sábado, 1 de septiembre de 2012

TIPOS DE HUESOS



Casi todos los huesos se clasifican en cinco tipos principales con base en su forma: largos, cortos, planos, irregulares y sesamoideos.



Los huesos largos tienen mayor longitud que anchura y constan de diáfisis y un número variable de extremos (epífisis). Por lo regular son un tanto curvos, lo cual les confiere mayor resistencia. Los huesos con curva leve absorben el esfuerzo que implica el apoyo del peso corporal en diversos puntos, de modo que tal esfuerzo se distribuya uniformemente. Si fueran rectos, el peso del cuerpo se distribuiría de manera no uniforme y sería más fácil que se fracturaran. 



Todos los huesos largos se forman principalmente con tejido óseo compacto en la diáfisis, si bien contienen cantidades significativas de tejido de hueso esponjoso en las epífisis. En este tipo de huesos, se incluyen los del muslo (fémur), pierna (tibia y peroné), brazo (húmero), antebrazo (cúbito y radio) y dedos de las manos y pies (falanges).



Los huesos cortos son más bien cuboides, con anchura y longitud casi iguales. Se componen de tejido óseo esponjoso, excepto en su superficie, que cuenta con una capa delgada de tejido óseo compacto. Entre los ejemplos de huesos cortos, están los de la muñeca o carpo (excepto el pisiforme, que es un hueso sesamoideo) y los del tobillo o tarso (salvo el calcáneo, que es un hueso irregular).



Los huesos planos por lo general son delgados y están compuestos de dos placas casi paralelas de tejido óseo compacto que envuelven a otra de hueso esponjoso. Los huesos planos brindan protección considerable y tienen áreas extensas para la inserción de músculos. Entre ellos están los del cráneo, que protegen el encéfalo; el esternón y las costillas, que protegen las vísceras del tórax, y los omóplatos (escápulas).



Los huesos irregulares tienen forma compleja y no se pueden agrupar en ninguna de las categorías precedentes. Es variable su contenido de tejido óseo esponjoso y compacto. Este grupo abarca las vértebras y algunos huesos de la cara.


Los huesos sesamoideos están en ciertos tendones donde hay tensión, fricción y esfuerzos físicos considerables, como las palmas de la mano y plantas de los pies. 


Su número varía de una persona a otra, no siempre están osificados por completo y por lo general miden unos cuantos milímetros de diámetro. Una excepción notable son las dos rótulas, huesos sesamoideos grandes que se encuentran normalmente en cualquier individuo. 



En lo fisiológico los huesos sesamoideos protegen los tendones del uso y desgarro excesivos y con frecuencia cambian la dirección en que se ejerce tracción en un tendón, lo cual mejora el funcionamiento mecánico en una articulación.




Un tipo adicional de huesos no se incluye en esta clasificación por forma, ya que se basa en su localización. Los huesos suturales son pequeños huesos ubicados dentro de articulaciones, llamadas suturas, de algunos huesos craneales. Su número varía mucho de una persona a otra.


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