jueves, 2 de agosto de 2012

TRATAMIENTO PARA EL TDAH (I)



Una de las preguntas más frecuentes que realizan las personas al ser diagnosticadas de un trastorno es: ¿existe tratamiento para lo que me pasa? La respuesta en el TDAH es que diferentes tipos de tratamiento han demostrado ser eficaces y bien tolerados en el TDAH en adultos. En el caso de los niños y adolescentes, las evidencias son aún mayores, ya que se han llevado a cabo muchos más estudios y existe una larga experiencia en su tratamiento.

Como en la mayoría de trastornos psquiátricos, existen dos grandes tipos de tratamientos para el TDAH, los farmacológicos y los psicológicos. Ambos tratamientos no son excluyentes, y de hecho, la mayoría de pacientes siguen los dos tratamientos de forma conjunta. En los niños se ha observado que el mejor tratamiento es precisamente el que combina las dos modalidades, generalmente denominado tratamiento multimodal.



Cuando nos referimos a la aplicación de estos tratamientos de forma aislada, el farmacológico parece ser más eficaz que el psicológico. Estas evidencias se derivan de los estudios realizados en población infantil, ya que se disponen de resultados directos en adultos. Pero en los estudios que se han realizado sobre la eficacia de distintos tipos de tratamiento en adultos, los resultados son equiparables a los encontrados en niños. Por ello, se pueden extrapolar los resultados obtenidos con niños a los adultos con TDAH.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

La historia del tratamiento del TDAH con medicamentos se inicia en el año 1936, cuando un médico, Bradley, publicó la eficacia de la dextroamfetamina para controlar los síntomas de TDAH en un grupo de niños.



En el año 1957 se descubre el metilfenidato, uno de los principales medicamentos para el tratamiento del TDAH. En 1976 se publican los primeros estudios con medicamentos para el TDAH en adultos. La historia del tratamiento con medicamentos del TDAH no es reciente.

Los tratamientos farmacológicos que se emplean en el TDAH en adultos son los mismos que se utilizan en la infancia. El TDAH es un trastorno especial en muchos sentidos, pero a nivel farmacológico tiene una característica que no es en absoluto frecuente en el resto de patologías psiquiátricas. En psiquiatria se suele conocer primero la eficacia de los medicamentos en personas adultas, y no se tienen tantos datos en niños sobre su éxito terapéutico ni sobre su seguridad. Los medicamentos que se emplean para la esquizofrenia, por ejemplo, se han investigado mayoritariamente en adultos, y no hay tantos datos de seguridad y eficacia en niños y adolescentes.



En el TDAH ocurre todo lo contrario. Existen centenares de estudios en niños sobre la eficacia y seguridad de los medicamentos que se emplean en el TDAH. En adultos disponemos en cambio de muchos menos trabajos, aunque desde los años 90 la situación ha cambiado radicalmente, y ya disponemos de sólidas evidencias en adultos.

Dentro de los tratamientos farmacológicos empleados en el TDAH existen dos grandes grupos de medicamentos: los fármacos estimulantes y los no estimulantes. 



  • LOS PSICOESTIMULANTES
      • Metilfenidato: inhibe la recaptación de dopamina (DA)  y noradrenalina (NA).
      • Anfetaminas: estimulan la liberación NA y DA, inhiben la recaptación DA y NA, inhiben el Monoamino Oxidasa. Este fármaco fue retirado del mercado.
      • Pemolina: inhibe la recaptación de dopamina y estimula la liberación de dopamina. También ha sido un fármaco retirado del mercado.
      • Modafinilo: se desconoce su mecanismo de acción y sin indicaciones porque en su prospecto no consta la indicación de TDAH.
  • NO ESTIMULANTES
      • Atomoxetina: inhibe la recaptación de Noradrenalina (NA).
    • SIN INDICACIÓN
      • Bupropion: inhibe la recaptación de dopamina (NA) y noradrenalina (NA)
      • Antidepresivos Tricíclicos o ADT (desipramina, nortriptilina, imipramina): inhibe la recaptación de la noradrenalina (NA).
      • Clonidina guantacina: estimulador de la noradrenalina.



Todos estos medicamentos son eficaces para los diferentes subtipos de TDAH con independencia del sexo del paciente. Según los resultados de los estudios que han comparado estos fármacos entre sí, los estimulantes parecen ser más eficaces que los no estimulantes en el tratamiento del TDAH en adultos. Sin embargo, el médico siempre deberá individualizar el tratamiento según las características particulares de cada paciente, ya que para una persona el mejor tratamiento puede ser un no estimulante y para otra un estimulante. Por este motivo la mayor diversidad de tratamientos es especialmente útil para los pacientes, ya que pueden recibir un tratamiento mucho más adaptado a sus características personales.


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