sábado, 11 de agosto de 2012

SOLVENTES E INHALANTES

SOLVENTES E INHALANTES


Las drogas descritas en este capítulo son una extraña mezcla de sustancias químicas y plantas que no encajan bien en ninguna otra categoría. Algunas de ellas son más tóxicas que las sustancias hasta aquí descritas y, aunque todas ellas tienen sus entusiastas, los consumidores con experiencia las consideran drogas "de segunda" o de consuelo, indignas de ser consumidas a menos que no se consigan las otras.



SOLVENTES ORGÁNICOS



En química la palabra orgánico quiere decir compuesto de carbono. Algunos de los más simples compuestos químicos orgánicos son líquidos claros y volátiles, que se destilan del petróleo y tienen muchos usos en la industria. Algunos, como la gasolina, son muy buenos combustibles porque se queman con facilidad. Otros -como el benceno y el tolueno-, disuelven las grasas y los aceites. Por eso son útiles para limpiar y disolver estas sustancias.



Los vapores de algunos de estos solventes orgánicos tienen fuerte olor a sustancia química y consiguen que la gente se sienta ligera de cabeza, acalorada y mareada. Las latas y las botellas que los contienen llevan por lo regular etiquetas de advertencia para que se usen solamente en buenas condiciones de ventilación.



A la mayoría de las personas le resulta desagradable respirar los vapores de los solventes, pero hay quien encuentra atractivo respirar con frecuencia ciertos productos caseros o la gasolina común para cambiar el estado de conciencia. Entre los productos que contienen solventes orgánicos están algunas gomas de pegar (como el cemento líquido usado en aeromodelismo), el diluyente de pinturas (thinner), los fluidos de encendedores de cigarrillos, el barniz de las uñas, la cera de los suelos y los quitamanchas.



Como drogas psicoactivas, los solventes orgánicos producen efectos parecidos a las bajas dosis de anestésicos generales, pero son más tóxicos y tienden a causar vértigo, náuseas y otras sensaciones físicas desagradables. En dosis altas pueden causar alucinaciones y vívidos "sueños despiertos". Algunos jóvenes encuentran sus efectos similares a los que se sienten al girar sobre uno mismo con rapidez. Como muchos niños usan este juego para cambiar de conciencia y, como los solventes orgánicos están con frecuencia a su alcance en las casas, algunos niños los aspiran por curiosidad y descubren por sí mismos esta sensación. A menudo los solventes orgánicos caseros son la primera sustancia con la que el niño se inicia en el uso de la droga, para cambiar de estado de conciencia.



Los niños que aspiran solventes, con frecuencia desarrollan tolerancia a ellos. Aunque no se produce síndrome de abstinencia como con el alcohol o los narcóticos, el hábito de aspirar puede ser muy difícil de romper. Tal y como los borrachos adultos, los niños aspiradores de solventes pueden pasarse la mayor parte del tiempo que están despiertos en estado de estupor, incapaces de cumplir sus tareas ni de prestar atención a lo que interesa en el momento.



Es probable que ciertas personas hayan aspirado solventes alguna vez, lo mismo que pueden haber jugado con cloroformo, éter u óxido nitroso (gas de la risa). En la mayor parte de los casos no llamó la atención. Pero aproximadamente a principios de 1959, los periódicos de Estados Unidos empezaron a considerar la aspiración de la goma de aeromodelismo como una nueva droga amenazante, cuyo uso comenzaba a extenderse en ciertas ciudades del Oeste y Medio Oeste. Algunos niños murieron asfixiados después de echar goma a una bolsa de plástico en la cual metían la cabeza. Apoyados en estos casos, los diarios dramatizaron los riesgos de la aspiración de goma, haciéndola aparecer en extremo peligrosa. Los grupos de padres y las autoridades reclamaron leyes contra el uso de estas sustancias. El principal efecto de esta llamada de atención fue estimular la curiosidad sobre la aspiración de goma y causó un enorme aumento en el número de personas que lo hacían. A principios de la década de los sesenta, la forma de solvente orgánico aspirado más popular era la gasolina. Aspirar otras sustancias era raro y no causó preocupación. Entonces empezó una histérica cruzada nacional contra la aspiración de la goma. Los diarios publicaban historias de miedo. Hubo arrestos y encarcelamiento de algunos niños. Sólo la aspiración de goma recibió semejante atención, y fue también la única que se extendió enormemente. Hoy, una proporción significativa de niños en edad escolar usan la goma con la intención de entonarse.



Todas las historias de miedo exageraban los peligros de la inhalación de solventes, diciendo que producían con certeza daños en el cerebro, el corazón y el hígado, destrucción de la médula ósea, ceguera y muerte. Es verdad que existe evidencia médica de daño debido a la exposición a los solventes orgánicos, pero la mayor parte del daño concierne a trabajadores de fábrica, que respiran los vapores durante meses o años, o a raros casos de gente que bebe los líquidos. No es probable que los jóvenes que aspiran solventes ocasionalmente desarrollen serios problemas médicos.



Como en el caso del alcohol, los anestésicos y otros depresores, el uso de solventes puede causar desorientación e interferencias con el juicio y la coordinación de movimientos. Como estos cambios favorecen  que se produzcan accidentes, sería tonto aspirar estos vapores cuando se conduce o cuando se hace algo que requiere buenos reflejos. La sobredosis de los vapores puede llevar a la pérdida de conciencia y, con la falta de oxígeno, la muerte es una posibilidad real. Es también poco sabio mezclar la inhalación con las bebidas alcohólicas, tanto porque la combinación le exige un gran esfuerzo al hígado como porque deprime la respiración hasta extremos peligrosos. En las mujeres embarazadas los vapores de los solventes orgánicos pueden aumentar el riesgo de defectos de nacimiento en el hijo. Los vapores de algunos solventes pueden irritar las mucosas de la nariz.



La inhalación lleva estas sustancias químicas a la sangre y al cerebro con gran rapidez, de manera que los efectos empiezan casi de inmediato. Por lo general duran entre 15 y 30 minutos desde que se interrumpe la inhalación. Algunas personas inhalan los solventes directamente desde los recipientes. Otras ponen los solventes o la goma en trapos o en bolsas de papel.



La mayoría de los inhaladores tiene entre 10 y 17 años, con predominio de niños de ciertas etnias. Los inhaladores  más frecuentes, en Estados Unidos, han sido varones hispanos -mayoritariamente mexicanos, portorriqueños o sus descendientes-. Muchos muchachos indios norteamericanos (native Americans) aspiran también solventes. Nadie sabe a qué se deben estas diferencias y hoy, con el ascenso del uso de toda clase de drogas entre la gente joven, es muy probable que tales similitudes desaparezcan.

Los adultos en general tienden a mirar la goma, la gasolina, los disolventes de pinturas y demás solventes, como entonadores baratos y fáciles de conseguir. Entre las personas que han probado muchas drogas, los solventes orgánicos son considerados siempre de baja o segunda categoría, muy inferiores a drogas como el alcohol y la marihuana. El éxito de los solventes entre los niños refleja más la facilidad para conseguirlos y su dramática capacidad de producir rápidos cambios de conciencia, que cualquier cualidad realmente apetecible que pudieran tener. Cuando los niños crecen y descubren otras drogas menos tóxicas y más agradables, por lo general dejan de jugar con los solventes.

COMPRESORES DE AEROSOLES



A las latas pulverizadoras de aerosoles se les da presión con otros compuestos químicos orgánicos. Hasta hace poco, la mayoría de los productos aerosólicos contenía compuestos fluoro-carbonados, generalmente conocidos por el nombre comercial de "freón". Cuando se inhala el freón, produce los mismos efectos que los solventes orgánicos y presenta los mismos peligros para el consumidor. Como ahora los científicos han encontrado que el freón daña la atmósfera terrestre, los fabricantes han cambiado el freón por otras sustancias de rápida evaporación, casi empre compuestos orgánicos más simples, que también causan cambios de conciencia cuando se inhalan.

La inhalación de fluidos compresores es un poco más compleja que la inhalación de otros solventes, porque los compresores están mezclados con otras sustancias. Por ejemplo, si uno aprieta el botón de una lata de atomizador de pintura negra, lo que sale es una mezcla de minúsculas gotas de pintura negra y gas. La inhalación de pintura negra no entona y puede causar serios daños, problema que algunos consumidores resuelven pulverizando la lata dentro de una bolsa o balón, de manera que la pintura queda adherida a las paredes de la bolsa y aspiran solamente el gas. Otros ponen la lata boca abajo, de manera que sale sólo el freón; y hay aún otros que inhalan el gas a través de filtros de tela.

INHALANTES DE NITRITO


Nitrito de amilo 
(amys, poppers, Snappers, perlas, Aspirol, Vaporal)

El nitrito de amilo es una sustancia química simple usada desde hace más de cien años para aliviar el dolor cardíaco de las personas con trastornos arteriales coronarios. Estas personas sufren a menudo severo dolor de corazón al hacer esfuerzos físicos. Si respiran los vapores del nitrito de amilo, el dolor se alivia rápidamente porque la droga dilata los vasos sanguíneos de todo el cuerpo, reduciendo el esfuerzo mecánico del corazón. Otros efectos son descenso súbito de presión sanguínea, sensación de latidos en la cabeza (incluso un breve pero intenso dolor de cabeza), ocasionalmente vértigo y náuseas, sensación de calor y rubor en la piel, y una alteración espectacular del estado de conciencia que a algunas personas les recuerda al desmayo o la caída en el sueño producido por la anestesia general.



El nitrito de amilo es un líquido claro y amarillento con fuerte olor químico. Viene en inhaladores o en cápsulas cubiertas de algún tejido que es posible romper apretándolas con los dedos para hacerles soltar los vapores y aspirarlos. Se rompen con un característico ruido de "pop", de ahí que se las suela llamar poppers. Hasta 1960 el nitrito de amilo era una droga de prescripción médica. Aunque algunas personas la usaban para lograr efectos recreativos, casi todos los compradores eran pacientes cardíacos que las llevaban consigo para uso médico y no pensaban en ella como una sustancia capaz de hacer cambiar el estado de conciencia. Entonces la Food and Drug Administration (generalmente conocida como FDA, el organismo federal norteamericano que controla el uso y calidad de los alimentos y las drogas) derogó la necesidad de recta médica, de manera que la droga empezó a venderse libre y legalmente en el mostrador comercial, y a estar a disposición de todo el mundo.



Durante la década de los sesenta muchos consumidores callejeros experimentaron con el nitrito de amilo como droga de efecto rápido y legal. Tenía especial atractivo para la gente joven a quien le gustaba aspirar solventes orgánicos y para quienes les gustaba el entonamiento de los anestésicos generales. Además, los poppers tenían reputación de reforzadores del placer sexual. Se dice que si se inhalan durante el acto sexual, intensifican la experiencia además de prolongar e intensificar el orgasmo. Aunque hay algunos hombres y mujeres que usan el nitrito con ese propósito, los más entusiastas son los homosexuales masculinos. Los efectos de la inhalación duran sólo pocos minutos, y son seguidos a menudo por sensaciones menos agradables. Pero los gays suelen pasarse el uno al otro las cápsulas varias veces durante la actividad sexual.



Como el uso recreativo del nitrito de amilo aumentaba, las autoridades se opusieron a permitir su utilización sin restricciones. Al final, en 1969, la FDA reimpuso la exigencia de receta médica y terminó con la venta libre y legal de mostrador. Sin embargo, la droga sigue estando muy extendida, especialmente entre la comunidad gay.


Todos los nitritos son altamente venenosos, pero el nitrito de amilo inhalado se descompone con facilidad y abandona el cuerpo con mucha rapidez. En medicina se considera una de las drogas con menos riesgos. Ni siquiera las personas que la inhalan a menudo parecen sufrir ningún efecto adverso. A pesar de todo, no es razonable abusar de ella. El fuerte olor químico de la droga sugiere la presencia de materiales perjudiciales para el cuerpo. Es posible que el uso prolongado de la droga tenga consecuencias que los médicos no han reconocido aún. No debe de ninguna manera ser usado por personas con anemia, glaucoma, alta presión sanguínea o heridas de cráneo recientes. Puede ser también perjudicial para mujeres embarazadas. Como la droga líquida corroe la córnea debe mantenerse alejada de los ojos.

Debido a que el nitrito de amilo produce un descenso brusco de la tensión sanguínea, puede producir falta de coordinación y desmayo. No debe ser inhalada en situaciones que requieran coordinación muscular o posturas difíciles. Debe usarse además en buenas condiciones de ventilación, y no ponerlo en recipientes cerrados -como son las bolsas plásticas- para respirarlo continuamente. Al igual que ocurre con los solventes orgánicos, esta práctica puede conducir a sofocación.



Butil-nitrito e iso-butil-nitrito 
(locker room, rush)



El butil-nitrito y el iso-butil-nitrito son sustancias químicas parecidas al nitrito de amilo, que no están sujetas a ninguna ley reguladora de drogas. Se venden por correo y también legalmente en head shops, tiendas que venden productos simpatizantes con las drogas (en Estados Unidos). Vienen en pequeñas botellas o latas de aerosol, con etiquetas que las identifican como "incienso líquido" o "desodorante de habitaciones", pero quien las compra sabe para qué son. El butil-nitrito y el iso-butil-nitrito han aparecido recientemente como drogas recreativas. Sus efectos son los mismos que los de los poppers.



PRECAUCIONES EN EL USO DE SOLVENTES ORGÁNICOS E INHALANTES
  1. Los solventes orgánicos son mu inflamables. No usarlos nunca cerca de llamas, románticas chimeneas o sitios donde se puedan producir chispas.
  2. Hay personas que han muerto asfixiadas por meter la cabeza en bolsas de plástico que contenían una pequeña cantidad de solvente.
  3. No hay que inhalar nunca solventes mientras se está conduciendo, operando maquinaria o metido en cualquier otra actividad de riesgo, que requiera buenos reflejos, buena coordinación de movimientos y atención concentrada.
  4. Si se aspiran solventes, después hay que respirar mucho aire para quitarse del cuerpo la sustancia química.
  5. No aspirar solventes cuando se consumen alcohol u otros depresores.
  6. No aspirar solventes si se tiene una enfermedad hepática. 
  7. La inhalación regular de solventes puede convertirse en un hábito pertinaz, parecido al alcoholismo. Si este hábito de uso se desarrolla, puede necesitarse ayuda exterior para romperlo.
  8. Hay que recordar que la gente con experiencia en el uso de muchas drogas psicoactivas dice que los solventes orgánicos son drogas de segunda.
  9. Los nitritos de amilo, butilo e iso-butilo son menos tóxicos que los solventes orgánicos y también menos inflamables. Deben usarse siempre con buena ventilación y no respirarlos con continuidad.
  10. Aspirar los nitritos sólo cuando se está confortablemente sentado o acostado.
  11. Tener cuidado de que los nitritos líquidos no entren en contacto con los ojos.

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