martes, 12 de junio de 2012

DMT Y 5-MeO-DMT

DMT (dimetil-triptamina)
5-MeO-DMT (5-metoxdimetil-triptamina)


La DMT es la droga responsable de las propiedades alucinógenas de varias plantas usadas por los indios sudamericanos. Es un compuesto químico simple, muy similar a ciertas hormonas producidas por el cerebro. Incluso es probable que el cerebro produzca DMT. El DMT podría ser nuestro propio psicodélico endógeno. Es un compuesto que se sintetiza fácilmente en el laboratorio. En la década de los 60 el DMT se vendió en grandes cantidades en el mercado negro.


Entre las drogas psicodélicas, el DMT tiene la peculiaridad de que no puede consumirse por la boca. Una enzima del estómago la destruye antes de que haya podido pasar a la corriente sanguínea. Los indios que usan plantas que contienen DMT, suelen prepararlas como polvos para aspirarlos por la nariz. Los consumidores de la droga sintética vendida en el mercado negro fuman la droga o, con menos frecuencia, se la inyectan por vía intramuscular.


Un típico polvo para aspiración nasal de Sudamérica es el "yopo", que utilizan algunas tribus de la selva del Amazonas. Se hace de la resina de un árbol gigante de la selva, resina que se cuece, seca y reduce a polvo fino. El polvo se coloca en un tubo largo, a través del cual un hombre lo sopla en las ventanas nasales de otro hombre. Tomado así, el yopo causa una intensa intoxicación que empieza a los pocos segundos, pero dura si acaso 30 minutos. Mientras están bajo su efecto, los indios bailan, cantan y ven visiones de los dioses y los espíritus.


El DMT del mercado negro es por lo común un compuesto sólido de color castaño, que huele a bolilla de naftalina. Los consumidores ponen minúsculos trozos en la punta de cigarrillos hechos con marihuana, menta u orégano, y así lo fuman. Algunas veces, una sola pitada es suficiente para desencadenar un viaje de cinco a diez minutos de duración y marcada intensidad. El efecto puede empezar antes de que la persona se haya quitado la punta del cigarrillo de los labios y, en general, alcanza el máximo de intensidad antes de un minuto. Algunos fumadores pierden toda conciencia de su entorno, absorbidos por la intensidad de sus alucinaciones visuales. Los amantes del DMT afirman que les da un insuperable golpe psicodélico. No hace falta decir que esta experiencia puede ser aterradora para quien no está preparado.



Después de 15 minutos los efectos fuertes ceden. A los 30 minutos los usuarios se sienten normales. Debido a la corta duración de su efecto se suele llamar al DMT "el viaje del yuppy".


Un pariente químicamente del DMT es el 5-MeO-DMT. Produce un golpe tan poderoso como el del DMT pero, en vez de experimentar alucinaciones visuales, lo que el fumador experimenta es una total disolución de la realidad. Algunos consumidores describen el golpe como estar en "un cohete espacial en el vacío". Por lo general, estas dos triptaminas se dan juntas en la misma planta sudamericana, productora de los polvos; pero aunque el 5-MeO-DMT ha estado fácilmente disponible en el mercado negro norteamericano, tiene muchos menos entusiastas que su primo químico el DMT. La razón es que el 5-MeO-DMT es más aterrorizador que agradable.


Sin embargo, un nuevo origen de esta droga ha creado interés reciente en los explotadores de los psicodélicos. El sapo Sonoran Desert, que se encuentra en el sur de Arizona, produce grandes cantidades de 5-MeO-DMT en sus glándulas venenosas. Las glándulas se ordeñan sin hacerle daño al sapo. El veneno se puede sacar y fumar. Los fumadores dicen que esta experiencia es más agradable que la de fumar droga sintética.



Algunos artículos de diarios sensacionalistas han deformado esta historia y afirmado incorrectamente que la gente lame sapos para entonarse. Lamer sapos es peligroso: sólo el veneno del sapo Sonoran Desert es psicoactivo (el de otros sapos es puramente tóxico), y puede causar graves lesiones si llega directamente a los ojos o a la boca. Según parece, al fumarlo se destruye la mayor parte de los componentes tóxicos y se respeta sólo el 5-MeO-DMT.




Los dramáticos efectos de estas dos triptaminas son buenos ejemplos de la correlación entre la intensidad, la duración y la vía de administración de una droga. Las drogas de corta duración que se introducen directamente en el torrente sanguíneo (ya sea por inyección o por aspiración del humo en los pulmones) tiende a producir rushes (cambios espectaculares de conciencia). Como vimos en la sección dedicada a los narcóticos, algunas personas sienten fascinación especial por los golpes de las drogas. La búsqueda del golpe puede ser la base del consumo adictivo.


El hecho de que no se conozca la adicción al DMT o al 5-MeO-DMT puede deberse en parte al rápido crecimiento de la tolerancia a sus efectos: cuando se fuma a menudo estas sustancias, empiezan pronto a no tener efecto. La otra razón es el fuerte impacto social de las experiencias: no es tan fácil incorporarlas a la vida diaria, como son el alcohol, la marihuana o la cocaína usadas para entonarse.


Todos los psicodélicos comparten estas características. El cuerpo desarrolla rápida tolerancia a ellas, de manera que si uno trata de usarlas a menudo no consigue los efectos deseados. Ni siquiera las personas más amantes de este tipo de drogas la usan todos los días. La mayoría de ellas la reserva para ocasiones especiales.

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