sábado, 3 de marzo de 2012

LA GRIPE (VII)

¿DÓNDE ESTÁ EL SUPERVIRUS?


No debemos ser alarmistas. Las posibilidades de que aparezca espontáneamente un "supervirus" con las características adecuadas para causar una pandemia grave son en realidad más bajas de lo que pueda parecer a simple vista. 

 Dr. García-Sastre

El Dr. García-Sastre señala que "la naturaleza selecciona los virus por su capacidad de propagarse. El que es más rápido se extiende, más posibilidades tiene de sobrevivir. Por eso un virus que mata en poco tiempo no llegará muy lejos, ya que su transmisión no es lo suficientemente buena".


Desde un punto de vista evolutivo, lo que le interesa al virus es mantener a la persona infectada con vida para que pueda contagiar cuanta más gente mejor y así propagarse con más eficacia. Esta norma tiene algunas excepciones. El subtipo H5 y H7 de la gripe aviar son más tóxicos y no se ven en las aves salvajes migratorias, sino en las domésticas. La razón es que entre las domésticas se transmiten mejor porque viven juntas las unas con las otras. En este caso, el virus no lo para el hecho que el animal muera rápidamente, ya que puede extenderse suficientemente bien gracias a la proximidad de las aves en un gallinero. "El hecho que los humanos no estemos en contacto tan directo los unos con los otros como las aves de corral hace pensar que si aparece una variante muy virulenta se transmitirá de forma poco efectiva", pronostica el Dr. García-Sastre. "Por eso las posibilidades de un virus epidémico tan agresivo y fácil de transmitir normalmente son escasas".


Así pues, ¿cuáles serían las condiciones idóneas para que apareciese un "supervirus"? Si el virus H5N1 de la gripe aviar y el H1N1 de la gripe porcina intercambiase información genética, el virus resultante podría ser tan agresivo como el primero y de tan rápida transmisión como el segundo. Contra un organismo así sí que tendríamos dificultades serias. El H5N1 es más común. Cuanto más extendidos están estos virus, más aumentan las posibilidades de que un día se encuentren. También pueden intercambiar información con virus que son resistentes a los fármacos habituales, cosa que añadiría un tercer "poder" al virus.



¿CÓMO LO PODEMOS EVITAR?

¿Existe alguna forma de parar una pandemia de gripe una vez se ha desencadenado?¿Puede incluso prevenirse antes de que no se haya extendido? Hemos visto que una de las mejores armas que tenemos contra la infección son las vacunas. El año 2004, antes que la SARS y la gripe aviar hiciesen activar los planes contra posibles pandemias, la producción de la vacuna contra la gripe estacional era de 300 millones de dosis al año. Actualmente la cifra ha aumentado por encima del doble. Se cree que, si se coordinasen los esfuerzos, se podría llegar incluso a las 2.500 millones de dosis de vacunas específicas durante el primer año de una pandemia. Ahora bien, esto sólo se conseguiría parando en seco la producción de la vacuna contra la gripe de la temporada, cosa que tendría consecuencias negativas y provocaría un número adicional de muertes, y por tanto se habría de valorar con cuidado. En estos cálculos deberíamos tener presente que el hecho que los virus que causan pandemias sean tan diferentes a los que se han visto en los últimos años quiere decir que la mayoría de la población no tendría ningún tipo de inmunidad. Probablemente habría que administrar dos dosis de la vacuna para asegurar que activarían bien nuestras defensas, cosa que reduciría a la mitad el número de personas que la recibirían. Como mucho se podría vacunar entre el 20 y el 30% de la población mundial.

Dr. Iain Stephenson

En abril de 2009, el grupo del Dr. Iain Stephenson, de la Universidad de Leicester, en Reino Unido, publicaba un artículo en que subrayabla que serían necesarios por lo menos 6 meses para producir las vacunas necesarias para responder a una pandemia. El estudio calcula que en este margen de tiempo normalmente la primera ola de infecciones ya se habría resuelto por si misma, perdo dejando por detrás un importante rastro de muertes si el virus fuese muy agresivo. Por lo tanto, la vacuna, con todo su potencial para evitar que la gripe siga propagándose, no es lo suficientemente útil para la primera línea de defensa.


La otra arma que tenemos para frenar las pandemias son los fármacos. Los expertos no se ponen de acuerdo sobre si hay que dar antivirales de forma preventiva a la gente que aún no se ha puesto enferma, pero que ha estado en contacto con infectados, o si se han de reservar sólo para aquellas personas que presenten síntomas. 

ANTIVIRALES BAJO CONTROL FACULTATIVO
Un abuso de antivirales podría potenciar la aparición de resistencias, y además comportaría una disminución que podría ser innecesaria de las reservas de los fármacos.


Las recomendaciones que los expertos hacen para prepararse contra una pandemia incluye que todos los gobernantes acumulen suficientes dosis de antivirales para poder tratar a los primeros infectados y parar efectivamente la transmisión. Se calcula que los países occidentales tienen almacenadas entre 220 y 250 millones de dosis de Tamiflú. Los Estados Unidos tienen un total de 50 millones, y la OMS sólo unos 5 millones. España tenía 10 millones cuando comenzó la pandemia del 2009. Si pensamos que en la pandemia de 1918 se infectaron 800 millones de personas, es evidente que las reservas tampoco serían suficientes para tratar a todos los infectados. Algunos recomiendan que los stocks incluyan también un porcentaje de dosis de otro antiviral que no sea el Tamiflú para que se puedan administrar ambos en diferentes partes de la población. La idea es evitar la aparición de virus resistentes a uno de los fármacos y que, si eso pasase, se tenga una alternativa al tratamiento. El obstáculo sigue siendo que el Tamiflú es caro de producir, y esto lo pone fuera del alcance de la mayoría de los países en vías de desarrollo. También podría ser importante usar antibióticos para evitar las infecciones secundarias, que, como se sabe, se cree que pueden causar una buena parte de las muertes relacionadas con la gripe. Algunos expertos recomiendan usar antiinflamatorios, unos fármacos relativamente baratos, como sistema de urgencia para parar las reacciones importantes al virus cuando no haya más opciones disponibles.


A parte de la vacuna y el tratamiento, hay otras estrategias que pueden ayudar a frenar una pandemia y que dependen  de la organización y la respuesta de los gobiernos. Una de las más efectivas, como hemos visto, es el aislamiento rápido de los infectados a la vez que se debería intentar evitar que se produzcan aglomeraciones de gente. Por esto es importante prohibir actos públicos multitudinarios, cerrar escuelas, lugares de ocio, etc... Pero, según los modelos matemáticos usados para predecir el éxito de este tipo de prácticas, sólo son útiles si se hacen durante las primeras dos semanas desde la aparición de los casos iniciales. Más allá de este período, el virus estaría demasiado extendido para que pudiera frenarse el contagio.

Otra de las claves en el control de la gripe es el diagnóstico precoz: cuánto más pronto se consiguieran identificar los casos, más efectivas serían las medidas  para aislarlos y evitar que se extendiera la infección. 

Dr. Christian Drosten

El Dr. Christian Drosten, del Instituto de Virología de la Universidad de Bonn, fue quien diseñó el primer test para diagnosticar la SARS, en el año 2003. En abril de 2009 invirtió su tiempo en buscar un diagnóstico más efectivo de la pandemia de gripe que estaba comenzando en México. Se basaba en detectar una zona del ADN del virus que fuese única, diferente de la de otros virus de la gripe. En menos de 4 días, su equipo de científicos localizó la parte específica que había que reconocer y puso a punto las técnicas. A partir de estos datos, los principios básicos del test se comenzaron a repartir de forma gratuita a los hospitales de todo el mundo. Este es un ejemplo de la rapidez con la que podríamos poner en marcha nuevos sistemas de detección. No hace falta indicar que, a causa de las diferencias entre los virus de la gripe para cada pandemia, habría que diseñar un sistema diagnóstico diferente. Por este motivo es muy importante actuar tan pronto como se detecten nuevos brotes.


En esta línea, en Europa se ha puesto en marcha el programa Portfastflu, que con un presupuesto de 4 millones de euros intenta desarrollar un aparato portátil que permita hacer diagnósticos rápidos. La idea es que el Portfastflú pueda ser usado por personal no especializado y que sea capaz de detectar diferentes cepas del virus de la gripe. El coste del aparato será mínimo y los resultados de los análisis, que se harían a partir de una muestra de saliva, se podrían transmitir en pocos segundos a cualquiera de los centros de control de epidemias que tiene la OMS repartidos por todo el mundo. El sistema también funcionaría en animales, y por tanto puede ser de gran utilidad para detectar brotes de gripe en aves y cerdos y prevenir así el salto a los seres humanos. 


Gaiker

En el diseño y comercialización del Portfastflú, participan diferentes Universidades y Farmacéuticas, entre las cuales las compañías vascas Ikerlan y Gaiker, así como la Fundación Vasca de Innovación e Investigación Sanitaria (B+I+O Eusko Fundazioa), coordinadas por la compañía francesa Genewave.


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