sábado, 1 de septiembre de 2012

EL CRÁNEO



El cráneo que contiene 22 huesos, se apoya en el extremo superior de la columna vertebral. Abarca dos subconjuntos de huesos, los craneales y los faciales. Los huesos craneales forman la cavidad cerebral, que envuelve el encéfalo y lo protege. Sus ocho huesos son: frontal, parietales (2), temporales (2), occipital, esfenoides y etmoides. Hay 14 huesos faciales, que forman la cara: nasales (2), maxilares superiores (2), cigomáticos o malares (2), maxilar inferior o mandíbula, lagrimales (2), palatinos (2), cornetes o conchas nasales inferiores (2) y vómer.

CARACTERÍSTICAS GENERALES


Además de formar la gran cavidad craneal, el cráneo también forma varias cavidades más pequeñas, incluidas las fosas nasales y las orbitales, que se abren al exterior. Ciertos huesos del cráneo poseen cavidades revestidas de membranas mucosas, las cuales reciben el nombre de senos paranasales y se abren en las fosas nasales. Asimismo, el cráneo incluye cavidades pequeñas en que se alojan estructuras que participan en la audición y el equilibrio.


El maxilar inferior o mandíbula  es el único hueso móvil del cráneo, además de los huesecillos del oído en el temporal. La mayoría de los huesos del cráneo se mantienen juntos gracias a articulaciones inmóviles llamadas suturas, especialmente apreciables en la superficie externa de la cabeza.


El cráneo posee numerosas marcas superficiales, como agujeros y fisuras por donde cruzan vasos sanguíneos y nervios. 



Además de proteger el encéfalo, los huesos craneales desempeñan otras funciones. En su superficie interna, se insertan membranas (meninges) que estabilizan la posición del encéfalo, vasos sanguíneos y nervios. La superficie externa de los huesos craneales presenta grandes áreas de inserción para los músculos que mueven diversas partes de la cabeza. Asimismo, en los huesos se insertan algunos músculos que participan en la producción de las expresiones faciales. Los huesos faciales no sólo constituyen el marco estructural de la cara, sino también protegen las aberturas superiores de los aparatos digestivo y respiratorio y les brindan sostén. 



En forma conjunta, los huesos craneales y faciales proporcionan sostén y protección a los delicados órganos de los sentidos especiales de la visión, gusto, olfato, audición y equilibrio.




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