miércoles, 18 de abril de 2012

EMPATÍA EN CONTRAPOSICIÓN A LA PSICOPATÍA




Simon Baron-Cohen, un psiquiatra y neurocientífico de Gran Bretaña, que se está dedicando al análisis de la crueldad humana, quizá porque el comienzo de todo para él comenzó cuando tenía siete años y su padre le explicó cómo los nazis habían convertido a los judíos en portalámparas.



La perversión de tratar a los humanos como objetos no fue sólo de los nazis; y es muy bueno que todo un equipo de científicos se dedique a descubrir los pormenores de este comportamiento que deriva en tratarlos con crueldad; entendida no desde el punto de vista del mal, sino de la falta de empatía. ¿Cuáles son las razones que incitan esta ausencia de empatía que alimenta sin duda la crueldad de unos contra otros?



Tal vez lo primero que habría que recordar es que no ha habido un sólo holocausto, sino varios; entre otros, uno en España, porque eso es lo que fue la Guerra Civil española: otro holocausto no menos real que el de Auschwitz. Pero cuando se buscan las razones últimas de la crueldad, basta con contemplarla en un sólo individuo. Simon Baron-Cohen cuenta lo que pudo presenciar en un mercado de Nairobi hace apenas unos años. Estaban paseando por una barriada y, al llegar a un mercadillo, súbitamente, una mujer lanzó un grito desgarrador. Resulta que un delincuente le cortó a la mujer el dedo anular de la mano izquierda para llevarse con el dedo el anillo. Al delincuente lo que le interesaba era el anillo, porque en su mente había objetivado a las personas en objetos.



Es muy probable que la persona que no dudó ni un instante en cortarle el dedo a la señora para hacerse con el anillo fuera un psicópata; es decir, alguien con empatía cero o menos que cero. Se calcula que existe un 1% de psicópatas, que es mucho y, sobre todo, el porcentaje es constante, lo que no quiere decir que no aumente el número de psicópatas en términos absolutos. ¿Pueden identificarse los psicópatas aunque vayan trajeados y con corbata? Pues sí; hace años que pudieron definirse científicamente sus rasgos.

ALBERT  FISH
ASESINO EN SERIE Y CANÍBAL ESTADOUNIDENSE
(1870-1936)

Los psicópatas intentan aparentar lo que no son; por eso es habitual que su apariencia sea normal y hasta afable. Nunca dan muestras de ansiedad o sentimiento de culpa. Obviamente, no son personas de las que te puedas fiar. No es nada extraño que den muestras continuas de egocentrismo. Son incapaces de generar una relación duradera de amistad, y no intente castigarlos con ánimo de enseñarles porque no entienden nada de lo que ataña a la justicia. No sirven como ejemplo del buen funcionamiento de sus emociones; entre otras cosas, porque se caracterizan por su ausencia total de empatía. Son incapaces de prever el impacto de su conducta sobre los demás; no se enteran. Por último, son incapaces de planificar de cara al futuro.



Sabemos pues, cómo son los psicópatas y hasta intuimos cómo les gusta ir disfrazados. Es muy importante para poder identificarlos y evitar que causen daños innecesarios. Pero es más importante todavía darse cuenta de que, para ellos, el mundo no se divide entre ellos y los demás, sino simplemente en lo que les afecta exclusivamente a ellos de una manera u otra. Hasta ahora la ciencia nos demuestra que no es fácil convertir a los psicópatas en personas normales, por el hecho sencillo de que no están debidamente conectados con el resto, de que no son sociales, de que de sus actos no depende el que los demás vivan más tranquilos, sino peor. Algo sí se tiene que agradecer a los psicópatas... y es habernos enseñado que sirve de muy poco intentar evitar el mal por el mal; lo importante es inundar el mundo de empatía, que es justamente lo que ellos no tienen.

Simon Baron-Cohen,
 psiquiatra y neurocientífico de Gran Bretaña



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