miércoles, 18 de abril de 2012

ENFERMEDADES DEL HÍGADO Y DEL PÁNCREAS

¿QUÉ ES LA PATOLOGÍA DIGESTIVA?



La patología digestiva estudia y trata todas aquellas alteraciones que se producen en el aparato digestivo. El aparato digestivo tiene como misión fundamental, aunque no exclusiva, extraer y absorber de los alimentos que se ingieren, las materias primas que servirán al organismo para mantener y regenerar los elementos que conforman los tejidos y órganos y producir la energía necesaria para la actividad del organismo.

El aparato digestivo está formado por una serie de órganos huecos que forman un largo y tortuoso tubo, que se extiende desde la boca al ano. Todo este sistema tubular está revestido en su interior por una membrana que se denomina mucosa, formada por epitelio escamoso en esófago y en el resto por epitelio cilíndrico.

Además, también forman parte del aparato digestivo dos importantes órganos compactos, el hígado y el páncreas, que producen jugos que llegan a la primera porción del intestino (duodeno) a través de pequeñas tuberías, que en el hígado reciben el nombre de vías biliares y en el páncreas conducto pancreático, que desembocan juntos en la llamada papila de Vater.

¿CÓMO SON Y QUÉ FUNCIÓN CUMPLEN LOS DIFERENTES ÓRGANOS QUE CONFORMAN EL APARATO DIGESTIVO?

LA BOCA




En la boca se inicia el primer proceso de la digestión, que consiste en la masticación y mezcla de los alimentos que se ingieren y para ello cuenta con dientes y lengua. También se inicia allí el proceso de transformación de los alimentos para poder ser absorbidos, mediante la saliva y los fermentos que contiene (amilasa) que comienzan a disgregar el almidón de los alimentos en moléculas más pequeñas (azúcares).




EL ESÓFAGO




Es el primer órgano hueco del tubo digestivo, que se extiende desde la boca hasta el estómago. El esófago no digiere alimentos, tiene una misión de transporte que se realiza mediante ondas, que son contracciones que aparecen cada vez que se traga, contracciones que son secuenciales y coordinadas y que hacen avanzar el alimento ingerido hacia el estómago.




El esófago tiene una longitud de unos 25 cm. El esófago, en su unión en la boca con la faringe, tiene una válvula (esfínter esofágico superior), que se abre cuando se traga y después se cierra para evitar el posible paso de alimentos al sistema respiratorio. El esófago, antes de conectar con el estómago, tiene un esfínter (llamado esofágico inferior), que se abre al paso del alimento y después se cierra, para evitar que el contenido del estómago pueda refluir hacia el esófago.

EL ESTÓMAGO




Su forma se ha comparado a la de una "gaita gallega" y está separado del esófago por el esfínter esofágico inferior y del duodeno mediante otro esfínter, el píloro. En el estómago se inicia la digestión, mediante el ácido clorhídrico que activa un fermento llamado pepsina, que es capaz de romper las moléculas largas y complejas de las proteínas en partes más pequeñas (péptidos).

Alimentos como la carne, el pescado y el huevo, están formados por moléculas grandes de proteínas, incapaces de ser absorbidas. Para ello, los fermentos gástricos las trocean en péptidos y después los intestinales en fragmentos aún más pequeños, llamados aminoácidos, capaces de ser absorbidos.




Al recibir los alimentos, el estómago inicialmente se relaja, sobre todo su parte más alta (relajación receptiva), para después dejar pasar los alimentos a la porción más baja. Allí, se inician contracciones que mezclan y trituran los alimentos, hasta convertirlos en papilla, ya que el píloro (válvula situada entre el estómago y duodeno) solo deja pasar partículas con un diámetro inferior a 2 milímetros.

Si nos tragamos un hueso de aceituna de más de 2 milímetros, una vez finalizado el proceso de la digestión de los alimentos (duración unas dos horas aproximadamente), en el tubo digestivo -desde el estómago hasta la unión del intestino delgado con colon- se produce una potente contracción que, a diferencia del período digestivo, abre las válvulas del píloro y la válvula íleo-cecal (situada entre intestino delgado y colon) y permite el paso de ese hueso de aceituna tragado, (es el llamado "servicio de limpieza del tubo digestivo") que será finalmente expulsado con la defecación.

EL INTESTINO DELGADO




Es el segmento más largo y tortuoso del tubo digestivo, con una longitud de unos 5 metros, que se acomoda en el centro del abdomen y en él se producen los fenómenos de absorción de los componentes de los alimentos. Cuando se ingiere verdura, legumbre, pan o carne, éstos alimentos no pueden ser absorbidos tal cual, sino que deben transformarse en moléculas más pequeñas en el proceso de digestión. Estas moléculas, junto a los minerales, vitaminas y agua se absorben en el intestino delgado, atraviesan la mucosa y pasan a la sangre, que los distribuye a todo el organismo, para que sean utilizados por las células o bien almacenados. Lo que no se ha podido absorber, pasa al colon a través de la válvula íleo-cecal. Además, en el duodeno desemboca la bilis que procede del hígado y el jugo producido por el páncreas (jugo pancreático), que juegan un importante papel en la digestión.

EL INTESTINO GRUESO O COLON




Tiene forma de U invertida y se sitúa rodeando al intestino delgado (marco cólico). Mide 1,5 metros y, como su nombre indica, tiene mayor diámetro que el intestino delgado. El colon, sobre todo en su primera mitad, tiene abundantes bacterias (flora intestinal), capaces de fermentar muchas de las sustancias residuales provenientes del intestino delgado y producir sustancias aprovechables. Además, se absorbe gran cantidad de agua, por lo que progresivamente va espesando su contenido, de tal modo que los residuos finales inaprovechables se eliminarán en forma de heces sólidas o semisólidas. La parte final del colon, el recto, es más ancho y sirve de reservorio para almacenar las heces antes de ser expulsadas en el momento socialmente oportuno. Al final del recto, hay una válvula, el ano, que tiene un mecanismo de continencia en parte reflejo y en parte voluntario.

EL HÍGADO




Es un órgano compacto, situado en la parte alta y derecha del abdomen. Pesa un kilo y medio y es el verdadero laboratorio y fábrica del organismo, ya que en él se procesan y adaptan los nutrientes absorbidos por el intestino delgado y a la vez se neutralizan y eliminan sustancias tóxicas absorbidas o producidas por el organismo.




Además, produce la bilis, componentes imprescindible para la absorción de las grasas. Las moléculas de grasa (presentes en mantequilla, embutidos, aceites, ...) son una importante fuente de energía para el organismo. El primer paso para ser absorbida es disolverla en el contenido acuoso del intestino y esto lo consiguen algunos componentes de la bilis, como los ácidos biliares, que actúan como detergentes y permiten que los fermentos pancreáticos descompongan estas moléculas grandes en otras más pequeñas, (colesterol y ácidos grasos) que pasan al interior de las células intestinales y después formando moléculas más grandes llegan a los vasos linfáticos y de ellos a la sangre.

LA VESÍCULA




Es un pequeño saco situado en medio de las vías biliares que tiene como misión concentrar y almacenar la bilis, para ser enviada al duodeno mediante un sistema reflejo a través de las vías biliares, durante el proceso de la digestión, es decir, cuando es más necesaria su presencia en el intestino.




EL PÁNCREAS




Es un órgano en forma de plátano de unos 20 cm. de largo, que se encuentra por detrás del estómago y por delante de la columna vertebral. Produce insulina, hormona imprescindible para el metabolismo de los azúcares, pero además produce un jugo alcalino (tiene bicarbonato) que es muy rico en fermentos (amilasa, lipasa, etc..) capaces de digerir los azúcares, los péptidos y las grasas, reduciéndolos a sus componentes más pequeños y con posibilidades de ser absorbidos por las células situadas en la mucosa del intestino delgado.




¿CÓMO SE PUEDE SABER SI SON NORMALES
LOS DIFERENTES ÓRGANOS DEL APARATO
DIGESTIVO O TIENEN ALGUNA ALTERACIÓN
ORGÁNICA O FUNCIONAL?




El facultativo, ante un paciente que viene a consultar porque piensa o nota que tiene alguna alteración que le hace sentir mal, empieza con la realización de la historia clínica, que consta de varios apartados y que, de forma muy resumida, se pueden dividir en:
  • Motivo de la consulta (cual es el hecho que le ha decidido a consultar).
  • Antecedentes familiares (recabar información sobre la salud de familiares directos).
  • Antecedentes personales (enfermedades que ha padecido y si está en tratamiento).
  • Enfermedad actual (síntomas y signos que han aparecido).
  • Exploración física (maniobras manuales o instrumentales sencillas).
Con este proceso, el médico se hace una composición de lugar y establece una primera impresión diagnóstica, en la que hay generalmente más de una posibilidad. Para delimitarlas, se realizan una serie de pruebas analíticas e instrumentales, que llevarán al médico a un diagnóstico con más precisión.




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