jueves, 7 de junio de 2012

HEMORRAGIAS


CONCEPTO Y TIPOS DE HEMORRAGIAS

Una hemorragia es la salida de sangre de los vasos sanguíneos. El objetivo de la persona que presta los primeros auxilios es parar la pérdida de sangre del accidentado siempre que esto sea posible.



GRAVEDAD DE LAS HEMORRAGIAS

Las posibilidades de supervivencia de una víctima  que ha padecido una hemorragia aguda son proporcionales al volumen de sangre perdido por los vasos sanguíneos: cuánto más volumen perdido, más riesgo para el mantenimiento de la vida. La cantidad de sangre que circula también es proporcional al peso y el tamaño, por lo tanto no es lo mismo una pérdida de sangre de 200 cc. en un niño/niña de 10 Kg., de 20 kg. o un adulto.


HEMORRAGIAS EXTERNAS


Son aquellas hemorragias en las que la sangre sale al exterior del organismo a través de una herida.


Las hemorragias más importantes se producen en las extremidades, ya que son las partes del cuerpo más expuestas a traumatismos, y por dónde pasan los vasos sanguíneos más cerca de la superficie.



ACTUACIÓN
  • ¿Qué tenemos que hacer?
      • Utilizar elementos de protección (guantes...).
      • Valorar la pérdida sanguínea (es preferible calcular en exceso).
      • Controlar y parar la hemorragia por medio de compresión directa.
      • En caso de que haya parado la hemorragia, se procederá a cubrir la herida, y se trasladará al accidentado a un centro sanitario.
      • Controlar el estado de la consciencia y actuar en consecuencia.
      • Avisar al 112, si es necesario.
      • Extender a la víctima en el suelo cara arriba y elevarle ligeramente las piernas, si las lesiones que presenta lo permiten.
      • Estar preparados para iniciar una RCP.

  • ¿Qué no debemos hacer?
      • Aplicar un torniquete sobre la extremidad.
      • Aplicar remedios como poner pimienta, cola,... sobre el punto sangrante.
      • Ir levantando el apósito para ver si aún sangra sin que haya transcurrido el tiempo necesario de compresión.



COMPRESIÓN DIRECTA


Para efectuar una compresión directa debemos seguir los siguientes pasos:

Recordar que el primer gran paso para el control de la hemorragia lo realiza el propio cuerpo con los sistemas de coagulación sanguínea.
  • Hacer presión en el punto sangrante con un apósito cuanto más limpio mejor (gasas, pañuelo, ...).
  • Si la hemorragia es en una extremidad, debemos hacer presión por encima durante un tiempo mínimo de 10 minutos de reloj; se puede elevar la extremidad a una altura que supere la del corazón del accidentado, siempre que no se hayan detectado traumatismos a la extremidad afectada, pero no se ha demostrado que esto aporte más beneficios que utilizar sólo la compresión. La movilización de la extremidad puede retrasar la coagulación, por lo que es mejor insistir en la compresión directa.
  • Al cabo de diez minutos, aligerar la presión, pero NUNCA retirar el primer apósito.
  • En caso de que se haya parado la hemorragia, procederemos a cubrir la herida, y trasladaremos al accidentado a un centro sanitario.
  • En caso de fractura abierta u objeto clavado, el primer actuante ha de ejercer una presión suave sobre la hemorragia sin presionar directamente sobre el hueso o el objeto clavado.
  • Recordar que la compresión directa es la técnica más efectiva para el control de la hemorragia; no intentar comprimir otras zonas (compresión indirecta) ni realizar otras técnicas sin indicación médica, ya que no aportaran ningún otro beneficio.

HEMORRAGIA INTERNA


Es la que se produce en el interior del organismo, sin que la sangre salga al exterior, por lo cual no es visible, y éste es precisamente el peligro. El tipo de accidente violento (traumatismos abiertos o cerrados en el abdomen, o en el tórax, o fracturas del fémur) nos puede hacer sospechar una hemorragia interna, así como los signos y síntomas que presenta la víctima:
  • Aceleración progresiva de la frecuencia cardíaca y respiratoria.
  • Palidez, frío cutáneo.
  • Sudoración abundante y fría.
  • Alteración de la consciencia (primero agitación, después descenso progresivo del nivel de consciencia).
  • Salida de sangre por orificios naturales del cuerpo (la acumulación de sangre en cavidades internas puede hacer que salga por orificios naturales).
  • Si después de presionar una uña, o la parte blanda de un dedo, no recupera su color original de forma instantánea (menos de 2 segundos).
  • Actuación:
      • ¿Qué debemos hacer?
        • Utilizar elementos de protección (guantes,...).
        • Control de consciencia. En caso de parada cardiorespiratoria iniciar el protocolo de soporte vital básico.
        • Llamar al 112.
        • Tranquilizar al herido.
        • Tratar las lesiones detectadas, si es posible.
        • Extender a la víctima en el suelo cara arriba y elevarle ligeramente las piernas si las lesiones que presenta lo permiten.
        • Aflojar todo aquello que comprima al accidentado, para mejorar la circulación sanguínea.
        • Evitar la pérdida de calor corporal: abrigar a la víctima.
      • ¿Qué no debemos hacer?
        • Dar alimentos o bebida.
        • Efectuar cambios bruscos de posición (de extirado a sentado), ya que podemos provocar alteraciones de consciencia.

HEMORRAGIA POR EL OÍDO


Las hemorragias que fluyen por el oído se llaman OTORRAGIAS. No suelen ser graves, si no son consecuencia de un traumatismo craneal. Pueden estar producidas por una ruptura del tímpano, una erosión por un cuerpo extraño,... o un traumatismo.

Cuando la pérdida de sangre es abundante y previamente ha habido un traumatismo en la cabeza, el origen de la hemorragia puede ser una fractura de la base del cráneo.
  • Actuación:
      • ¿Qué debemos hacer?
        • Utilizar elementos de protección (guantes,...).
        • Ayudar a la víctima a extenderse con la cabeza apoyada sobre el costado que sangra para facilitar la salida de la sangre.
        • Sujetar con suavidad un apósito o compresa para absorber la sangre.
        • LLamar al 112.
En caso de sospecha de traumatismo craneal no movilizar la cabeza.
      • ¿Qué no debemos hacer?
        • Poner tapones para que evitar que la sangre salga.
        • Intentar retirar objetos extraños clavados o introducidos en el conducto auditivo.

HEMORRAGIAS NASALES


El origen de estas hemorragias es diverso, y pueden ser producidas por un golpe, por un estornudo en el contexto de una congestión o resfriado de vías respiratorias, alergias, por una erosión producida al rascarse, por la introducción de un cuerpo extraño, o como consecuencia de un aumento de la presión arterial (hipertensión).

  • Actuación:
      • ¿Qué debemos hacer?
        • Utilizar elementos de protección (guantes,...).
        • Tranquilizar a la víctima.
        • Pedir a la víctima que se siente e incline hacia adelante la cabeza para permitir la salida de la sangre por los orificios nasales.
        • Decirle a la víctima que respire tranquilamente por la boca, y que se presione la nariz por la parte blanda, con los dedos pulgar e índice. Si la víctima no puede colaborar, lo deben hacer los actuantes.
        • La víctima ha de permanecer con la nariz pinzada.
        • Al cabo de 10 minutos, se liberará la presión. Si la hemorragia no se ha parado, repetiremos la operación. Si aún no se para llamaremos al 112.
        • Una vez parada la hemorragia limpiar los alrededores de la nariz con agua.
        • La aplicación de frío local puede ayudar a parar la hemorragia y aligerar el dolor.

      • ¿Qué no debemos hacer?
        • Permitir que la víctima hable, trague, tosa, se moquee o escupa, ya que estas acciones afectan la formación del coágulo dentro de la nariz.
        • Inclinar la cabeza hacia atrás para evitar sangrar por la nariz, ya que esto puede dirigir la sangre hacia las vías respiratorias.
        • Poner tapones para que no sangre.
        • Intentar extraer objetos clavados o introducidos en las fosas nasales.
        • Aflojar la presión antes del tiempo recomendado.

HEMORRAGIA POR LA BOCA


Aunque de la boca puede salir sangre procedente de otras zonas, la sangre roja puede proceder de cortes en la lengua, labios, paredes de la boca, o por la pérdida de una pieza dentaria, que a veces puede sangrar de manera abundante y alarmante.
  • Actuación:
      • ¿Qué debemos hacer?
        • Utilizar elementos de protección (guantes,...).
        • Pedir a la víctima que se siente con la cabeza inclinada ligeramente hacia delante.
        • Si la situación lo permite poner una gasa sobre la herida y hacer compresión unos 10 minutos seguidos.
        • Si la hemorragia es por la pérdida/extracción dentaria, poner una gasa taponando el espacio y pedir a la víctima que la muerda.
        • Si la hemorragia continúa, añadir otra gasa encima de la que ya está manchada de sangre y continuar haciendo la presión.
        • Si la hemorragia persiste, la herida es grande o se está tomando medicación anticoagulante, llamar al 112.
      • ¿Qué no debemos hacer?
        • Limpiar la boca mientras aún sangre.
        • Tomar líquidos o comer caliente en unas horas, ni tocarse la herida con la lengua cuando haya parado la hemorragia.
        • Lanzar las piezas dentales caídas (posibilidad de reimplantarlas).
        • Dejar de comprimir antes de tiempo.

RECORDEMOS

Si la herida es grande y persiste la hemorragia, buscaremos asistencia médica. El tiempo de valoración por parte del primer actuante no ha de superar los diez minutos.


Controlar el estado de consciencia y, si es necesario, llamar al 112; reclinar al accidentado con la cabeza más baja que los pies, si las lesiones que presenta lo permiten.


Está comprobado que una compresión directa encima de la herida ayuda a parar la hemorragia.


No parece que el hecho de levantar el miembro afectado y la compresión a distancia, superen a la compresión directa en el control de la hemorragia.


Que los fármacos antiacoagulantes impidan la normal formación del coágulo y por tanto son un grave problema para detener o cohibir las hemorragias (aspirina, sintrom, tromalyt, heparina,...).

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