martes, 19 de junio de 2012

ALUCINÓGENOS RELACIONADOS CON LA ADRENALINA Y LAS ANFETAMINAS

Los alucinógenos indólicos producen entonamiento con mucha rapidez. Por lo general, los efectos empiezan a los 20 o 40 minutos después de tomar la droga y llegan al máximo en la primera o segunda hora. En cambio, en esta segunda familia de psicodélicos (los no indólicos), aunque los efectos pueden hacerse sentir también rápidamente, llegan al máximo nivel de manera más gradual y después de varias horas. Algunos consumidores los encuentran menos "eléctricos" que el LSD y compuestos relacionados, aunque la adrenalina y afines tomados en dosis altas son más tóxicos que los psicodélicos indólicos.

S. Weir Mitchell (1829-1914)
Médico y novelista norteamericano que bebió extracto de peyote en 1896.
Mi primer show vivido de colores con la mescalina apareció con mucha rapidez.
Empecé a ver estrellas e, inmediatamente, delicadas laminillas de colores que
flotaban por aquí y por allá. En general eran de deliciosos y suaves colores rosas
y violetas. Estas imágenes aparecían y desaparecían, también por aquí y por allá.
Después, abruptamente, un torrente de incontables puntos de luz blanca corría
por todo el campo visual, como si las estrellas invisibles de la Vía Láctea inundaran
un chispeante río delante de mis ojos. En un minuto todo había pasado y el campo
quedó oscuro. Entonces empecé a ver líneas en zigzag de brillantes colores...

PEYOTE Y MESCALINA


El peyote es un pequeño cactus sin espinas con penachos blancos. Es una planta nativa del valle del río Grande, al sur de Texas, y del norte y el centro de México. Los extremos de las hojas de estos cactus, cortados desde donde nacen, se secan en forma de botones de ropa, botones que retienen su potencia farmacológica durante mucho tiempo.


Algunas tribus de indios mexicanos han empleado el peyote desde antes de la historia escrita y hacían largas peregrinaciones al desierto para recolectarlo y comerlo en prolongadas y complejas ceremonias. Cuando los españoles conquistaron México, la Iglesia Católica trató de hacer desaparecer el uso del peyote -lo consideraron pecaminoso y diabólico-, pero sin resultado. A finales del siglo XIX, el uso del peyote se extendió hacia el norte y los indios norteamericanos inventaron nuevos rituales en su honor. A medida que subía en dirección norte, el peyote se acreditaba más. Los indios de las planicies del mediooeste organizaron una religión basada en él y favorecieron que el uso se siguiera extendiendo hasta llegar a Canadá.


Cosa poco sorprendente, la explosión de este movimiento psicodélico entre los indios generó intensa oposición entre los que no lo eran. Las iglesias y las autoridades gubernamentales acusaban al peyote de convertir a los indios en seres violentos. Circulaban historias según las cuales cuando comían peyote, los indios hachaban la cabeza de mujeres indefensas, en tanto que las mujeres se arrancaban las ropas presas del frenesí sexual. La similitud entre estas antiguas historias sobre el peyote y las historias que se cuentan sobre otras drogas psicodélicas es llamativa. Si hubiera tiendas de varios pisos, los periódicos sin duda habrían referido casos de indios enloquecidos por el peyote que se tiraban desde ellas, convencidos de que podían volar. Exactamente los mismos cargos se le han hecho al LSD, la marihuana, la heroína, la cocaína y el PCP. Y sólo rara vez han tenido alguna base real.


En respuesta a los esfuerzos oficiales para erradicar el peyote, los indios se organizaron en iglesias formales y defendieron ante los tribunales su derecho a consumir peyote. La Native American Church (Iglesia Nativa Norteamericana) nació de esta manera. Con el tiempo ganó sus causas ante los tribunales y hoy tiene cientos de miles de feligreses por toda Norteamérica. Los indios hacen uso legal del peyote en las ceremonias de la Iglesia Nativa Norteamericana, aunque la mayoría de los estados prohíbe a los no indios asistir a estas ceremonias. Sin embargo, la situación podría cambiar. En 1990 una decisión de la Corte Suprema declaró que la garantía de la libertad religiosa no cubre el uso de drogas ilegales.



Las reuniones de la Iglesia Nativa Norteamericana empiezan después de la caída del sol, a menudo en tiendas. Las reuniones se hacen alrededor del fuego, con mucho canto -religioso y profano- y oración. Están coordinados por un líder, el road man (hombre del camino). El peyote se consume durante toda la noche, y los participantes ruegan al espíritu del cactus que los ayude a mejorar como seres humanos y los haga más capaces de afrontar los problemas que los afligen. Algunas veces los rituales incluyen elementos del culto cristiano. Los miembros de la Iglesia Nativa refieren muchos casos de curaciones de enfermedad, que resultaron de la asistencia a las reuniones de peyote. También hablan de curas de alcoholismo y adicciones, que habían sido notoriamente resistentes a los tratamientos por medios convencionales.


El peyote tiene un gusto amargo y nauseoso nada fácil de olvidar. Las personas que lo usan por primera vez lo encuentran a menudo difícil de tragar. Con frecuencia causa vómitos. Por lo general el malestar desaparece después de alrededor de una hora de náuseas. Los indios dicen que con el uso repetido, especialmente si se usa en ceremonias religiosas, las náuseas y el vómito no ocurren. Una dosis típica de peyote es de seis a doce botones. Algunos consumidores los hierven en agua para hacer té y otros consumidores no indios usan el té como enema para evitar el mal gusto y los efectos sobre el estómago.


Un mito persistente entre la subcultura de la droga es que los pelos blancos del centro de los botones de peyote contienen estricnina, que creen es la causante de las náuseas. La verdad es que no hay tal estricnina en los pelos del peyote; los pelos sólo contienen celulosa, probablemente no digerible, pero de ninguna manera venenosa. 

Aldous Huxley, el escritor y filósofo británico (1894-1963),
experimentó extensamente con mescalina en la década de los
años cincuenta.

El peyote es amargo y produce náuseas porque tiene montones de drogas, más de cuarenta componentes distintos. La principal de ellas es la mescalina, responsable de la mayor parte del efecto alucinógeno del peyote.


La mescalina se aisló del peyote a finales de la última década del siglo XIX. Es el único psicodélico natural en esta familia de drogas químicamente relacionadas con la adrenalina. A lo largo del siglo XX algunos pintores, filósofos y psicólogos experimentaron la droga en ellos mismos, pero no hubo demanda importante de ella hasta la revolución psicodélica de los años sesenta. 


Entonces apareció la mescalina en el mercado negro. Sin embargo, como la droga resulta más cara de producir que el LSD, los traficantes empezaron a vender LSD como si fuera mescalina. La mescalina auténtica se presenta en forma de largos cristales blancos en aguja. La dosis común es medio gramo. La droga pura puede causar náuseas al principio, aunque no con tanta frecuencia como el peyote. Los efectos duran hasta 12 horas y, por lo general, se parecen a los que produce el cactus natural.





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