miércoles, 16 de mayo de 2012

TRATAMIENTO DE FRACTURAS

El tratamiento de estas lesiones varía según la edad de la persona, el tipo de fractura y el hueso afectado. 



Sus objetivos finales consisten en efectuar la realineación anatómica de los fragmentos óseos, inmovilizarlos para mantener dicha realineación y restaurar  las funciones. 



Para que se unan los fragmentos de fractura, deben quedar alineados, proceso que se denomina reducción, además de quedar inmovilizados durante el tiempo necesario para que se complete la curación. 



En la reducción cerrada, los extremos fracturados del hueso se alinean por manipulación externa, sin penetrar la piel. En la reducción abierta, dichos extremos se alinean por un procedimiento quirúrgico en que se colocan dispositivos de fijación interna, como tornillos, placas, clavos, varillas y alambres. Después de este procedimiento, el hueso fracturado puede mantenerse inmovilizado mediante un vendaje enyesado o elástico, un cabestrillo, una férula, un dispositivo de fijación externa o una combinación de estos dispositivos.


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