sábado, 9 de junio de 2012

HONGOS

HONGOS MÁGICOS, PSILOCIBINA


Los hongos son los psicodélicos naturales más importantes del sur de México. Se utilizan en ceremonias de carácter tan sagrado que los indios las mantuvieron ocultas de los europeos hasta el siglo XX. Hasta la década de los años 50 las descripciones de los hongos mágicos mexicanos no llamaron la atención del mundo. Poco tiempo más tarde, los botánicos empezaron a identificar los hongos en uso y los químicos encontraron que la droga psicoactiva era la psilocibina, un alucinógeno indólico similar al LSD, pero cuyos efectos son de más corta duración (de cuatro a seis horas).


Las ceremonias mexicanas de hongo mágico son dirigidas por chamanes, por lo general mujeres, y se hacen con propósitos tales como tratar enfermedades, resolver problemas personales, predecir el futuro por medio de visiones y poner a las personas en contacto con el mundo sobrenatural. Las ceremonias se celebran de noche. Hoy existen curiosas mezclas de ritual chamánico y católico romano.



Durante algunos años los científicos creyeron que los hongos que contienen psilocibina crecen sólo en México. A lo largo de la última parte de la década de los años 60 y la primera de los 70, miles de personas, provenientes sobre todo de Europa y de Norteamérica, viajaron a México para comer hongos mágicos en remotas aldeas del país. 






Durante algún tiempo, varias compañías farmacéuticas suizas fabricaron psilocibina pura para proveérsela a los investigadores. Como en el caso del LSD, alguna psilocibina llegó con el tiempo a la calle, pero los químicos ilegales nunca la fabricaron porque la síntesis era demasiado compleja y por lo tanto costosa.




En su calidad de sustancia natural con reputación de provocar experiencias psíquicas interesantes y menor proporción de malos viajes que el LSD, los hongos mágicos han tenido gran demanda en el mercado negro. 


















Durante muchos años no se podían conseguir, aunque comerciantes poco escrupulosos vendían a menudo en el mercado negro, hongos ordinarios del supermercado (impregnados con LSD u otras drogas) y cobraban altos precios a compradores incautos.


Desde finales de la década de los 70 cambió la situación. En primer lugar, en muchas partes del mundo han aparecido en grandes cantidades hongos que contienen psilocibina. Una de las especies principales, llamada Psilocibe cubensis, es un hongo muy grande, que crece en los pastizales para la cría de vacas de zonas cálidas. Aparece en Asia Suroriental, en Centro y Sudamérica, en Norteamérica a lo largo de la Costa del Golfo y en muchos estados del sudeste. En los campos y bosques del noroeste de la costa del Pacífico crecen más de una docena de especies de hongos psicoactivos. Otras especies crecen también en Europa. En ciertas zonas, los hongos psicoactivos son tan abundantes que los recolectores, además de recoger lo suficiente para su uso personal, pueden fácilmente cogerlos para vender.



Aunque parezca innecesario decirlo, la recolección de hongos silvestres de cualquier naturaleza requiere conocimientos y práctica porque algunos son muy venenosos. Nadie debe intentar recoger hongos mágicos sin saber reconocerlos muy bien.



Los hongos de la psilocibina pueden cultivarse. Si bien conseguir que crezcan hongos a partir de esporas es más difícil que hacer crecer plantas verdes a partir de la semilla, muchos han aprendido a dominar la técnica. El Psilocibe cubensis es la variedad más fácil de cultivar. En años recientes se han empezado a vender en las tiendas y por correo kits de cultivo, que incluyen las esporas de los hongos. Dado que estas últimas no contienen la psilocibina, los kits no son ilegales. La gente ha aprovechado este descuido en la redacción de la ley y miles de personas han cultivado y distribuido hongos mágicos. En el mercado negro también se consiguen hoy hongos psicoactivos auténticos.


Tanto los hongos cultivados como los silvestres varían mucho en potencia. Un hongo de tamaño medio de una especie potente puede producir el mismo efecto que veinte de una especie suave. Es por lo tanto necesario asegurarse bien qué clase de hongo se consume para evitar los desagradables efectos de las altas dosis.

Muchos hongos silvestres son difíciles de digerir crudos. Algunos son moderadamente tóxicos si no se cocinan. Si se secan o cocinan ligeramente antes de comerlos, los hongos psicodélicos pueden saber mejor y tener menor tendencia a producir malestar. De cualquier manera, los hongos alucinógenos son más fáciles de ingerir que otras plantas alucinógenas. Una de las razones principales por las cuales hay quien prefiere los hongos a otros psicodélicos es porque son más fáciles de consumir. Otra es que sus efectos son más cortos (por lo general terminan antes de las seis horas) y, por lo tanto, menos agotadores para el cuerpo. Los consumidores se sienten casi siempre perezosos al día siguiente de tomar LSD u otras drogas psicodélicas. La sensación de pereza es menos frecuente cuando se consumen hongos.


La Amanita muscaria, el hongo agárico de brillante sombrero rojo con pintas blancas no es un alucinógeno verdadero. 

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