martes, 20 de marzo de 2012

LA TUBERCULOSIS (II)

TRATAMIENTOS NUEVOS, 
TRATAMIENTOS VIEJOS


Los tratamientos contra los MDR han de ser más largos que los habituales, cosa que implica un mayor número de complicaciones y un incremento importante en el coste sanitario. Los pocos antibióticos que aún funcionan contra los MDR no son nuevos. Algunos como la capromicina y la cicloserina, fueron descubiertos en los años 50. Nadie los usaba a causa de los importantes efectos secundarios que provocan (la cicloserina causa daños neurológicos y psicosis en el 1% de los casos) o por la dificultad de administrarlos (la capromicina se ha de inyectar). Precisamente esto es lo que los convirtió en tan eficaces: como que no se han hecho servir durante mucho tiempo, las bacterias no han podido desarrollar resistencias. 



En septiembre de 2008 se vio que un fármaco que estaba en estadios aún experimentales para tratar los MDR, el llamado R207910, era útil para eliminar el 95% de los bacilos durmientes. 



Y en septiembre de 2009 se presentaban los primeros resultados de un fármaco con propiedades similares. A parte de esto, hay siete nuevos antibióticos que se están estudiando para tratar los XDR. Los expertos dicen que no estarán a punto hasta finales del 2012 o el 2013.


Con la ayuda de la Fundación Gates, China lanzó en abril de 2009 una iniciativa de cinco años para controlar la tuberculosis en el país. El programa incluye probar nuevos fármacos contra los bacilos resistentes y nuevas maneras de detectarlos, cosa que permitiría tratarlos antes y con más eficacia. China y la Fundación Gates también están investigando posibles nuevos fármacos entre los remedios tradicionales. Se han identificado 24 candidatos que podrían ser efectivos contra la tuberculosis entre las plantas usadas normalmente en la medicina china y actualmente se están investigando.



Durante el siglo XX los antibióticos convirtieron la tuberculosis en una enfermedad fácil de controlar. Pero con la aparición de los MDR y los XDR el panorama ha cambiado completamente. Si los bacilos resistentes se extienden , y con los movimientos migratorios recientes de países del este hacia la Europa Occidental esto es muy posible, nos podemos encontrar delante de una pandemia altamente contagiosa contra la cual no tenemos tratamiento. 


La solución es por un lado un control más estricto de los enfermos, asegurarnos que reciben el tratamiento que necesitan cuanto antes mejor y que lo siguen hasta el final. Pero también debemos seguir investigando para encontrar nuevos tratamientos y, sobretodo, una vacuna.



¿EXISTE ALGUNA SOLUCIÓN?


A principios de 2009, un grupo de investigación del Albert Einstein College of Medicine de New York descubrió que dos antibióticos clásicos podían ser efectivos contra los XDR. Inmediatamente se comenzaron estudios clínicos en pacientes para demostrar la eficacia real. La solución a la falta de nuevos antibióticos contra la tuberculosis, pues, podría pasar por ser imaginativa y probar combinaciones de fármacos existentes con eficacia probada contra otros microorganismos.


Otro avance prometedor es el de un fármaco llamado TMC207 que en los primeros ensayos clínicos de junio de 2009 se vio que aceleraba la eliminación de bacilos resistentes. El TMC207 actúa por un mecanismo diferente de los fármacos usados hasta el momento y podría ser un tratamiento importante en el futuro.


OTRA ENFERMEDAD SIN VACUNA


Aunque el bacilo de Koch no tiene la habilidad de variar constantemente, como si lo hacen los virus de la gripe y el sida, no se ha descubierto aún una vacuna efectiva contra la tuberculosis. La única que existe, llamada BCG (Bacille Calmette-Guérin) frena el progreso de la enfermedad, pero no es útil para prevenirla. Se dejó de usar de forma rutinaria en el año 1974. La particularidad es que no estaba realizada con la bacteria de la tuberculosis humana , sino con el de las vacas (el Mycobacterium bovis). Se entiende, entonces, que la inmunidad que confiere no sea completa, pese a que los dos bacilos se asemejan mucho.



En febrero de 2004, la Fundación Gates dio casi 83 millones de dólares para incentivar la investigación de una vacuna contra la tuberculosis. Esta cantidad duplicaba lo que hasta ese momento se gastaba en todo el mundo en este campo. 


En marzo de 2009, un grupo de científicos de Texas hacía público que habían obtenido una versión mejorada de la vacuna BCG. Si se administra acompañada de una dosis de rapamicina (un antiinflamatorio que se hace servir en el tratamiento del cáncer y para evitar el rechazo en los trasplantados), la vacuna BCG es capaz de destruir diez veces más bacilos. Los resultados se obtuvieron en ratones, y aún no se ha visto la eficacia que la estrategia tendrá sobre los seres humanos.



LA TUBERCULOSIS 
QUE VIENE DE LAS VACAS



Si las vacas tienen su propio Mycobacterium, ¿puede la leche de un animal infectado causar la tuberculosis? Es cierto que antes del descubrimiento de la pasteurización, la tuberculosis bovina podía pasar a los seres humanos a través de los productos lácteos. Pero actualmente los animales están rigurosamente controlados. Una vaca enferma es sacrificada inmediatamente, para evitar contagios. Además, los animales que se destinan a la exportación han de pasar pruebas que indiquen que no han estado infectados en los últimos treinta días.

En el Reino Unido se destinan cerca de 100 millones de libras anuales al control de la tuberculosis bovina. El número de seres humanos infectados en Reino Unido se acerca mucho a la treintena al año. Se cree que en algunos de estos casos, los que se dan en personas más mayores, la causa puede ser la reactivación del virus adquirido hacía tiempo, cuando se bebía la leche sin pasteurizar.


A parte de las pérdidas económicas que la tuberculosis bovina representa para la ganadería, ¿existe aún algún peligro de que la infección pase a los seres humanos? El riesgo es mínimo, aunque se pueden ver ejemplos ocasionales en granjeros que están en contacto directo con las vacas. Los expertos dicen que, mientras se eliminen los animales enfermos de forma rápida, no existe peligro que la bacteria se vuelva suficientemente fuerte para poder saltar a los seres humanos en un número suficientemente significativo de casos.



LIMPIAR LA LECHE

La pasteurización es un sistema inventado por Louis Pasteur en 1862 destinado a reducir la cantidad de microbios que existen en la comida. Es diferente de la esterilización, que busca eliminar completamente todo rastro de microorganismos y que no es un proceso indicado para los alimentos, ya que se destruyen también las proteínas. La leche, por ejemplo, se daña (se corta) si se hierve para esterilizarla. La pasteurización, pues, usa temperaturas por debajo del punto de ebullición. Las técnicas actuales consiguen eliminar hasta el 99,999% de los microorganismos, es decir, prácticamente todos, incluyendo el Mycobacterium tuberculosis.





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