lunes, 9 de abril de 2012

PROCEDIMIENTOS O 
PRUEBAS DIAGNÓSTICAS 
EN PATOLOGÍA DIGESTIVA


¿CUÁLES SON LAS PRUEBAS ANALÍTICAS MÁS SOLICITADAS EN PATOLOGÍA DIGESTIVA?


Aunque son muchas las pruebas analíticas que se pueden solicitar dependiendo de la sospecha diagnóstica, citaremos con una breve explicación las más comunes:


HEMOGRAMA





Como en el resto de especialidades y en éxamenes de carácter preventivo, el hemograma es, sin duda, el más solicitado. El hemograma estudia y mide en sangre el número de diferentes tipos de células, su tamaño y apariencia. En general se estudian los tres principales componentes de la sangre:
  • Glóbulos rojos o hematíes: en el hemograma se mide su número, tamaño y apariencia y la cantidad de hemoglobina que contienen. La hemoglobina (Hb), unidad principal de los glóbulos rojos, es una proteína que transporta el oxígeno desde los pulmones hasta el resto de las células del organismo. Una vez realizada esta misión, recoge el dióxido de carbono (CO2), gas producto de diversas reacciones químicas, en las células y lo transporta nuevamente hasta los pulmones para ser allí eliminado por respiración.
  • Células blancas o leucocitos: se cuenta el número total y los tipos que hay en la sangre. Son células de "defensa" del organismo contra las infecciones. Aumenta su número cuando hay infección, por ejemplo, apendicitis, colecistitis, etc...
  • Plaquetas: no son en realidad células de la sangre, aunque están en ella. Son fragmentos de grandes células formadoras de sangre. Las plaquetas son esenciales para la coagulación normal de la sangre.


HIERRO




Como complemento del hemograma y, sobre todo, si se sospecha la existencia de anemia, el médico solicita la medición del hierro en sangre (sideremia). Se realiza para saber si una anemia es por defecto de hierro o por otras causas, y también para diagnóstico o, por lo menos, sospecha de ciertas enfermedades, como hemocromatosis, que es un trastorno del metabolismo del hierro que se acumula en el organismo.

GLUCOSA




Indica la cantidad de azúcar en sangre. El azúcar es una fuente de energía y es importante mantener adecuados niveles de glucosa en sangre, que son controlados por el sistema endocrino. Este sistema permite que el azúcar sea almacenado o bien utilizado para obtener la energía que se necesita en cada momento. La glucosa se consigue de alimentos como azúcar, pan, cereales, etc... Cuando está persistentemente elevada se trata de la diabetes mellitus.

HEMOGLOBINA GLICOSILADA




Es una combinación química de hemoglobina y glucosa. El estudio de la hemoglobina glicosilada es una excelente forma de verificar si se están controlando bien los niveles de azúcar hasta por un período de tres meses.

UREA



La urea en sangre aumenta cuando hay una insuficiencia renal, hemorragias en el tubo digestivo y en situaciones de metabolismo aumentado. Los valores de urea en sangre pueden estar disminuidos durante el embarazo, cuando hay retención de líquidos o como resultado de una alimentación proteica deficiente.

CREATININA




La creatinina proviene de la musculatura y llega al riñón a través de la sangre, y el riñón la filtra a la orina (la creatinina también puede ser medida en orina). La creatinina, conjuntamente con la urea, es un buen indicador de la función renal.




COLESTEROL




Es el resultado de tres clases de grasas en sangre:
  • Lipoproteínas de alta densidad (HDL, Hight Density Lipoprotein en inglés).
  • Lipoproteínas de baja densidad (LDL, Low Density Lipoprotein en inglés).
  • Triglicéridos.





El colesterol proviene de productos animales como la carne, el huevo y los lácteos. Su consumo excesivo produce su aumento en sangre, que puede derivar en problemas cardíacos y circulatorios. El colesterol está presente en todas las células del organismo, sobre todo en sus membranas, y es necesario para producir hormonas y ácidos biliares. Al ser una grasa, no se disuelve en el agua de la sangre y necesita ir unido a proteínas que lo transportan (lipoproteínas).




Cuando hay hipercolesterinemia (incemento de colesterol en sangre), tienen importancia las lipoproteínas transportadoras del colesterol, ya que tienen misiones diferentes. La LDL-colesterol (lipoproteína de baja densidad) transporta colesterol desde el hígado hacia los tejidos del organismo, con lo que deposita colesterol en las arterias. Por otra parte, las de alta densidad (HDL-colesterol) hacen el camino contrario, sacan el colesterol de los tejidos, entre ellos las arterias, y lo transportan al hígado para su eliminación. Por ello se asigna el calificativo de "colesterol malo" al LDL-colesterol (baja densidad), que deposita colesterol en las arterias y las obstruye, y "colesterol bueno" al HDL-colesterol (alta densidad), que "limpia" el colesterol depositado en las arterias y lo hace llegar al hígado para su eliminación.



Está muy bien demostrado que disminuir el colesterol en sangre reduce de forma muy apreciable el riesgo de padecer enfermedades del corazón, como la angina de pecho y el infarto agudo de miocardio (cardiopatía isquémica). Si con un nivel de colesterol de 200 ml/dl el riesgo es 1, una cifra de 250 duplica el riesgo y una de 300 lo cuadriplica. Los niveles altos de colesterol representan  una de las causas principales del desarrollo de arteriosclerosis, que produce obstrucciones arteriales en el organismo y el desarrollo no tan sólo de enfermedades cardíacas, sino también infartos cerebrales, obstrucción de las arterias de las piernas, hipertensión, etc...




TRIGLICÉRIDOS

Los triglicéridos forman parte de la grasa del cuerpo que suministra energía a nuestro organismo, y son distintos del colesterol. También son transportados por lipoproteínas en la sangre. Una dieta alta en grasas saturadas e hidratos de carbono (azúcares) y el alcohol elevan los niveles de triglicéridos. Aunque se han relacionado con la enfermedad cardiovascular, no todos los científicos coinciden en que su elevación en sangre constituya en sí misma un mayor riesgo coronario.




LA AMILASA




Es una enzima que se produce en el páncreas y que hidroliza polisacáridos, como almidón o glucógeno (los divide en moléculas más pequeñas capaces de ser absorbidas). Cuando hay lesión del páncreas, sobre todo en el caso de pancreatitis agudas, la amilasa sérica aumenta a las pocas horas del inicio del proceso inflamatorio y regresa a la normalidad dentro de las siguientes 48 horas.

LA LIPASA




Es una enzima que se produce en el páncreas y que interviene en la digestión de las grasas. Se eleva cuando hay inflamación del páncreas (pancreatitis). Su elevación en sangre es más lenta que la de la amilasa en una pancreatitis aguda, pero permanece elevada más tiempo.

EL ESTUDIO DEL FUNCIONALISMO DEL HÍGADO y de su posible alteración analiza parámetros que indican con un alto grado de fiabilidad la normalidad o alteración del hígado.

LA BILIRRUBINA




Es el resultado de la descomposición de la hemoglobina. En sangre se puede medir la bilirrubina indirecta, resultante de la descomposición de hemoglobina, y la directa, que proviene de su paso por el hígado, y la total, que es la suma de ambas.




La bilirrubina directa es eliminada por el hígado y se segrega con la bilis a través de las vías biliares. Cuando se eleva la bilirrubina la piel y los tejidos toman un color amarillo (ictericia). Cuando aparece indica alteración de hígado u obstrucción de vías biliares. Algunas veces ciertas alteraciones de la sangre pueden dar niveles altos de bilirrubina y, por tanto, ictericia. Esto es debido a que se destruyen más hematíes de lo normal, con lo que se libera más hemoglobina y aumenta la bilirrubina (sobre todo indirecta).




TRANSAMINASAS




Son diversas enzimas que se producen en el hígado. Se pueden medir en sangre y su elevación indica que hay una inflamación en el hígado, que puede ser por virus (los de la hepatitis), tóxicos (algunas setas), medicamentos, etc...

TIEMPO DE PROTROMBINA




Es el tiempo que la sangre necesita para formar coágulos. Sirve para el control de medicamentos anticoagulantes. En enfermedades cardíacas, en pacientes que han sufrido trombosis o a los que se ha implantado una válvula en el corazón, la sangre tiende a formar coágulos que pueden taponar vasos sanguíneos, y existe mayor posibilidad de infarto o accidente vascular cerebral.



Para evitar este riesgo, se emplean fármacos anticoagulantes. La importancia de conocer este parámetro es controlar la dosis de anticoagulante necesaria para mantener la sangre lo suficientemente licuada para prevenir coágulos, pero con el mínimo riesgo de hemorragia.



Comoquiera que la protrombina se produce en el hígado, cuando éste se altera  produce menos proteínas, entre ellas la protrombina, y como consecuencia se alarga el tiempo para formar el coágulo. Por ello, el tiempo o tasa de protrombina sirve como medida indirecta de la función hepática. Un paciente que no está tratado con anticoagulantes y tiene el tiempo de protrombina alargado, probablemente padece alguna alteración en el hígado.

ALFA-FETOPROTEÍNA




Es una "proteína" que se produce en el hígado y en el saco amniótico del feto. La alfa-fetoproteína está presente en el feto en niveles altos en los primeros meses de gestación y va disminuyendo hasta el nacimiento. En las personas adultas la alfa-fetoproteína está presente en cantidades muy bajas. El médico la solicita ante la sospecha de un tumor en el hígado (hepatocarcinoma) que la produce y, por tanto, se eleva en sangre.

SEROLOGÍA



Se usa para detectar la presencia de anticuerpos (defensas) en sangre contra un microorganismo. Ciertos microorganismos (antígenos) estimulan al organismo para producir anticuerpos en una infección activa. En el laboratorio los anticuerpos reaccionan con los antígenos de formas específicas, de tal manera que se pueden utilizar para confirmar la identidad del microorganismo.

Si se detectan anticuerpos, es que ha habido exposición a un antígeno (por ejemplo, si se detectan anticuerpos contra el virus B de la hepatitis quiere decir que el paciente tiene, ha tenido o está vacunado contra esta enfermedad). Por tanto, la detección de anticuerpos se utiliza para diagnosticar una infección previa curada o activa o para determinar si el individuo es inmune a una reinfección del germen. Una serología -determinación de la presencia de anticuerpos- puede determinar si la persona ha estado expuesta alguna vez a un microorganismo en particular (antígeno), pero no indica necesariamente que haya una infección activa.

COPROCULTIVO




El médico solicita cultivo de heces cuando hay diarrea, sobre todo si se acompaña de fiebre, por sospecha de que el paciente se haya contaminado de gérmenes, parásitos, huevos helmintos, amebas, tenias y protozoos, por beber agua contaminada, tomar verduras frescas mal lavadas, consumir alimentos contaminados o vegetales frescos en países tropicales del tercer mundo, comer con las manos sucias, etc... De todas maneras, no es necesario realizarlo en la gran mayoría de las diarreas comunes, ya que tienen tendencia a curarse con medidas de soporte y sin tratamiento.

HEMOCULTIVO O CULTIVO SANGUÍNEO




Determina si hay microbios en la sangre. La mayoría de los cultivos se realizan para determinar la presencia de bacterias, aunque también de micobacterias e infecciones micóticas (hongos). El hemocultivo se indica ante sospecha de infección en la sangre, por síntomas de fiebre y escalofríos. El cultivo de sangre identifica el origen de la infección y ayuda al médico a indicar el tratamiento antibiótico más específico y, por tanto, el más adecuado.




EXÁMENES GENÉTICOS




Una pequeña cantidad de sangre puede ser utilizada para obtener información genética. Dicha información está contenida en las cadenas del ácido desoxirribonucleico (DNA) y resulta valiosa para diagnosticar defectos congénitos que pudiesen ocasionar enfermedades específicas.




El médico, por lo general, recomienda la realización de este estudio cuando existe un historial familiar de una determinada enfermedad y algún miembro de la familia desea saber si es portador del gen y qué posibilidades hay de que sus futuros hijos hereden esa condición. Los estudios genéticos están especialmente indicados en aquellas enfermedades en que está demostrada una cierta predisposición familiar e incluso pueden ayudar a su diagnóstico. Veremos su utilidad en enfermedades como, por ejemplo, el cáncer de colon o la celiaquía, donde no tan sólo ayudan al diagnóstico, sino también, y mucho más importante, a detectar familiares con predisposición hacia una determinada enfermedad. Por eso son esenciales para una prevención adecuada y racional que busque la máxima efectividad, con un mínimo riesgo y al menor coste.

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