viernes, 25 de mayo de 2012

SEMILLAS DE CAMPANILLA (DONDIEGO DE DÍA)

Lo más parecido al LSD que se da en la naturaleza es una sustancia química llamada "ergina" (una amina del ácido lisérgico), que se encuentra en las semillas de ciertas campanillas. Desde antes de la llegada de los españoles, los indios mexicanos comían semillas de campanillas con propósitos rituales. Algunos lo siguen haciendo hoy en día.

Campanillas Heavenly Blue

No todas las semillas de campanilla que se compran legalmente en el mercado son psicoactivas. Entre las que sí lo son están las Heavenly Blue (grandes flores azules), las Pearly Gates (flores blancas), Wedding Bells (flores rosas) y Flying Saucers (azules con listas blancas).

DONDIEGO DE DÍA

Como la concentración de droga psicoactiva de las semillas es muy baja, hace falta comer muchas semillas para producir un efecto que se note: a veces varios cientos y hasta una taza llena de semillas. Las semillas, que tienen una cáscara dura no digerible, deben ser machacadas para que suelten la droga. Además son ligeramente tóxicas, produciendo con frecuencia náuseas, vómitos y otros efectos laterales desagradables. Por estas razones las semillas no son muy apetecidas, e incluso los indios mexicanos que toman semillas de campanilla las consideran un psicodélico de refuerzo para los efectos de los hongos alucinógenos, que son sus preferidos.

Campanillas Flying Saucers

Una de las especies de campanillas con efectos más fuertes que las otras son las campanillas hawainas, una planta trepadora que cubre muchas playas de Hawai y cuyas flores a menudo se secan y se venden en las floristerías. Una docena de las semillas grandes y duras de estas flores produce fuerte efecto alucinógeno, pero con frecuencia también mareos.

Campanillas Hawaianas (Baby Woodrose), especie Argireia nervosa.
Los devotos de los psicodélicos dicen que las semillas de campanilla son droga de mala calidad en cuanto a sus efectos, ya que producen mucho malestar en comparación con los efectos agradables que persiguen. Otro problema es que muchas semillas de campanilla comerciales están ahora impregnadas de venenos agregados, con la intención de desanimar el hábito de comerlas, algunas veces sin advertírselo al comprador.

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