera sabían como funcionaba. No había ningún laboratorio en el mundo con capacidad para fabricarlo. Con el tiempo se han ido descubriendo que los verdaderos orígenes de la pandemia no tenían nada que ver con el ser humano.

EL MITO DEL "PACIENTE CERO"

La falsa leyenda del paciente cero
Se cree que el sida se expandió rápidamente entre los homosexuales a principios de los años 80 gracias a lo que se ha llamado "el paciente cero", un auxiliar de vuelo especialmente promiscuo que mantuvo relaciones con al menos 40 de los primeros casos de sida detectados fuera de África y el Caribe.

PERO ENTONCES, 
¿QUIÉN DESCUBRIÓ EL VIH?

Una vez pasada la polémica inicial, el consenso que se ha adoptado es que el grupo de Montaigner aisló el virus, pero que Gallo estableció experimentalmente por primera vez que el VIH realmente causaba el sida. Además, consiguió cultivarlo en el laboratorio y diseñó un método diagnóstico para detectarlo.

EL NOBEL DE LA DISCORDIA

Pese a la versión oficial de los hechos, cuando una mitad del premio Nobel de Medicina de 2008 fue concedido a los descubridores del VIH, sólo Luc Montaigner y Françoise Barré-Sinoussi acabaron recibiendo la medalla de oro. El comité había desestimado completamente el papel de Gallo.

Montaigner declaró inmediatamente que hubiera sido bueno que Gallo hubiese estado incluido también en el premio, ya que se lo merecía tanto como ellos. En los medios especializados, se publicaron muchas cartas de soporte a Gallo que denunciaban el error de apreciación que había cometido la Academia, entre las cuales una en la revista Science firmada por más de 1000 científicos entre los cuales estaban los principales expertos en el tema. Gallo, por su lado, confesaba con mucha elegancia que era decepcionante que hubiesen olvidado de él, pero que felicitaba a sus compañeros. Sus declaraciones eran muy educadas y contenidas. Sorprendentes, teniendo en cuenta su reputación.

Sin querer quitarle méritos científicos, el Dr. Robert Gallo siempre ha tenido fama de ser un personaje polémico. A parte de sus contribuciones en el campo del VIH, en los años 70 participó en los descubrimientos de los primeros virus implicados en el cáncer y de la IL-2, una proteína clave de nuestro sistema inmunitario. Ha recibido más de 80 galardones, entre los cuales dos Laskers, los premios americanos más prestigiosos de investigación biomédica (es, de hecho, la única persona que ha conseguido dos), a menudo precursores de los Nobel.

Algunos detractores lo acusan de haber retardado un año entero la implantación en los Estados Unidos de un método de detección del VIH que los franceses ya habían desarrollado, cosa que habría causado la infección de muchas personas por culpa de sangre contaminada de donantes infectados. Otros aseguran que al principio obstaculizó tanto como pudo la investigación sobre el VIH y que incluso llegó a publicar datos erróneos para despistar a la competencia. En el libro "And the band played on" se le acusa de estar obsesionado con su reputación y de usar la manipulación política para desacreditar a sus competidores. Científicos que han trabajado con él lo cualifican en privado de poco escrupuloso y de egocéntrico y describen su laboratorio como una "cueva de ladrones" semejante a un feudo medieval, en el cual se dice que mantenía como mínimo una amante. Se comenta que una vez dijo que le gustaba contratar científicos extranjeros porque, si no le obedecían, podía hacer que los deportaran. También se le acusa de robar ideas confidenciales, de apropiarse de descubrimientos de otros, y de sabotear muestras para evitar que otros científicos avanzasen en sus investigaciones. Incluso llegaron a decir que era conocido por hacer bromas telefónicas anónimas a sus competidores a medianoche.

¿Qué parte de estas acusaciones son reales y cuáles son leyenda? Eso sólo lo sabrán los implicados. Que Gallo se ha ganado a pulso sus enemigos, por los motivos que sean, queda demostrado no tan sólo por el hecho que no le quisiesen dar el premio Nobel, sino también porque le han rechazado seis veces la entrada en la Academia Nacional de las Ciencias, el honor científico más importante en los Estados Unidos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario