jueves, 12 de abril de 2012

DEPRESORES (IV)

ANESTÉSICOS GENERALES

Los anestésicos generales son poderosas drogas usadas en cirugía para hacer a la gente insensible al dolor. Son gases o líquidos volátiles que se administran a través de máscaras faciales o tubos introducidos en la garganta. A la mayoría de ellos es raro verlos fuera del quirófano, pero en el pasado se usaron como drogas recreativas y, uno de ellos, el óxido nitroso (o "gas de la risa") está aún en uso corriente para fines no médicos.


UTILIZACIÓN DEL GAS DE LA RISA EN GLOBOS

Cuando se los respira, los anestésicos generales entran muy rápidamente a la sangre y deprimen la función cerebral en pocos segundos. Los más potentes producen también con mucha rapidez falta total de conciencia, estado que dura tanto como la droga siga administrando y dura poco cuando se suprime. Igual que los depresores, los anestésicos generales pueden matar por inhibición del centro nervioso respiratorio y otras funciones vitales. Por lo tanto, durante el acto quirúrgico, un médico o técnico con entrenamiento especial  debe vigilar, segundo a segundo, la administración de la droga y la condición del paciente.

En dosis bajas, los anestésicos generales producen cambios de conciencia similares a los del alcohol y los hipnóticos-sedantes. La gente los ha usado durante muchos años para sentirse entonado y explorar la propia mente.


CLOROFORMO

El cloroformo es una de las drogas más antiguas de este grupo. Ya no se usa como anestésico porque es muy tóxico. Hace años la gente aspiraba algunas veces los vapores del cloroformo líquido para experimentar lo que los críticos de la experiencia llamaban "una borrachera barata".


LA PRIMERA DEMOSTRACIÓN PÚBLICA DE LA ANESTESIA.
EL ANESTÉSICO USADO FUE EL ÉTER.
MASSACHUSSETTS GENERAL HOSPITAL, 1846.

La era de la anestesia quirúrgica empezó en 1846, cuando un dentista de Boston demostró que el éter podía lograr, sin riesgo, que los pacientes se hicieran insensibles al dolor en operaciones dolorosas. El uso del éter [o, más correctamente, el éter dietil-etílico] sigue siendo hoy amplio para inducir pérdida de conciencia antes del acto quirúrgico. El éter es un líquido volátil que se administra fácilmente al paciente a través de máscaras respiratorias. Tiene un fuerte olor químico y su mayor desventaja es que sus vapores son altamente explosivos cuando se mezclan con el aire. Hay que tomar máximas precauciones para evitar explosiones violentas por chispas accidentales o llamas. Otra gran desventaja es que la sobredosis lleva rápidamente a la gente al coma y al paro respiratorio.



Antes de 1846 la cirugía era muy dolorosa. Los pacientes tenían que ser atados a la cama y los alaridos se oían lejos del lugar de la operación. El descubrimiento de la anestesia revolucionó la cirugía. Antes de este acontecimiento -desde principios del siglo XIX- el éter era una curiosidad muy conocida. La gente jugaba con él solo para sentir sus extraños efectos sobre la conciencia.



Los ether parties eran muy frecuentes durante el siglo XIX. La gente se reunía con el expreso propósito de inhalar los vapores del éter o beber pequeñas dosis del líquido. Usado de esta manera, surte efecto en pocos minutos y terminan antes de media hora. Como es de esperar, los efectos son muy variables de persona a persona, como son los del alcohol. Pero, aunque hay informes de esta época sobre adictos al éter, lo más frecuente era que las personas lo probaran por curiosidad sólo una o dos veces en su vida. Algunos escritores de la época sostenían que el éter les daba gran capacidad para penetrar en la naturaleza de la realidad. Hay incluso referencias sobre revelaciones. Un libro del médico norteamericano Benjamin Paul Blood escrito en 1874 se llamaba "La revelación anestésica y la esencia de la filosofía". Existen aún personas que, de vez en cuando, experimentan con los efectos del éter. Pero, aunque les gusten, tienden a buscar otras drogas menos tóxicas, que no huelan tan mal y no produzcan explosiones tan fácilmente.


EL GAS DE LA RISA SOCIALIZADO

Una droga con estas características es el óxido nitroso (no confundir con el óxido nítrico, del que hoy se habla mucho como neurotransmisor y es un gas tóxico usado en la primera guerra mundial). El óxido nitroso es un gas de olor suave, relativamente atóxico y no inflamable, aunque puede ayudar a la combustión proveyendo oxígeno y debe ser mantenido lejos de las llamas. El óxido nitroso fue descubierto a finales del siglo XVII y pronto se conocieron sus interesantes propiedades para afectar el estado de conciencia e, incluso, su capacidad de disminuir la sensibilidad al dolor. Es por lo tanto extraño que nadie haya pensado en el óxido nitroso aplicado a la cirugía hasta que apareció el éter.




Como anestésico general, el óxido nitroso es un gas más débil que el éter y otros gases. No llega a producir pérdida total de conciencia y por eso no se utiliza en cirugía mayor. Tampoco es lo suficientemente poderoso como para producir  paro respiratorio. Se usa por tanto con frecuencia en odontología y cirugía menor, sin combinarlo con otros anestésicos. Además, los anestesistas profesionales suelen preferir empezar el proceso de anestesia con el óxido nitroso y pasar después al éter y a drogas más poderosas, cuando el paciente ya está relajado y semiinconsciente por la aspiración de óxido nitroso.



Se ha estado experimentando con el gas nitroso durante los pasados doscientos años. Sus efectos, que empiezan en cuestión de segundos, se interrumpen tan pronto como se deja de respirarlo. Los pintores, los escritores y los filósofos han respirado óxido nitroso una y otra vez en la persecución de ideas o sensaciones fugaces. Suelen ser revelaciones que parecen maravillosas mientras se está bajo el efecto del gas, pero cuya magia desaparece en el momento en que la conciencia vuelve a su estado normal. Cuando en 1790 el poeta inglés Robert Southey probó el gas en Londres, en un "nitrous oxide party", comentó más tarde que la atmósfera del más sublime de los paraísos estaba sin duda hecha de óxido nitroso.



Por otra parte, muchas personas lo han usado con propósitos menos espirituales, especialmente para llegar a una borrachera hilarante. El nombre "gas de la risa" viene del tiempo en que las exhibiciones de medicina ambulante y carnavales invitaban al público a pagar una pequeña suma para inhalar óxido nitroso durante un minuto. En aquellos ambientes callejeros, el gas hacía que la gente dijera tonterías y se le desatara una risa incontrolable. A menudo la risa se interrumpía bruscamente cuando, al terminar el consumo del gas, quien reía se sentía de pronto confuso delante del público.



Hoy se dispone de gas de la risa en muchas consultas de dentistas. Como los odontólogos saben que al público le gusta el óxido nitroso para entonarse, lo usan a veces incluso para prácticas no dolorosas, como la limpieza del sarro dentario. 


Un considerable número de tanques de gas desaparece con frecuencia de los hospitales y establecimientos que venden productos médicos. Así se desliza hacia las casas de quienes lo usan con propósitos recreativos. Una cantidad mucho mayor de público consigue el gas de proveedores  de artículos para restaurantes que lo venden en cápsulas utilizadas en la preparación de las cremas batidas usadas en repostería. En algunos conciertos de rock se han vendido pequeñas bombonas de gas.



Los médicos y dentistas han considerado desde hace mucho tiempo que el óxido nitroso es un agente farmacológico sin riesgos. Sin embargo parece haber evidencia de que, cuando el gas se consume con regularidad durante mucho tiempo, puede causar daño a la médula ósea y al sistema nervioso por interferencia en el metabolismo de la vitamina B12. Es más, el uso en ambientes no médicos tiene varios riesgos, que los consumidores deben tener en cuenta. Respirarlo directamente desde tanques de presión es peligroso por dos motivos. El primero es que la brusca expansión del gas lo enfría hasta hacerlo producir escarcha en las mucosas nasales, labios y -lo más peligroso de todo- las cuerdas vocales. El problema se agrava porque, como el frío produce anestesia de superficie, el consumidor no se da cuenta de estos daños hasta que es demasiado tarde. El segundo es que la respiración del óxido nitroso no produce oxigenación en la sangre, de lo cual el consumidor tampoco se da cuenta debido a la euforia que el gas produce. Por lo tanto, cuando se respira durante varios minutos, el gas debe ser mezclado con oxígeno. En los parties de gas de la risa no suele haber tubos de oxígeno y ha habido quienes han muerto asfixiados al respirar óxido nitroso casi puro a través de máscaras faciales. Una manera de evitar este peligro es pasar el óxido nitroso de los tanques de presión a globos de látex, y aspirar de los globos y no desde los tanques.




Otro peligro es que el óxido nitroso conduce rápidamente a la pérdida del control motor. Todo el que lo aspire mientras está de pie, empezará a girar y pronto caerá al suelo. Por lo tanto, es imprudente aspirar el gas si no está cómodamente sentado o acostado. Ha habido accidentes serios en personas que aspiraban óxido nitroso ante ventanas abiertas, conduciendo automóviles u operando maquinarias. Otras han sufrido heridas de gravedad al abrir grandes tanques de óxido nitroso sobre ellos mismos, en estado de intoxicación y ausencia de conciencia.


ÓXIDO  NITROSO




Las personas que respiran óxido nitroso durante más de unos pocos minutos por sesión pueden experimentar náuseas, en especial si acaban de comer. Después de haber aspirado el gas, pueden también sufrir resaca por algún tiempo. La adicción al óxido nitroso es una posibilidad real. Los adictos pueden sufrir serios cambios de ánimo y trastornos de personalidad, además de los daños ya mencionados, producidos en la médula ósea y el sistema nervioso.


ADVERTENCIAS SOBRE EL USO 
DE ÓXIDO NITROSO

  • No respirar nunca el óxido nitroso directamente de los tanques de presión.
  • No respirar nunca óxido nitroso durante más de unos pocos minutos por vez.
  • No usar el óxido nitroso con regularidad largas temporadas.
  • No respirar nunca óxido nitroso en posición erguida (bipedestación), y no respirarlo nunca mientras se está conduciendo o usando maquinarias que requieran buena coordinación muscular.

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