Páginas vistas en total

jueves, 5 de julio de 2012

LA ANATOMÍA FEMENINA SIN MISTERIOS (I)










Cuando se trata de los genitales femeninos, las mujeres se enfrentan a un montón de dudas, tabús y mitos. Por un lado, como la mayoría de sus órganos reproductivos están ocultos, casi nunca tienen con ellos la misma relación de familiaridad que sí tienen los hombres con su aparato reproductor. Incluso hay mujeres que tratan de ignorarlos a toda costa. Se tocan tan poco como sea posible y jamás miran de verdad entre sus piernas. Muchas desconocen sus anatomía genital debido a factores religiosos, sociológicos, culturales o morales.

Por otro lado, estos órganos tienen la habilidad de manifestarse con cierta regularidad, de manera que, por más que las mujeres lo intenten, nunca pueden hacer caso omiso a su genitalidad. Y las mujeres tienen muy buenas razones para no olvidarse de la existencia de sus genitales:

  • El embarazo es una de las formas con las cuales el aparato femenino puede interrumpir la marcha normal de las cosas. El hecho de que sólo en España se produzcan cada año 18.000 embarazos no deseados en adolescentes es la prueba suficiente y más factible de que hay demasiadas mujeres que aún no saben cómo funciona su cuerpo.
  • Otra razón por la cual tanto hombres como mujeres deben tener más información sobre la anatomía femenina es que, al entender cómo funciona, se puede lograr un mejor rendimiento sexual y evitar embarazos no deseados.
  • Es importante entender cómo funciona la anatomía femenina para tener una perspectiva más sana de las mujeres. La idea de que los genitales femeninos son una especie de agujero extraño y desapacible denigra no sólo los genitales de la mujer, sino también su condición como ser humano.
Aunque en nuestra sociedad esas partes son íntimas, porque siempre son de una persona, no creo que haya una necesidad de mantener en privado su naturaleza general, pese a opiniones conservadoras, que aún convierten la genitalidad femenina como algo prohibitivo, volviendo a ideales del pasado sobre la pecaminosidad del tema en cuestión.

De esta manera, sin que importe si usted que está leyendo este blog, sea hombre o mujer, vamos a adentrarnos en el mundo de la anatomía femenina para que deje de enfrentarse al tema como un misterio insondable cuando contemple los genitales de una mujer o cuando hable del tema con otras personas de su mismo sexo o distinto. Destacando sobretodo la normalidad para que pueda aprender y salir de la ignorancia a través de un mapa topográfico en su cerebro de manera que nunca olvide la función de este órgano femenino reproductor, como si fuera cualquier otro tipo de órgano del sistema corporal del individuo.

Si usted es mujer, tiene una ventaja al leer este blog, porque puede examinarse a sí misma, salir de sus dudas, salir de su ignorancia, salir de los tópicos típicos aprendidos a través del boca a boca y sobretodo de conocerse a sí misma en toda su perspectiva global como mujer, como ser humano, como ser vivo. Muchas mujeres jamás se han tomado el tiempo de mirar con cuidado sus genitales, y es una práctica que no sólo recomiendo yo, sino cualquier sexólogo, médico, enfermera, comadrona,..., le recomendaría. Como no están localizados en un lugar tan a la vista como el aparato masculino, necesitará una herramienta muy sencilla, un espejo. Quítese la ropa y siéntase en un lugar donde pueda abrir las piernas cómodamente. Puede usar luz artificial si está en un lugar oscuro o luz natural, mucho mejor para ver bien sus genitales, también puede ayudarse con una linterna para iluminar la zona a visualizar. Le sugiero que primero explore un poco por su cuenta, que luego lea el blog y que después se fije nuevamente en su cuerpo para ver si puede identificar los diversos lugares que se mencionarán.

En cuánto a ustedes, los hombres, si tienen una pareja que se lo permita, participar en esta experiencia no les hará ningún daño, aunque sí debo hacer unas advertencias:
  • Si su pareja jamás se ha examinado, seguramente será bueno darle algo de tiempo para hacerlo sola primero, porque su presencia sería sin duda una distracción.
  • Cuando llegue su turno de explorar, haga todo lo posible por evitar meterse en territorio sexual durante el examen, incluso si se excita (lo que es muy probable que pueda suceder). Si puede mantener las cosas en un plano más didáctico, podrá aprovechar la oportunidad para hacerle preguntas a su pareja sobre cómo se siente con respecto a sus genitales, y qué le gusta o le disgusta cuando tienen relaciones sexuales.
  • Esta experiencia que su pareja le deja compartir, es para que usted aprenda sobre la sexualidad de su pareja. Para sacarle de su ignorancia y para tener en un futuro una mejor satisfacción sexual mutua. Tómelo con respeto y con ganas de aprender para no ser una pareja más que caen en la estadística de los embarazos no deseados.
Si una vez que concluya el viaje por los genitales femeninos están excitados y quieren dar rienda suelta al deseo, háganlo, por favor, pero prométanme que aprovecharán lo que acaban de aprender y que no recaerán en los mismos hábitos de siempre. La sexualidad es un aprendizaje y muchos no hemos tenido esta oportunidad de aprender a través de un sistema on-line como éste. Muchos seres humanos aprendieron escuchando a otros, aprendieron sin saber nada del tema a través de ensayo-error, otros aprendieron con profesionales del sexo, otros debido a la ignorancia tuvieron experiencias desagradables porque desconocían el tema y otros por mucho que leyeron nunca aprendieron a tratar a una mujer en toda su extensión y tratándola como a sí mismo. Por ese motivo, les pido por favor, que no caiga en esos mismos errores que cometieron muchos otros antes que ustedes.

MUCHOS TÉRMINOS USADOS EN LA ANATOMÍA FEMENINA LES PARECERÁN TÉRMINOS MÉDICOS



La labor de los sexólogos sería mucho más sencilla si no se utilizaran tantos términos técnicos que luego se deben explicar, porque si no, los que no saben de ellos acaban perdiéndose en la terminología y acaban teniendo un lío mental impresionante. Antes de nada, observe la anatomía sexual femenina. De esta forma sabrá mucho mejor a qué nos referimos al explicar cada cosa y no se perderá por el camino.



La parte visible de los genitales femeninos se llama vulva, y se sitúa entre el monte de Venus y el ano. El monte de Venus, también conocido como monte púbico, es una capa de tejido adiposo que cubre el hueso púbico y que sirve básicamente como una zona de parada de choque entre el pubis feminino y el masculino cuando existe el coito o penetración. Esa parte de la mujer es fácil de identificar porque está cubierta de vello púbico. El ano es...todos ustedes saben lo que es; sin importar el sexo, todos tenemos uno.

La vulva tiene un par de labios exteriores llamados mayores. Dentro de estos labios mayores están:
  • Los labios menores;
  • El clítoris (el punto más sensible de una mujer);
  • La uretra (por donde sale la orina en las mujeres);
  • El vestíbulo (que no es un lugar donde dejar el sombrero, el abrigo o los zapatos).
El vestíbulo es la entrada a la vagina y está cubierta por una membrana llamada himen. Cuando una mujer se excita sexualmente, los bulbos vestibulares, que están debajo, se llenan de sangre y se hinchan de manera similar al pene, porque están constituidos por el mismo tipo de tejido esponjoso.

No olviden que no todas las vulvas son iguales. De la misma manera que hay diferentes penes, también encontraran vulvas de diferentes formas, pero todas, llevan al mismo lugar.

En las primeras semanas de gestación de un bebé, cuando aún es un embrión, los genitales femeninos y masculinos se ven prácticamente iguales porque tienen muchos tejidos semejantes. Por ejemplo, los tejidos que forman los labios mayores en las mujeres son iguales a los del escroto del hombre. Sin embargo, una vez terminado el proceso de formación, los genitales tienen formas diferentes en el hombre que en la mujer (lo que sin duda, es algo majestuoso de la naturaleza del ser humano).



Los labios mayores son dos pliegues de tejido que forman los límites exteriores de la vulva. Al llegar a la pubertad, les sale vello, al igual que sucede con el monte de Venus. 



Por lo general, la piel de los labios mayores es más oscura que la que los rodea, la de los muslos. Dentro de los labios mayores están los labios menores, también llamados ninfas, que rodean el vestíbulo y carecen de vello. Los labios menores se unen al extremo superior de la vulva, y allí forman el prepucio o capucha del clítoris.


En el interior del vestíbulo se hallan las glándulas bartolinas, cuyas secreciones actúan como uno de los lubricantes femeninos naturales durante el acto sexual (coito), aunque la principal fuente de lubricación proviene de las paredes de la vagina.



Estas secreciones también sirven para indicar que la mujer está excitada, como sucede con la erección masculina. Con el paso del tiempo, las glándulas se reducen de tamaño y segregan menos fluido. Por esta razón, las mujeres mayores a menudo deben usar un lubricante artificial para mantener la zona húmeda y que la penetración o el coito no les sea doloroso.


En el lugar donde se unen los labios menores está el clítoris, el órgano principal del placer femenino. Tiene el tamaño de un guisante y está compuesto por el mismo tipo de tejido que el pene. Al igual que éste último, es un miembro pequeño con cabeza (el glande), que se llena de sangre y aumenta de tamaño con la excitación sexual, aunque nunca como un pene. El clítoris tiene muchas terminaciones nerviosas y es un órgano muy erógeno, definitivo para que la mujer llegue al orgasmo.



A pesar de ser mucho más pequeño que el pene, el clítoris tiene más o menos el mismo número de terminaciones nerviosas, y es por esto que muchas mujeres no pueden soportar la estimulación directa, sino que prefieren las caricias en la zona sobre la capucha y hacia el monte de Venus.



El clítoris, al igual que el pene, puede acumular esmegma bajo la capucha (una mezcla de secreciones, células muertas y bacterias). Debe limpiar y lavar esta zona con cuidado. En caso de que se acumule demasiado esmegma, tendrá que consultar con su ginecólogo/a, quién le indicará la mejor forma de limpiar esa zona de manera profunda y sin dañarla.



Justo debajo del clítoris está la entrada de la uretra, de la que sale la orina. La uretra está completamente separada de la vagina, que es donde se introduce el pene durante la penetración. Hay hombres, y quizás también algunas mujeres, que no saben que estos dos orificios son diferentes, y esa es una de las razones por las cuales esta zona del cuerpo les da cierto asco. Pero esto no debe ser motivo de preocupación, ya que el pene es demasiado grueso para entrar en la uretra. Además, por el pene también sale la orina, así que ningún hombre debe pensar que la vagina es menos limpia que su miembro. Pero si aún le incomoda este asunto, hay una solución muy sencilla.



Si quieren asegurarse de que los genitales de ambos están inmaculadamente limpios, hagan del baño o del lavado de ambos órganos (el masculino y el femenino) una parte normal de su rutina sexual. Después de todo, nadie se ha muerto por exceso de limpieza. Pero les advierto, que para muchos hombres y mujeres el olor del sexo es muy erógeno y forma una parte de la excitación en el juego sexual.



Las infecciones del tracto urinario son relativamente comunes entre las mujeres. Una de las causas que las provocan es que durante el acto sexual las bacterias pueden entrar en el interior de la uretra. Así que mantenga esa zona siempre limpia (sin obsesiones), teniendo cuidado de limpiarse de adelante hacia atrás, y no en la dirección opuesta, pues llevaría todas las bacterias del nivel anal hacia la uretra con lo cual podría tener una infección mucho más grave.

EL HÍMEN
EL SÍMBOLO DE LA VIRGINIDAD



Un himen intacto solía considerarse el símbolo de la virginidad de una mujer. Su condición de virgen se verificaba con el sangrado, que ocurre con frecuencia cuando el himen se rasga por primera vez, ante la penetración del miembro masculino.



En otros tiempos, la madre de la novia llegaba a exhibir la sábana ensangrentada de la noche de bodas para mostrar que su hija era pura antes de casarse. Y si por alguna razón la hija no era del todo pura, se utilizaba algo de sangre de gallina y listos; menos mal que el examen de ADN no se había inventado por aquel entonces.



Sin embargo, hoy en día muchas mujeres se rompen accidentalmente la membrana del himen antes de su primera relación sexual, al insertar un tampoón o en alguna actividad deportiva, como montar en bicicleta. En la gran mayoría de casos un himen intacto tiene perforaciones para que el flujo menstrual pueda atravesarlo. Algunas mujeres nacen sin estas perforaciones, por lo que un médico debe practicarlas. A propósito, el hecho de que una mujer se haya desgarrado el himen antes de la primera relación sexual no cambia su condición de virgen. Sólo la penetración puede cambiar tal cosa.



Existen muchas historias respecto al himen, pero eso os lo dejo a vosotros, que lo iréis descubriendo con la lectura de libros, leer mucho y acudir a las bibliotecas.

LA VAGINA



La principal diferencia entre mujeres y hombres en cuanto a su aparato sexual es que el de ellas está, en su mayor parte, dentro del cuerpo, en particular la vagina, que es en sí mismo un tubo hueco de músculo que se extiende desde la abertura externa, en el vestíbulo, hasta el cuello uterino o cérvix, la entrada al útero.



La vagina de una mujer adulta mide entre 8 y 10 centímetros, y es además extremadamente flexible. Durante el coito, se abre para acomodar al pene en su interior. En el momento del nacimiento, se abre aún más y se convierte en parte del canal del parto por el cual debe pasar el niño. Cuando no contiene ni un pene ni un niño, la vagina se contrae, como un globo desinflado.



La vagina no se extiende en línea recta hacia atrás, sino que por lo general asciende; hay mujeres que tienen la vagina inclinada hacia abajo, pero no es algo frecuente. A veces, quienes no saben de este ascenso pasan ciertas dificultades a la hora de insertarse un tampón, pues creen que deben empujar hacia atrás, lo que no da resultado.



Las paredes de la vagina tienen varias capas. La primera es la mucosa, o recubrimiento vaginal. La mucosa es muy gruesa y tiene varios pliegues, y responde a los cambios hormonales de la mujer al segregar diversos tipos de fluidos. Bajo la mucosa hay una capa muscular y otra de tejido conectivo (conocida como adventicia), y por ellas circula mucha sangre, es decir, son capas muy irrigadas.





Por debajo de la vagina, en el suelo pélvico (o periné), hay otros músculos que se encargan de mantenerla elevada, apretada y firme. 



Para ayudar a tonificar esos músculos, las mujeres pueden hacer ejercicios de Kegel (por el nombre de quien los ideó).



Y hablando de ejercicios, a veces sucede que, cuando una mujer realiza una actividad física o cuando mantiene relaciones sexuales, los movimientos hacen que algo de aire entre en la vagina. Al cambiar de posición el aire vuelve a salir y suena como si se hubiera escapado una ventosidad o pedo, son sólo ventosidades vaginales por la salida del aire que ha entrado en la vagina. Esto es común y no tiene por qué ser motivo de vergüenza.



Durante la excitación sexual, la mujer experimenta varios cambios físicos:
  • Los labios vaginales y el clítoris se hinchan.
  • Los pezones de los senos se ponen duros.
  • Las paredes de la vagina se llenan de sangre en un proceso conocido como vasocongestión, que se asemeja a la manera en que fluye la sangre hacia el pene en una erección.
La vagina se lubrica con el paso de fluidos a través de sus paredes. Esta lubricación no proviene de una glándula, sino que se produce porque el fluido de los vasos sanguíneos que la rodean se filtra hacia ella. La vasocongestión produce un aumento de presión, lo que, a su vez, hace que el fluido del plasma sanguíneo sea empujado a través de los tejidos de la pared vaginal.



Este fluido tiene una función adicional a la de facilitar que el pene se deslice dentro y fuera de la vagina: cambia su naturaleza química, haciéndola más alcalina y menos ácida, para que así se convierta en un ambiente más acogedor para los espermatozoides.





En la mayoría de los mamíferos, la hembra no segrega ningún lubricante, y por eso es el macho quien lo hace con un fluido semejante al que produce la glándula de Cowper en los humanos, pero en cantidades mucho mayores. Los investigadores han detectado que, cuando los machos de ciertas especies se excitan, como en el caso de los caballos, un chorro continuo de esta sustancia fluye de su pene.

La vagina pasa por ciertos cambios a lo largo de la vida de la mujer:
  • Antes de la pubertad, las paredes vaginales son más delgadas y el conducto al mismo es mucho más pequeño. Es por eso que el abuso sexual de una niña puede producir tantas lesiones.
  • Durante la pubertad, la vagina crece y las hormonas desencadenan otros cambios. La vagina se eleva y se hace firme, y cuando la mujer se excita se endereza.
  • Después de la menopausia, los niveles hormonales de la mujer descienden y el tejido vaginal se vuelve más frágil y menos elástico. La lubricación propia de esta zona también se reduce. Afortunadamente hay formas de solucionar estos problemas de modo que no afecten a la vida sexual.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada