lunes, 9 de julio de 2012

LA ANATOMÍA FEMENINA SIN MISTERIOS (III)


MENOPAUSIA: EL CAMBIO EN LA VIDA

La menopausia es la época de la vida de la mujer en la que el cuerpo deja de liberar óvulos y de desprenderse del recubrimiento uterino mediante la menstruación. La mujer deja de ser fértil y no existe el riesgo de quedar embarazada. Aunque todas las mujeres son diferentes, la media de edad en la que se sitúa la menopausia es a los cincuenta y uno, es decir, que pasan el último tercio de sus vidas como mujeres posmenopáusicas.



Ahora bien, si lo que les ocurre a las mujeres durante la menopausia se limitase a que su cuota mensual de sangrado llega a su fin, el mundo comercial ya habría convertido este día en una celebración, con fiestas y regalos. Sin embargo, el cese de la ovulación también provoca un descenso en la producción de las hormonas femeninas, estrógeno y progesterona, lo que quiere decir que este cambio acarrea otros efectos que las mujeres, a veces, pueden considerar molestos.



EL CAMINO HACIA LA MENOPAUSIA



La menopausia no es algo que sucede de repente. Por lo general los cambios se desarrollan lentamente, y ese período de cambio se conoce como climaterio. El período menstrual de la mujer puede hacerse irregular, y el flujo más ligero o más abundante. El lapso de tiempo que transcurre hasta que la mujer deja de menstruar por completo puede ser de uno o dos años a partir del comienzo del climaterio.



Sin embargo, hay mujeres que empiezan a mostrar síntomas hormonales diez o quince años antes de la menopausia; es lo que se conoce como perimenopausia. Durante esta etapa, los folículos que producen los óvulos, presentes en los ovarios se hacen resistentes a la HFS (hormona folículo estimulante), que es la que desencadena la ovulación. Para lograr liberar esos óvulos, el organismo produce HFS extra, lo que marca un pico en los niveles de estrógeno. Pero como al mismo tiempo no se produce una cantidad semejante de progesterona para equilibrar, el efecto no es un descenso constante de hormonas sino una montaña rusa, que es la que provoca toda la variedad de síntomas, que abarca desde el sangrado anormal y la depresión, hasta sofocos.



El sangrado anormal puede llevar a que su ginecólogo le practique un legrado, que es un raspado del interior del útero. Hoy en día hay técnicas más modernas, como los ultrasonidos, que evitan tener que hacer un legrado, así que es recomendable hablar con su médico antes de aceptar someterse a este procedimiento. Si su médico no cuenta con el equipo necesario para aplicar estas técnicas menos agresivas, a lo mejor usted preferirá buscar uno que sí que pueda hacerlo.

El simple hecho de saber que está pasando por la perimenopausia puede ser de gran alivio; al menos sabrá que no se está volviendo loca.



Un síntoma clásico de la menopausia son los sofocos, una repentina sensación de acaloramiento que invade todo el cuerpo. Esto puede suceder en cualquier momento del día o de la noche, y el número y la duración de estas oleadas de calor varían de una mujer a otra. Como al sentir estos calores la mujer también se pone colorada, los sofocos pueden ser además motivo de vergüenza, aunque no hay motivo para sentirse así. No todas las mujeres experimentan este síntoma, pero las que sí lo sufren pueden sentirlo durante cerca de dos años. Alrededor del 25% de mujeres lo sufrirán durante un período más largo si no buscan algún tratamiento hormonal o terapia sustitutoria hormonal.


La disminución en la producción de hormonas durante la menopausia también provoca cambios en la vagina y la vejiga. Las paredes vaginales se adelgazan, produciendo sequedad, que a su vez puede llegar a convertirse en ardor, irritación y una menor lubricación, haciendo que el coito resulte doloroso. En la vejiga, cambios similares pueden hacer que la mujer sienta necesidad de orinar más a menudo.

Muchas mujeres también experimentan cambios psicológicos, aunque no se ha comprobado que estén relacionados con los efectos de la menopausia. Es posible que se deban, en parte, a las interrupciones en los patrones de sueño ocasionadas por los calores, o las reflexiones que la mujer haga sobre este cambio físico permanente en su vida, que señala el final de la juventud.



Algunos de los efectos problemáticos de la menopausia pueden ser la osteoporosis (pérdida de la fortaleza de los huesos debida a la menor retención de calcio) y posibles afecciones cardíacas.



Si conoce familias formadas por dos o tres hijos de más o menos la misma edad, y luego otro que llegó diez años más tarde, es muy probable que este último hijo sea producto de un "error de cálculo" en el comienzo de la menopausia. La menopausia tarda unos cuantos años en llegar, y durante este lapso de tiempo una mujer que siempre había tenido menstruaciones regulares pasa a tenerlas irregulares. Así que si usted está en la edad propia de este cambio, y sus períodos desaparecen por dos o tres meses, no crea que ya no volverán jamás. Puede suceder que ovule de nuevo y, si tiene una relación sexual sin protección, a lo mejor termina cambiando pañales a una edad mucho más avanzada de lo que había planificado. La definición médica sostiene que una mujer llega a la menopausia cuando ha estado un año sin menstruar, así que no se considere ya en esta etapa hasta que haya transcurrido un período de tiempo semejante.

TERAPIA SUSTITUTORIA HORMONAL



Afortunadamente, la medicina ha encontrado una forma de aliviar muchos de los síntomas de la menopausia gracias a la terapia de reemplazo o sustitutoria hormonal. Los estudios demuestran que, cuando se da estrógeno a una mujer que ya no lo produce, esa reposición puede aliviar muchos de los síntomas, así como también protegerla de ciertos tipos de cáncer, el de cuello uterino en particular. Pero también hay estudios que muestran que algunas mujeres sometidas a esta terapia tienen un riesgo mayor de sufrir cáncer de pecho. Cualquier mujer que esté entrando en la menopausia debe consultar a su médico para averiguar cuáles son las opciones que tiene a su disposición.



LOS SENOS: 
TAN PRESENTES 
QUE A VECES 
LOS OLVIDAMOS



Definitivamente no se puede trazar un mapa de la anatomía femenina sin hacer una referencia a los senos. El tamaño de los senos no tiene ninguna importancia, salvo para ciertos hombres que se han pasado demasiado tiempo mirando revistas del Playboy. Los senos son una zona erógena, claro está, pero, por el hecho de sobresalir incluso cuando están cubiertos, son la parte del cuerpo femenino que resulta más notoria; no importa si está vestida o desnuda.



FUENTE DE ALIMENTACIÓN 
DE LOS BEBÉS


El principal propósito de los senos es alimentar al futuro hijo/a, porque, después de dar a luz, la madre lacta (es decir, le da leche) al recién nacido, siempre y cuando el niño empiece a succionar los pezones. Este proceso milagroso no sólo es bueno para la salud del bebé, sino también para la de la madre, porque así se deshace del exceso de grasa que acumula durante el embarazo.



Extrañamente, durante un período del siglo XX, las mujeres Occidentales dejaron de dar el pecho a sus hijos, pero cada día más y más mujeres están volviendo a hacerlo.



Si alguna de ustedes ha oído que una madre lactante no puede quedar embarazada, piénselo tres veces. Las mujeres tienen cierta tendencia a no ovular mientras están dando el pecho, pero, por regla general, no sucede así, como ha descubierto más de una mujer un poco tarde.



EL PLACER SEXUAL



Los pechos de los niños y las niñas son iguales. Pero cuando una niña alcanza la pubertad, la areola, que es la piel más oscura alrededor del pezón, aumenta de tamaño. A medida que sus niveles de progesterona se elevan, el tejido que está bajo el pezón crece y se convierte en un seno en toda su expresión.



Los pezones reúnen una concentración de terminaciones nerviosas, y a la mayoría de mujeres se les ponen duros cuando se excitan. Como zona erógena, los senos sirven tanto a hombres como a mujeres: ellos se excitan al verlos y tocarlos, y ellas también disfrutan de esas sensaciones.



Muchas mujeres, cuando se masturban, se acarician también los senos y los pezones.


EXAMINAR LOS PECHOS 
PARA DETECTAR UN CÁNCER

El seno está compuesto por tejido adiposo en su mayor parte. Como nuestro organismo suele almacenar las toxinas que absorbemos en estos tejidos, los senos son una zona donde el cáncer aparece a menudo.

En España, se detectan al año unos 15.000 nuevos casos de cáncer de mama, lo que implica que una de cada 16 mujeres sufrirá la enfermedad a lo largo de su vida. Debido al riesgo, todas las mujeres deben examinarse los senos una vez al mes en busca de tumores.



Es crucial ser constante en la época del mes en la que se realiza el examen, pues los senos cambian a lo largo del ciclo menstrual. El momento más indicado es durante la menstruación o justo después de que haya pasado, porque, al examinarse los senos en el mismo momento del ciclo, podrá hacer una comparación más exacta.

Al realizar el examen, lo que debe buscar son anormalidades (algo que note extraño) o algún tipo de bulto. La mayoría de estos bultos no son peligrosos, pero si tiene alguno debe consultar con su médico lo antes posible. Y si lo que encuentra es un indicio temprano de cáncer, puede dar gracias por haberlo localizado en ese momento porque, en muchísimos casos, es fácil de curar.



También debe someterse a un examen periódico de los pechos por parte de un profesional de la salud, que sirva para detectar algo que usted puede haber pasado por alto. Además, debe hacerse una mamografía cuando el médico lo indique. Con el paso de los años estos exámenes se vuelven más importantes y deben ser más regulares. Después de los cuarenta, una mujer debe examinarse una vez al año, aunque hay quienes opinan que se puede esperar hasta los cincuenta; lo que también es una opinión muy respetable. Esta regla se aplica también a mujeres menores de cuarenta años si pertenecen a un grupo de alto riesgo; si usted reúne alguna de las siguientes condiciones, tiene probabilidades de desarrollar este tipo de cáncer:
  • En su familia hay o ha habido casos de cáncer.
  • Nunca ha estado embarazada.
  • Tuvo a su primer hijo después de los treinta años.
  • Empezó a menstruar antes de los doce años.
  • Es una mujer obesa.
  • Su dieta es rica en grasas.
  • Ya ha tenido cáncer de pecho.
Debe consultar con su médico cual es el régimen más sano para usted.



TUS PECHOS SON MOTIVO DE ORGULLO



No importa cuál sea el tamaño de sus senos, de una forma u otra les proporcionan placer a usted y a su pareja. Aunque  unos pechos pequeños no son tan visibles como unos grandes cuando están ocultos por la ropa, una vez que los muestre frente a un hombre... a él no le importará la talla de sujetador que use. Así que jamás se avergüence de sus senos, más bien exhíbalos con orgullo en el momento indicado, para que así reciban lo que se merecen.


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