martes, 27 de marzo de 2012

LA MALARIA (I)



EL TRATAMIENTO Y COMO HACER 
QUE LLEGUE A QUIEN LO NECESITA



En 1999 se constataba que los programas de tratamiento de malaria en África fallaban y que había un gran número de Plasmodiums resistentes a los fármacos habituales (la cloroquina y la sulfadoxina-pirimetamina). 10 años después, la situación ha mejorado, pero queda mucho por hacer. 

TRATAMIENTO DE MALARIA COMPLICADA O MALARIA CON PARASITEMIA

TRATAMIENTO DE SEGUNDA LÍNEA
TRATAMIENTO DE MALARIA POR PLAMODIUM FALCIPARUM

La artemisina, que se obtuvo a partir de un remedio chino tradicional, es muy efectiva en el tratamiento y tiene pocos efectos secundarios. Actualmente se usa lo que se llaman Terapias Combinadas Basadas en la Artemisina (o ACT, en las siglas inglesas), que incluyen otros antimaláricos en la mezcla y se administran durante tres días. Esto elimina la enfermedad en el 95% de los casos.



Aunque hay una cura eficaz, la gente sigue muriendo de malaria, por la misma razón que siguen muriendo por tuberculosis: el acceso a los fármacos no es de ninguna manera universal. Según los datos de la OMS, el 2006 sólo el 23% de los niños en África dormían bajo una mosquitera, una estrategia que veremos que es muy útil como prevención, y sólo el 3% de la población podía conseguir las ACT.


Para empezar, las ACT son 60 veces más caras que otros tratamientos antiguos menos útiles. Tomando como ejemplo Uganda, menos del 14% de los puntos privados de venta de fármacos tienen ACT. Sí que ofrecen, en cambio, otros fármacos anticuados e ineficaces, como la cloroquina, e incluso fármacos falsos, pero a precios mucho más asequibles. A esto debemos añadirle que la información que se da al consumidor es prácticamente nula, cosa que hace que a menudo compren pastillas más baratas sin sospechar que no tendrán ningún efecto.


Si no se encuentra la forma de conseguir que los distribuidores de ACT los puedan comprar más baratos a los fabricantes, el problema seguirá persistiendo.

Por eso se está estudiando un nuevo sistema de distribución. En lugar de dar fondos a los gobiernos para que compren medicamentos a las compañías y los ofrezcan a sus clínicas, los dineros de los donantes irán directamente a las empresas farmacéuticas, con la idea de que vendan esos fármacos a unos precios más reducidos y asequibles. De esta forma, los productos realmente efectivos serían tanto o más baratos que los otros, y las tiendas pequeñas podrían venderlos más fácilmente a los enfermos. 


La iniciativa se llama AMFm (Affordable Medicines Facility for Malaria, medicamentos asequibles contra la malaria) y ha comenzado con 225 millones de dólares, donados por el Gobierno de Reino Unido y por una fundación privada.



UN CÓCTEL MEDICINAL

En sus orígenes, el gintónic (el cóctel hecho con ginebra y tónica) tenía una función puramente medicinal. La tónica era una mezcla de agua con gas y una dosis terapéutica de quinina, el primer tratamiento conocido contra la malaria. Se daba como prevención. El problema era el gusto, fuertemente amargo. Por eso los soldados del ejército inglés en las colonias de la India, en el siglo XIX, entonces una zona endémica, rechazaban tomar la medicina, con los consecuentes problemas de salud que provocaba este rechazo. Alguien encontró la solución: si se añadía ginebra a la tónica, el gusto amargo desaparecía como por arte de magia. A partir de entonces, el tratamiento de la quinina, en formato gintónic, se hizo muy popular entre los soldados.

Las tónicas que se comercializan hoy en día llevan mucha menos quinina (entre 0,25 y 0,50% de la original) y mucha más azúcar (o edulcorante artificial). Por este motivo son menos amargas y no tienen ningún efecto beneficioso contra la malaria. Eso sí: siguen siendo útiles para hacer gintónics.

¿ES LA HORA DE LAS RESISTENCIAS?


En 2006 la OMS desaconsejó que las compañías farmacéuticas continuasen vendiendo la artemisina como fármaco único (la llamada monoterapia) y pasasen definitivamente a las ACT, que son más eficaces para evitar la aparición de resistencias. La mitad de los fabricantes aún no respeta esta norma, porque las monoterapias son más baratas de hacer y más fáciles de vender. Esto conlleva un peligro importante: si comienzan a aparecer Plasmodiums insensibles a la artemisina, en estos momentos no tenemos ninguna alternativa para derrotarlos. Viendo que la situación no se había resuelto, en 2009 la OMS insistió con un comunicado en el cual pedía a los gobiernos que impidiesen que las compañías comercializasen la artemisina como monoterapia o terapia única.



Puede que fuese demasiado tarde: en Camboya se han visto recientemente las primeras resistencias. En diciembre de 2008 se descubrían en la zona unos casos de malaria que no desaparecían con ningún tratamiento. En mayo del años siguiente se difundió la noticia de que dos ensayos clínicos demostraban efectivamente la aparición de una malaria insensible a la artemisina. 


Los artículos científicos que tenían que describir con más detalle estos estudios aún no se han hecho públicos, y se borraron de la web de la OMS todas las referencias que habían, cosa que hizo dudar de su veracidad. 


Pero el 29 de julio de 2009 finalmente la información se confirmaba oficialmente y se daban a conocer los detalles: la resistencia no era total, pero la artemisina tardaba más de lo normal en eliminar los microbios. Se teme que estas resistencias comiencen a expandirse y lleguen a África, donde la malaria es muy común y puede afectar a más seres humanos.


Algunos científicos hacía ya un par de años que avisaban que esto podía ocurrir, pero, a causa de las dificultades que supone interpretar los datos, nadie escuchó estos consejos. Se ha de tener presente que en esta misma región de Asia ya aparecieron hace mucho tiempo atrás las primeras resistencias a la cloraquina.


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