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sábado, 28 de abril de 2012

REANIMACIÓN CARDIO PULMONAR (RCP)





INICIO Y FIN DE LA RCP

  • Inicio: está indicado que se realice una RCP (Reanimación Cardio Pulmonar) a toda persona que esté inconsciente y no respire con normalidad, e inmediatamente después de detectar el paro durante la exploración primaria de la víctima, excepto que:
      • La víctima presente lesiones incompatibles con la vida.



  • Final: sólo se interrumpirán las maniobras de RCP (Reanimación Cardio Pulmonar) en los siguientes casos:
      • Una vez recuperada la respiración espontánea en la víctima.
      • Cuando llegue la ayuda especializada que se haga cargo de la víctima.
      • Por extenuación del primer actuante sin que haya otra alternativa posible.

En principio, la PCR (Parada Cardio Respiratoria) es una situación que se ha de resolver en el mismo lugar donde se inició.

REANIMACIÓN CARDIO PULMONAR BÁSICA 
EN ADULTOS




La RCP básica en adultos se aplicará en personas adultas, es decir, a partir de la pubertad. La reanimación también se puede practicar con éxito en niños y niños utilizando la misma secuencia que con los adultos, pero adaptando las compresiones a la edad y al tamaño del infante.

1.- Aproximación a la víctima:

Aproximación. Debemos garantizar un mínimo de seguridad antes de iniciar estas maniobras, asegurando el lugar de los hechos y comprobando que:
  • No haya peligro para el primer actuante que efectúa la aproximación.
  • No haya peligro adicional para la víctima.
  • No haya peligro para terceras personas.

POSICIÓN DEL REANIMADOR




Arrodillado en posición estable, a un lado de la víctima, a la altura de sus hombros, lo cual permitirá efectuar todas las maniobras de la reanimación sin modificar la posición.

2.- Valorar el nivel de conciencia:

Determinar el estado de consciencia hablando y moviendo a la víctima ligeramente por los hombros. Debemos buscar la respuesta de la víctima. Se le puede preguntar si está bien, si puede respirar, que nos diga dónde se encuentra, si sabe que día de la semana es, etc...

  • Víctima consciente
Nos encontramos delante de una víctima consciente si obtenemos algún tipo de respuesta (habla, grita, se mueve, etc..). Si es así, seguiremos los puntos siguientes:
  • Preguntarle qué le ha pasado.
  • Dejarla en la posición que se encuentra, preferiblemente.
  • Buscar signos de hemorragia y shock.
  • Efectuar una exploración sistematizada (exploración secundaria) en la búsqueda de lesiones, moviendo lo menos posible al herido, para evitar la gravedad de posibles lesiones existentes.
  • Continuar controlando periódicamente el estado de concienca de la víctima.
  • Telefonear solicitando ayuda si es necesario. No exponerse a peligros innecesarios.

  • Víctima inconsciente
La víctima está inconsciente si no se obtiene ninguna respuesta, y entonces debemos llamar pidiendo ayuda, activar el entorno para que alguien pueda llamar al sistema de emergencias (112). No se ha de abandonar a la víctima.




  • Posición de la víctima
Con la víctima inconsciente, lo más prioritario es abrir la vía aérea y asegurar la presencia de respiración, por lo cual, si la posición en que se encuentra la víctima dificulta las maniobras de reanimación, será importante colocarla en la posición adecuada.




Para realizar una valoración correcta y abrir la vía aérea, la situaremos cara arriba (decúbito supino) sobre su espalda, en una superficie lisa, plana y dura, y con los brazos a lo largo del cuerpo, manteniendo en la medida de lo posible la máxima alineación del cuerpo, o al menos del eje cabeza- tórax.

3.- Obertura y mantenimiento de la vía aérea:

Hemos de sospechar que toda víctima inconsciente presenta obstrucción de la vía aérea superior como consecuencia de:
  • Falta de tono muscular, que hace que la lengua y las estructuras de la faringe caigan hacia atrás y obstruyan el paso del aire. Es la causa más frecuente con diferencia.
  • Presencia de cuerpos extraños.






Para conseguir la obertura de la vía aérea se recomienda la maniobra llamada "frente-mentón" o "frente-barbilla", que se realiza:





  • Colocando una mano en la frente y empujando la cabeza hacia atrás con atención.
  • Aplicando los dedos índice y corazón (dedos 2º y 3º) de la otra mano debajo de la barbilla, desplazándola hacia arriba y adelante.
Con esta maniobra se produce la extensión de la cabeza y el desplazamiento de la mandíbula hacia arriba y adelante, lo cual ocasiona elevación de la lengua respecto de su base, y permite el paso del aire. En algunos casos esta maniobra es suficiente para que personas que no podían respirar por causa de la posición de la cabeza, la lengua y estructuras anexas puedan volver a hacerlo de manera espontánea.

4.- Determinar la existencia de parada cardiorespiratoria:

Una vez abierta la vía aérea con la maniobra "frente-mentón", y manteniéndola axí en todo momento, hemos de comprobar si hay una respiración NORMAL. Debemos observar y mirar si se mueve el pecho, sentimos el aire en nuestra cara y escuchamos los sonidos que pueda emitir la víctima con la respiración, durante un máximo de 10 segundos. Por eso:
  • Nos arrodillaremos mirando hacia el tórax de la víctima.
  • Acercaremos nuestra cara a la boca de la víctima, para observar la presencia de movimientos torácicos y notar la salida de aíre expirado.




En definitiva ver si el tórax se eleva, escuchar y sentir (notar) la salida de aire exhalado durante unos 10 segundos. La presencia de respiración a trompicones o agónica NO SE CONSIDERA RESPIRACIÓN NORMAL.
  • Si la víctima respira normalmente:
      • Debemos colocarla en posición lateral de seguridad.
      • Comprobar regularmente el estado de la víctima (consciencia y respiración).
      • Abrigar a la víctima para evitar pérdida de calor corporal.
  • Si la victima no respira normalmente:

5.- Avisar al 112:
  • Si no estamos sólos, hacer que alguien llame al 112 (asegurarnos de que sabe qué información ha de transmitir).
  • Si estamos sólos, avisar al 112 (abandonar a la víctima si es necesario); cuando se regrese iniciar rápidamente las maniobras de reanimación (compresiones torácicas y ventilaciones).
6.- Iniciar compresiones torácicas:




El objetivo es realizar compresiones rítmicas en el medio del pecho, con lo que se consigue provocar la salida y entrada de sangre desde el corazón y los grandes vasos del tórax, hacia el resto del organismo.








Debemos seguir los siguientes pasos:
  1. Arrodillarnos, es una posición estable, al lado de la víctima a la altura de su pecho.
  2. Colocar el talón de una mano sobre el esternón a la altura del CENTRO DEL PECHO de la víctima.
  3. Colocar el talón de la otra mano encima de la primera.
  4. Entrecruzar los dedos de las manos con el objetivo de no aplicar presión sobre las costillas de la víctima, apoyando sólo el talón de la mano y aprovechando el peso de nuestro tórax gracia al soporte de la segunda mano. No aplicar presión sobre la parte superior del abdomen o la punta del esternón (extremo inferior).
  5. Colocarse con los brazos rectos y los codos bien estirados, verticalmente, sobre el pecho de la víctima.
  6. Comprimir el esternón con una profundidad de 4-5 cm.
  7. Después de cada compresión, liberar la presión del tórax sin que se pierda el contacto entre vuestras manos y el esternón de la víctima.
  8. Realizar 30 compresiones torácicas.

      • La compresión y la descompresión han de durar lo mismo.
      • El ritmo recomendado es de 100 por minuto (un poco menos de 2 compresiones por segundo).
      • Aprovechar el peso de vuestro tórax, para evitar cansaros rápidamente.




En caso de niños/niñas, hay que realizar la compresión con el talón de una o dos manos según las características del infante y del reanimador. Y en un lactante se ha de hacer con dos dedos.




Aplicaremos una profundidad equivalente a un tercio del diámetro del tórax, preferentemente en el tercio inferior del esternón, aunque también es correcto en el centro del tórax.





Combinar las compresiones torácicas con la ventilación boca a boca.

7.- Iniciar ventilación artificial:




Se ha demostrado que, en ausencia de respiración normal espontánea, el método de ventilación artificial con aire expirado (boca a boca) es el más sencillo y eficaz. El aire exhalado tiene una cantidad de oxígeno alrededor del 16-18%, suficiente para mantener la oxigenación de los órganos vitales durante algunos minutos. Al cabo de 30 compresiones torácicas, abriremos de nuevo la vía aérea utilizando la maniobra frente-barbilla o frente-mentón y realizaremos una insuflación boca a boca, de la manera siguiente:
  1. Tapar la nariz de la víctima, cerrándolo con el índice y el pulgar y apoyando la mano en su frente. Permitir que se le obra la boca manteniendo elevada la barbilla de la víctima.
  2. Inspirar una vez y colocar los labios alrededor de la boca de la víctima, sellándolos para evitar fugas de aire.
  3. Insuflar el aire a la boca de la víctima a un ritmo constante, todo ello con la observación de la elevación del tórax o el pecho. La insuflación ha de durar aproximadamente un segundo; de esta manera se realiza una ventilación boca a boca efectiva.
  4. Manteniendo la vía aérea abierta, destapar la nariz, retirar vuestra boca de la de la víctima y observar si el tórax baja cuando expira el aire. Inspirar normalmente y insuflar aire a la boca de la víctima otra vez más.






Si la ventilación boca a boca inicial no hace que el pecho de la víctima se eleve como en una respiración normal, antes de intentarlo otra vez:
  • Volver a comprobar que su barbilla esté elevada y su cabeza en extensión (maniobra frente-mentón).
  • Comprobar VISUALMENTE que no haya nada en la boca de la víctima que obstruya su ventilación.
  • HACER SÓLO DOS insuflaciones cada vez, no intentar hacer más antes de volver a las compresiones torácicas.
  • No manipular la cavidad bucal si el cuerpo extraño no es visible y fácilmente extraíble. No hacer una exploración ni manipulación a ciegas.
  • Volver a iniciar las compresiones torácicas sin demora.

  • Otros aspectos a tener en cuenta:
      • Parar el proceso sólo si sospechamos que la víctima comienza a respirar normalmente; en caso contrario, no interrumpir la reanimación.
      • Si hay más de un reanimador presente, deberían relevarse cada 2 minutos para hacer la RCP y evitar el agotamiento. No obstante, los relevos han de ser lo más rápido posibles. Estudios recientes demuestran que en una RCP básica extrahospitalaria, el relevo cada dos minutos por parte de dos primeros actuantes es mucho más eficaz que cuando ambos lo hacen de forma simultánea.
También se ha demostrado que la eficacia de la RCP mejora de forma significante cuando otro primer actuante o un testimonio controla el tiempo (dos minutos).
  • Si estamos sólos, o no podemos controlar el tiempo, y a modo orientativo, 2 minutos equivalen aproximadamente a 5 ciclos de 30 compresiones / 2 ventilaciones.

  • Si el reanimador no puede, o no quiere, hacer la respiración boca a boca, se han de realizar sólo las compresiones torácicas. Han de ser continuadas y a un ritmo de 100 por minuto.
  • Existen circunstancias en que no se puede realizar el boca a boca (heridas en la boca, etc...) y entonces debemos utilizar el procedimiento boca-nariz, cerrando la boca de la víctima e impulsando el aire a través de su nariz, con lo cual también conseguiremos que llegue aire a los pulmones. También hay la posibilidad de boca-estoma en víctimas laringectomizadas, si bien en ambas situaciones la eficacia de las ventilaciones puede ser menor. Debemos recordar que no se ha de estar más de un segundo por ventilación y que lo más prioritario es iniciar el movimiento de la sangre por medio de las compresiones torácicas.
  • Se recomienda utilizar dispositivos de barrera para hacer la ventilación, pero el hecho de no tenerlo no ha de implicar que no se inicien inmediatamente las maniobras de reanimación.
  • Si la víctima recupera la respiración espontánea, pero continúa inconsciente, la colocaremos en PLS (Posición Lateral de Seguridad), y continuaremos alerta por si se produce una nueva parada respiratoria y debemos reiniciar las compresiones torácicas y la ventilación artificial.

8.- Combinación entre compresiones torácicas e insuflaciones:

Se han de efectuar las técnicas de ventilación y masaje con una corrección extrema, a la vez que las alternamos entre ellas con la frecuencia necesaria para conseguir así bombear un volumen de sangre que permita una correcta oxigenación cerebral y del mismo corazón.

9.- Mantenimiento de la reanimación:

La reanimación continúa hasta que:
  • Llegue la ayuda profesional que nos releve.
  • La víctima se recupere y comience a respirar con normalidad.
  • O nos encontremos exhaustos.

RCP HUMORÍSTICA
DE 
MR. BEAN


LO QUE NUNCA DEBE HACERSE

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