jueves, 5 de julio de 2012

CAUSAS DEL TDAH



Ya hemos indicado que el TDAH en adultos es un trastorno con un marcado origen biológico. Actualmente se dispone de rigurosos estudios que ponen de manifiesto que los adultos con TDAH tienen diferencias biológicas respecto a las personas que no padecen el trastorno.

La anterior afirmación está muy lejos de la creencia popular de que este trastorno está motivado por "la sociedad actual". En el apartado de la historia del TDAH también se expuso que el tópico "es un trastorno moderno, de nuestros días, que antes no existía" carece de fundamento, ya que las primeras descripciones al respecto se remontan a 1902.

En el año 1998, después de realizar una extensa revisión sobre las publicaciones científicas en torno al TDAH, el Council on Scientific Affairs de la American Medical Association afirmó: "Globalmente, el TDAH es uno de los trastornos mejor investigados en la medicina, y los datos globales sobre su validez son mucho más concluyentes que para muchos trastornos médicos". A pesar de las numerosas publicaciones científicas que demuestran la existencia y el origen biológico del TDAH, tanto en niños como en adultos, todavía circulan una serie de conceptos falsos en torno al TDAH. En algunos momentos, los padres de niños y adolescentes con TDAH se han podido sentir atacados, por haber sido señalados como la causa principal de los problemas de sus hijos. Nada más lejos de la realidad.



Cuando se habla de causas en medicina se refieren al motivo que origina un trastorno. En contadas enfermedades conocemos las causas exactas. Un ejemplo de enfermedades con una causa bien conocida son las enfermedades infecciosas. La neumonía pulmonar o la tuberculosis las producen bacterias correctamente identificadas. De esta forma se sabe cómo tratar esas enfermedades con los antibióticos que erradican las bacterias que originan la enfermedad. Otro ejemplo pueden ser los traumatismos que provocan las fracturas de los huesos del cuerpo. La causa final será el golpe. Otro tipo de enfermedades con un origen muy bien delimitado son las enfermedades de origen genético. En ellas, una alteración en la información genética de la persona produce una enfermedad concreta, como en el caso del Síndrome de Down.

Sin embargo, la gran mayoría de las enfermedades y trastornos no tienen un origen tan bien delimitado. ¿Qué produce la enfermedad de Parkinson?¿Cuál es la causa de la epilepsia?¿Y la causa del asma y del infarto de corazón?...Podríamos continuar así con una larga lista. La respuesta siempre es que no conocemos la causa exacta de todas estas enfermedades: son muy diferentes a los ejemplos citados primeramente.

Los trastornos psiquiátricos, como el TDAH, tienen la misma característica que las anteriores enfermedades: no se conoce la causa concreta. Con la información disponible actualmente no se puede afirmar con rotundidad que la causa de la depresión, del TDAH o de cualquier otro trastorno psiquiátrico sea una causa específica y bien definida.

Esto no quiere decir que lo desconozcamos todo acerca del origen del TDAH: disponemos de numerosas investigaciones sobre sus causas. Por los estudios científicos que se han realizado, sabemos que es un trastorno con un origen multifactorial, lo que quiere decir que diferentes factores influyen en su aparición. Por el momento no se ha encontrado una causa única que permita explicar por qué una persona tiene TDAH y otra no. Los diferentes factores biológicos, psicológicos y sociales interaccionan entre ellos, de forma que la presencia de varios a la vez incrementa el riesgo (la probabilidad) de tener un TDAH.



En muchas ocasiones ha tenido lugar un debate radical sobre el origen  biológico o ambiental de los trastornos psiquiátricos. Las posturas extremistas que han negado la importancia de una de estas causas han quedado superadas por los resultados aportados por diferentes estudios científicos. El origen biológico de muchos trastornos psiquiátricos, como es el caso del TDAH, está ampliamente demostrado: sin lugar a dudas, es uno de los más relevantes. Esto significa que ciertas alteraciones en el funcionamiento o la estructura del cuerpo humano se han relacionado con un mayor riesgo de sufrir un TDAH en personas adultas. El principal órgano implicado es el cerebro, que es el encargado de regular nuestra capacidad de atención, movimiento e impulsividad.



Dentro de las causas biológicas encontramos las de origen genético. El TDAH es un trastorno con una alta carga genética, es decir, que el tipo de genes que tiene cada persona aumentará o disminuirá el riesgo de tener un TDAH. Se considera que la información genética de cada individuo explica el 76% de la presencia del TDAH. De ahí la gran importancia que tienen las causas genéticas en el TDAH. Estos resultados, obtenidos a través de estudios realizados con gemelos monocigotos (es decir, que tengan la misma información genética), indican que si uno de los dos gemelos tiene un TDAH, el otro también lo tendrá con mayor frecuencia de la esperada en la población general.

Los estudios familiares también han confirmado la importancia del origen genético del TDAH. Si uno de los padres tiene TDAH, su hijo también tendrá TDAH en el 56% de los casos, aproximadamente. Por otra parte, hasta un 25% de los niños con TDAH tiene algún padre con el trastorno. Los estudios de adopción también han aportado resultados concluyentes. Si un niño adoptado tiene TDAH existe un riesgo elevado de que sus padres biológicos también tengan TDAH, mientras que es mucho menor la frecuencia de TDAH en los padres adoptivos. Finalmente, los recientes estudios de genética molecular han permitido conocer, mediante técnicas de laboratorio avanzadas, los genes concretos que se relacionan con el TDAH, tanto en niños como en adultos.



Los resultados de los estudios de genética molecular son los que precisamente han apoyado la validez del diagnóstico de TDAH en la edad adulta, ya que se han encontrado genes idénticos implicados en niños y adultos. También se han observado diferencias en algunos genes, que podrían ser los responsables de que en algunos niños el TDAH no evolucione hasta la edad adulta.

Otro tipo de causas biológicas son las que tienen que ver con el funcionamiento de los sistemas de neurotransmisión. En el cerebro existen millones de conexiones entre las neuronas que se realizan a través de los neurotransmisores de diferentes tipos que forman los distintos sistemas de neurotransmisión: son unas substancias que liberan las neuronas para conectarse entre ellas. A modo de ejemplo, se podría imaginar que los neurotransmisores son como mensajeros que se liberan desde una neurona y transmiten información cuando se conectan a otra.

En el caso del TDAH se ha observado un mal funcionamiento de algunos de estos sistemas de neurotransmisión. Los mejor estudiados son el sistema dopaminérgico (el neurotransmisor principal se llama dopamina) y el sistema noradrenérgico (en este caso, noradrenalina). También se han estudiado el serotoninérgico (serotonina) y las neurotrofinas (proteínas encargadas de la arquitectura del cerebro). Existe un déficit del sistema dopaminérgico y noradrenérgico, que explicaría el mal funcionamiento de diferentes zonas del cerebro, como los lóbulos frontales y un grupo de neuronas situadas en la base del cerebro, denominadas núcleos de la base (el núcleo caudado y el núcleo putamen).



Dentro de las causas biológicas también encontraremos alteraciones en la estructura y el funcionamiento de determinadas zonas del cerebro. Estos datos se conocen porque se han realizado estudios con técnicas de imagen cerebral en niños y adultos con TDAH. Para ello se han empleado tecnologías novedosas, como la Resonancia Magnética Cerebral funcional (RMNf), la tomografía por emisión de positrones (PET) o la tomografía por emisión de fotones simple (SPECT). Estas tres técnicas permiten obtener imágenes del cerebro en funcionamiento mientras la persona realiza una prueba neuropsicológica (por ejemplo, el test de Stroop) y observar la existencia de un posible déficit en la zona cerebral a estudiar. Por ejemplo, se solicita al paciente que lea nombres de colores (rojo, amarillo, etc...) que aparecerán en pantalla escritos en un color distinto (en la pantalla se leerá rojo, pero las letras estarán escritas en color verde). Durante la realización de esta prueba debería activarse una zona del cerebro tremendamente importante para el mantenimiento de la atención, como es el cingulado anterior. Se ha observado que dicha activación no se produce correctamente en adultos que sufren TDAH.



Sin embargo, las causas ambientales también juegan un papel relevante en el TDAH, y permiten explicar aproximadamente el 20% de sus origen. Existen ejemplos bien documentados de cómo el consumo de alcohol o de nicotina (tabaco) durante el embarazo incrementa las probabilidades de tener un niño con TDAH. Con el consumo de drogas ilegales durante el embarazo, como el cannabis y la cocaína, también se ha observado un mayor riesgo de padecer TDAH. Las complicaciones durante el parto, como situaciones de anoxia (falta de oxígeno), al igual que un bajo peso al nacer (menos de 2 kilos) se han relacionado con el TDAH. Por otra parte, los ambientes con malas condiciones socioeconómicas incrementan el riesgo de padecer un TDAH.



Quizá los estudios más interesantes son los que han evidenciado que existe una interacción estrecha entre las causas biológicas y las ambientales. El caso del consumo de nicotina (tabaco) durante el embarazo es un buen ejemplo. Si una futura madre fuma durante el embarazo y a la vez tiene una dotación genética que incrementa el riesgo de padecer un TDAH, la probabilidad de que tenga un hijo con TDAH será unas cinco veces más elevada que la que tendría una mujer sin estos dos factores de riesgo (nicotina y carga genética). Otro ejemplo es la interacción entre la dotación genética de la persona y las adversidades psicosociales de su entorno. Si el paciente tiene una serie de genes que predisponen a padecer TDAH y se encuentra en un medio con elevada probemática psicosocial, esta situación incrementa las probabilidades de que se manifieste clínicamente un TDAH.

Por otra parte, la presencia de un entorno adverso para el individuo empeora los síntomas del TDAH, de tal forma que estos factores pueden ser determinantes en la evolución del trastorno. Por este motivo es muy importante evaluar correctamente la situación social del paciente, para poder plantear un tratamiento individualizado del TDAH que tenga presente también las variables ambientales que no son tan determinantes como las variables biológicas para que alguien tenga un TDAH, pero que, sin duda, dificultan el control de los síntomas y empeoran el pronóstico del trastorno.

Se han relacionado con el TDAH diversas situaciones adversas, como las dificultades económicas o la presencia de problemas psíquicos en los familiares. Otras variables ambientales relacionadas con la dieta han generado un intenso debate popular, como la posible vinculación del TDAH con el consumo de azúcar. Son posibilidades que no deben descartarse de entrada. En el caso de la dieta, los múltiples estudios científicos realizados no han encontrado tal relación con el TDAH. Asimismo, el debate en torno a los aditivos en la comida tampoco se ha visto demostrado como origen claro del trastorno. Posiblemente cada año se tendrán nuevas hipótesis sobre el origen ambiental del TDAH. Esta concepción del TDAH es mucho más mediática, a la vez que rentable, para las personas que, detrás de estas supuestas hipótesis científicas, venden productos y recomendaciones casi milagrosas. Cuando se estudian con una metodología científica no superan las pruebas realizadas.

Finalmente, existen una serie de enfermedades médicas que producen síntomas muy similares a un TDAH. Un traumatismo craneoencefálico que produzca una hemorragia cerebral puede dejar como secuela unos síntomas similares al TDAH. Las enfermedades relacionadas con la hormona tiroidea, como el hipertiroidismo o el hipotiroidismo, pueden manifestarse con síntomas parecidos al TDAH. El tratamiento en estos casos secundarios a enfermedades médicas será diferente al que se utiliza en los verdaderos casos de TDAH.



NOTAS IMPORTANTES

  • El TDAH tiene un origen multifactorial (diferentes causas que pueden interaccionar entre ellas).
  • Las causas biológicas permiten explicar hasta el 80% del origen del TDAH. Por este motivo se considera que el TDAH tiene un marcado origen biológico.
  • El origen genético del TDAH está bien documentado, así como las alteraciones que existen en la estructura cerebral.
  • La interacción con las dificultades ambientales también es muy importante en el origen del TDAH.
  • Los principales problemas ambientales se suelen producir durante el embarazo o en el momento del parto.
  • Fumar o consumir drogas durante el embarazo incrementa el riesgo de que el niño tenga en el futuro un TDAH.

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