sábado, 27 de octubre de 2012

DELIRANTES (II)

PCP Y KETAMINA


Las últimas dos drogas del grupo de los delirantes son compuestos sintéticos heterogéneos y diferentes de cualquier otra droga. A menudo se los llama anestésicos pero, al contrario que los anestésicos con sus propiedades particulares, no son depresores. Es más, aunque producen algunos efectos mentales parecidos a la anestesia, estimulan funciones vitales como el latido cardíaco y la respiración. Algunas personas los llaman psicodélicos, pero son también muy diferentes de este grupo de drogas.

PCP: 
polvo de ángel (angel dust), 
píldora de la paz (peace pill), 
cochino (hog),
tranquilizante animal, 
THC, 
cannabinol




El PCP (fenil-ciclidina) fue inventado en un laboratorio farmacéutico al final de la década de los 50 y presentado en 1963 en el mercado norteamericano como droga médica con el nombre comercial de Serenyl. Se vendió como anestésico quirúrgico, pero no suprimía la conciencia de la misma manera que el éter. Lo que hacía era disociar la conciencia de las sensaciones corporales, de manera que los pacientes no sufrían el dolor físico aunque conservaban cierto grado de conciencia. El entusiasmo médico que despertó esta droga empezó a disminuir cuando algunos pacientes comenzaron a relatar ciertos efectos colaterales. Entre estos efectos figuraban extraños estados mentales -tales como la sensación de vivir fuera del cuerpo-, y trastornos visuales que algunos pacientes encontraban aterradores. En 1965 la droga fue retirada del uso médico para seres humanos, pero dos años más tarde fue reintroducida como anestésico veterinario con el nombre de Sernylan. Los animales no pueden decir a su veterinario si les gustan o no los efectos colaterales de la droga.

Poco más tarde el PCP apareció en el mercado negro. Es una droga barata y fácil de sintetizar, produce fuertes efectos y puede ser vendida a compradores desprevenidos en lugar de otras drogas psicoactivas más deseables. Por ejemplo, se han vendido píldoras de PCP como si fueran THC (el principal componente activo de la marihuana, producido por síntesis). La realidad es que el THC sintético es muy escaso y muy caro y rara vez se encuentra en el mercado negro. Desde finales de los 60 hasta principios de los 70 se vendieron hongos corrientes de supermercado, impregnados con PCP sólo o con PCP mezclado con LSD, como si fueran hongos mágicos. La combinación de PCP y LSD se ha vendido también como si fuera mescalina o psilocibina.

El PCP se presenta tanto en polvo como en píldoras. El polvo, al que se suele llamar "polvo de ángel" (angel dust), puede ser espolvoreado en cigarrillos de hierbas inertes, como el perejil, el orégano o la menta. O puede ser disuelto en solventes orgánicos con los cuales se impregnan estas hierbas. Cuando el solvente se evapora, deja en estas hierbas un residuo regularmente distribuido. Tales cigarrillos suelen llamarse dusters ("espolvoreados"). Algunas personas inhalan el polvo de ángel y otras pocas se lo inyectan. Por cualquier vía que se aplique, el PCP produce claros efectos distintivos: causa disminución de la sensibilidad al dolor y una peculiar sensación de hormigueo en las piernas, con interferencia de la coordinación muscular. Puede causar también vértigo y náuseas, rubor, sudación y movimientos anormales de los ojos.

Los efectos sobre el estado de conciencia son muy variables. Incluyen a menudo la sensación de disociación del cuerpo con la realidad circundante, apatía, desorganización de la capacidad intelectual, un cierto tipo de borrachera y distorsiones en la percepción del tiempo y el espacio. La sobredosis puede producir convulsiones y coma. Cuando se fuma el PCP, los efectos aparecen en pocos minutos, y duran de cuatro a seis horas. La toma oral puede durar más. Hay quienes dicen que no se vuelven a sentir normales antes de las 24 horas después de haber tomado una sola dosis.



Durante las décadas de los años 60 y 70, la mayor parte de las personas tomaba el PCP sin saber qué era. Creían que estaban tomando alguna otra cosa, como mescalina, psilocibina o algún tipo diferente de marihuana. El PCP venía disfrazado de muchas maneras y muy poca gente lo tomaba por sus propiedades especiales. Tenía mala reputación y, a menudo, se llamaba despectivamente "tranquilizante para animales".



Sin embargo, en años más recientes, el PCP ha empezado a adquirir preponderancia. Hay quien lo elige con preferencia por sus propias características. Los amantes del PCP de quienes más se ha hablado son adolescentes de guetos urbanos cuyas vidas están cargadas de rabia, frustración y violencia. Tal vez lo que busquen sea precisamente separar sus sentimientos del ambiente que los rodea y hasta de sus propias emociones. Debido a que lo consumen en exceso, el PCP ha adquirido reputación de causante del crimen, la violencia y la falta de salud mental de estos jóvenes. Ha habido sin duda casos de crímenes relacionados con el uso de PCP pero, como era de prever, los diarios han inflado fuera de toda proporción la asociación de la droga con la violencia. Esto ha resultado en debates legislativos y leyes más rígidas sobre el PCP, además de una gran histeria sobre la nueva amenaza que supone la droga.



No parece haber nada farmacológico en el PCP que induzca automáticamente a los consumidores a volverse violentos o a cometer crímenes. Está claro que altas dosis pueden producir agitación y confusión, pero las tendencias criminales son inherentes a quien toma la droga y no a la droga en sí. Los consumidores del PCP que no tienen sentimientos de rabia y violencia desde el principio, no se vuelven lunáticos furiosos cuando fuman polvo de ángel. La reciente inundación de historias de miedo alrededor del PCP parece reflejar la necesidad que tiene nuestra sociedad de encontrar "drogas diabólicas", más que las propiedades naturales de la droga.

Los argumentos principales contra el PCP son que sus efectos no parecen ser ni muy interesantes ni muy efectivos para la mayor parte de las personas. Algunos consumidores toman la droga en ocasiones que les parecen útiles -por ejemplo, como una droga social o propicia en las fiestas-, lo mismo que se toman alcohol o depresores. Pero muchos jóvenes la toman para sentirse confusos o tomar distancia de la realidad que los rodea. Además, la substitución oculta de otras drogas por lo que en realidad es PCP es una práctica deplorable, sobre todo cuando se vende a gente que no sospecha la falsificación.

Las reacciones adversas del PCP comprenden la incapacidad para hablar o comunicarse, una mirada en blanco y una actitud de robot, rigidez muscular, confusión, agitación y pensamiento paranoide. Los grandes consumidores desarrollan a veces problemas de dicción y memoria, que puede durar bastante tiempo tras haber interrumpido el uso de la droga.

KETAMINA 
(ketalar, ketaject, super-K)



La ketamina es una sustancia química parecida al PCP, lo cual explica el parecido en el efecto de las dos drogas. La ketamina viene en pequeñas botellas como una solución clara para ser inyectada en los pacientes por vía intramuscular o intravenosa.



Como el PCP, la ketamina produce un efecto anestésico no convencional -llamado "estado disociativo"-, en el cual la conciencia del paciente se separa del cuerpo y de la realidad externa. Al igual que el PCP, la ketamina ha producido numerosas reacciones desfavorables porque los pacientes se aterrorizan cuando se encuentran en este peculiar estado. Sin embargo no han habido hasta ahora iniciativas para retirar la droga del comercio legal.



En años recientes la ketamina se ha experimentado con frecuencia como droga recreativa, pero los consumidores han sido muy diferentes de los de PCP, con el resultado de que la reputación y las consecuencias de la ketamina han sido muy diferentes de las de su famoso pariente.

En primer lugar, toda la ketamina se fabrica legalmente. Como no es una sustancia controlada, no se la vigila muy de cerca. Las provisiones se escapan con facilidad desde los hospitales y farmacias hasta las manos de los consumidores, que la usan por sus efectos recreativos. Muchos de los entusiastas son médicos que las han enseñado a usar a sus amigos, incluidas enfermeras y otros profesionales. Los consumidores de ketamina suelen tener educación superior, ser mayores, más ricos y tener muchas más experiencia con distintas drogas, que los consumidores de PCP. En otras palabras, están más capacitados para tomar la dosis adecuada de la droga pura.


Como la ketamina se vende como producto inyectable y, dado que muchos de sus consumidores son médicos o personal sanitario, suele aplicarse en inyección, en general por vía intramuscular. Administrada de esta manera, sus efectos producen estados de alteración de concicencia, que empiezan a los pocos minutos y terminan en aproximadamente media hora. La sensación es la de una ensoñadora y flotante desconexión de la realidad externa. En el intento de lograr experiencias "extracorporales", a algunos entusiastas de la ketamina les gusta administrársela acostados y en cámaras de aislamiento sensorial.

El hecho de que la ketamina haya conservado la condición de droga no controlada, en tanto el PCP alcanzó reputación de "la principal droga del diablo" ya en la década de los años 80, es una buena prueba de que son los consumidores quienes moldean la imagen de una droga. Así como la marihuana no se ha podido nunca sacudir su asociación con las minorías marginales y rebeldes, así se asocia hoy al PCP con un colérico y violento segmento de la juventud, propenso a la ejecución de crímenes. El PCP no crea crímenes, violencia o locura más de lo que la marihuana revoluciones. La farmacología de la ketamina es prácticamente la misma que la del PCP y, sin embargo, los consumidores de ketamina (por lo general exitosos profesionales) yacen pacíficamente en estados disociativos, sin causarle daño a nadie y produciendo poca alarma en la sociedad.

Es lástima que muchos consumidores de ketamina no se hayan dado cuenta de que pueden tomar la droga por vías más seguras que la inyección. La ketamina líquida pude formar cristales sólidos por evaporación, y los cristales pueden ser pulverizados, tragados, fumados o inhalados: exactamente igual que los de PCP. Por vía oral, los efectos de la ketamina duran más, y los efectos máximos pueden ser menos dramáticos. Por cualquiera de las vías, las sobredosis de la ketamina pueden ser igual de desagradables que las del PCP.

ALGUNAS ADVERTENCIAS
SOBRE PCP Y KETAMINA

  1. Tratar de no tomar PCP por error. Todos los psicodélicos de la calle, que aparecen en forma de píldora o polvo, son sospechosos, como lo son ciertos cigarrillos de extraños aromas, que producen inusuales golpes.
  2. Si se toma PCP deliberadamente, evitar las dosis altas.
  3. Como con otras drogas, la toma oral es más segura. Fumar PCP produce un efecto rápido y dramático. Algunos consumidores prefieren fumar el PCP porque saben de inmediato cómo de entonados están. Si se toma PCP por la boca, es todavía más importante conocer la dosis para no intoxicarse más de lo que se quiere.
  4. No tomar PCP con depresores ni estimulantes. Los efectos combinados pueden ser desagradables y difíciles de controlar.
  5. Dado que el PCP afecta la coordinación de movimientos, el pensamiento y el juicio, cuando se toma PCP no se debe hacer nada que requiera estas funciones.
  6. Como el PCP produce agitación, confusión y dificultades en la comunicación, no es prudente tomarlo en ambientes extraños o con gente que pueda agravar los efectos de esos problemas.
  7. Si uno toma regularmente PCP y encuentra que tiene dificultades para pensar o recordar con lucidez, hay que disminuir el uso de la droga o interrumpirla del todo.
  8. En caso de que inviten a uno a tomar ketamina, hay que recordar que los efectos de la droga son esencialmente los mismos que los del PCP.
  9. Se debe tener presente que la ketamina puede tomarse por la boca y que no hay necesidad de inyectársela.



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