miércoles, 29 de agosto de 2012

ENVEJECIMIENTO Y TEJIDO ÓSEO



Del nacimiento a la adolescencia, el cuerpo produce más tejido óseo que el que pierde con la remodelación. En adultos jóvenes, la formación y resorción óseas tienen ritmo casi idéntico. 



Al disminuir la concentración de esteroides sexuales durante la edad madura, sobre todo en mujeres post-menopáusicas, se reduce la masa ósea porque la resorción es mayor que la formación de hueso. 



En la edad avanzada, la pérdida de hueso por resorción ocurre con mayor rapidez que la formación de tejido óseo. Generalmente, los huesos son más pequeños y tienen menor masa en las mujeres que en los varones, de modo que el desgaste de masa ósea por lo regular tiene mayores efectos adversos en ellas.

OSTEOPOROSIS EN LAS RODILLAS DE UNA MUJER

El envejecimiento causa dos efectos principales en el tejido óseo: reduce su masa y los hace más frágiles. La disminución del volumen se debe a que la matriz ósea pierde calcio y otros minerales (desmineralización). 



Dicha merma generalmente comienza a los 30 años en las mujeres, se acelera mucho hacia los 45 años, conforme disminuye la concentración de estrógenos, y continúa hasta que la pérdida de calcio en los huesos es de casi el 30% a los 70 años. Al iniciarse este proceso, las mujeres tendrán el 8% de disminución de su masa ósea cada 10 años. 



En los varones es común que la merma de calcio se inicie poco después de los 60 años y que pierdan un 3% de la masa ósea por cada década que pasa. La pérdida de calcio de los huesos es uno de los problemas en la osteoporosis.



El segundo efecto principal del envejecimiento en el sistema esquelético (la fragilidad) se debe a la disminución de la síntesis de proteínas, que reduce la porción orgánica de la matriz ósea, en particular las fibras de colágena, que confieren a los huesos la resistencia a la tensión. 



En consecuencia, los minerales inorgánicos constituyen un porcentaje cada vez mayor de la matriz ósea. La pérdida de resistencia a la tensión hace que los huesos se vuelvan muy frágiles y propensos a fracturas. 



En algunos ancianos, se desacelera la síntesis de fibras colágenas, en parte a causa de la menor producción de hormona del crecimiento. 





Además de la mayor susceptibilidad a las fracturas, la pérdida de masa ósea provoca deformidades, dolor, rigidez, disminución de estatura y caída de los dientes.




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