domingo, 28 de octubre de 2012

DROGAS MEDICINALES - HERBORISTERÍA - PSICOESTIMULANTES (SMART DRUGS)



Una gran cantidad de drogas psicoactivas se venden legalmente. Se venden como drogas de prescripción médica, como productos que no necesitan receta médica para ser vendidos legalmente y como hierbas medicinales en muchas tiendas de alimentos naturales. Tanto los pacientes como los consumidores sanos suelen no estar al tanto de la capacidad psicoactiva de lo que están tomando. En este capítulo pasamos revista a los productos más comunes.

Dr. Oliver Wendell Holmes (1809-1894), médico y escritor norteamericano
"Creo firmemente que si todos los medicamentos tal como ahora se usan
pudieran tirarse al fondo del mar, sería mejor para la especie humana,
pero peor para los peces"


DROGAS PSIQUIÁTRICAS

Los psiquiatras se apoyan hoy prevelentemente en el uso de drogas para el tratamiento de los síntomas de las enfermedades mentales. Aunque las sustancias químicas que emplean afectan el estado de ánimo, la percepción y el pensamiento, rara vez causan euforia o entonamiento. Como resultado, la gente no las toma si no son pacientes psiquiátricos. En cuanto a las medicaciones psiquiátricas distinguimos tres categorías principales: tranquilizantes mayores, antidepresivos y litio.

TRANQUILIZANTES MAYORES 
(THORACINE Y AFINES)

Los tranquilizantes mayores revolucionaron la psiquiatría cuando aparecieron a principios de la década de los años 50. Proveyeron una manera fácil y nueva para tratar la esquizofrenia y otras enfermedades mentales, al conseguir que los pacientes se calmaran y permanecieran emocionalmente tranquilos. En algunos casos los tranquilizantes mayores han permitido a los psicóticos llevar vidas relativamente normales y desempeñarse fuera del hospital. Con más frecuencia, los hacen dóciles y manejables a la vez que menos locos (según la sociedad o dentro de un contexto de pautas normales dictadas socialmente).

Un anuncio para el Haldol medicamento de la 'Archives of General Psychiatry', de 1974, muestra un enojado hombre afroamericano junto al texto "Cooperación menudo comienzo con Haldol (haloperidol). La asociación de la esquizofrenia contra la ira y la oscuridad en la década de 1960, hubo un cambio significativo de la asociación original de la enfermedad con mujeres blancas frágiles,
(Imagen cortesía de Jonathan Metzl.)

La droga más usada de este grupo es la clorpromazina (Thoracine). Otras drogas corrientemente en uso son el haloperidol (Haldol), la perfenazina (Trilafon), la procloro-perazina (Compazine), la tioridazina (Mellaril) y la triflúor-perazina (Stelazine).

Además de su uso en el tratamiento de enfermedades mentales, los tranquilizantes mayores pueden utilizarse para acabar con las malas reacciones a las drogas psicodélicas y a otros estados de confusión. Algunos de ellos se usan también para tratar trastornos físicos, como la urticaria, las náuseas, los vómitos y el hipo.

En las personas normales, pequeñas dosis de estos compuestos causan somnolencia, letargia y tedio; efectos todos que difícilmente se persiguen con propósitos recreativos. Además, los tranquilizantes mayores producen con regularidad efectos físicos desagradables, como sequedad de boca. En altas dosis y por el uso prolongado, los tranquilizantes mayores pueden causar también efectos tóxicos más serios, como daño hepático y ocular, y trastornos permanente de movimientos y coordinación muscular.

Puesto que en el mejor de los casos los efectos mentales y físicos de los tranquilizantes mayores no son apetecibles y, en el peor, son muy desagradables, su uso con propósitos no médicos es sumamente raro.

ANTIDEPRESIVOS 
(ELAVIL Y AFINES)

La palabra antidepresivos suena atractiva. Sugiere una droga que levanta el ánimo y hace sentirse bien; suena a algo parecido a un estimulante. Sin embargo, los antidepresivos usados hasta hoy en psiquiatría no producen las sensaciones agradables de los estimulantes. Producen en su lugar sedación y una serie de efectos físicos desagradables.

Estas drogas aparecieron en 1958, cuando se inventó el Tofranil, la droga madre. El Tofranil está aún en pleno uso, junto con un pariente químico cercano, la amitriptilina (Elavil) y cierto número de drogas similares. Algunos pacientes deprimidos responden muy bien a estas medicaciones, pero no antes de dos semanas por lo menos de empezarlas a usar con regularidad. En cambio, los efectos tóxicos empiezan desde el principio: sedación, boca seca, visión borrosa, estreñimiento y dificultad para orinar. Lo más probable es que la gente normal reaccione a estos efectos secundarios sin notar ningún efecto positivo en el ánimo. Un compuesto más nuevo es la fluoxetina (Prozac), que no tiene parentesco químico con las otras drogas. Hoy ha ganado mucho prestigio en la medicina psiquiátrica, pero algunos pacientes no la pueden tolerar porque los pone muy ansiosos.



Al igual que los tranquilizantes mayores, los antidepresivos no se prestan al uso recreativo porque nadie desea sus efectos. Incluso los pacientes a quienes los ayuda, tienden a menudo a disminuir la dosis y a tratar de arreglarse por su cuenta tan pronto pueden. No dejarse confundir por el nombre: los antidepresivos no entonan.

LITIO
(LITHANE, LITHONATE)

El litio es un tratamiento relativamente nuevo para la psicosis maniacodepresiva, una enfermedad grave. Los pacientes salen y entran en dos estados extremos de ánimo: desde un intenso entusiasmo (manía) hasta una profunda depresión. El litio atempera la intensidad de estos cambios y es sobre todo efectivo para prevenir los episodios de manía, pero se usa también para tratar la depresión. Tiene muchos efectos colaterales y puede producir seria toxicidad del sistema nervioso, corazón y riñones. No tiene efectos sobre la mente que pueda hacerlo apetecible para usos no médicos.

DROGAS DE PRESCRIPCIÓN MÉDICA 
QUE CON FRECUENCIA NO SE SABE
QUE SON PSICOACTIVAS

Muchas drogas de uso médico tienen efectos psicoactivos, que los médicos que las prescriben ignoran. Estos efectos aparecen a menudo como "efectos laterales" en la hojilla en letra pequeña que los fabricantes distribuyen con la droga. Es frecuente que los pacientes descubran que los efectos laterales predominan sobre los principales.

ANTIHISTAMÍNICOS

Algunas reacciones alérgicas son mediadas por una sustancia endógena llamada histamina que tiene gran efecto sobre nervios, vasos sanguíneos y otros tejidos. Los farmacólogos, en su esfuerzo por contrarrestar los síntomas de la alergia, han inventado una serie de compuestos para bloquear la histamina. Hoy hay muchos antihistamínicos disponibles. Para conseguir las formas que contienen altas dosis se necesita receta médica, pero los compuestos con dosis más bajas son de venta libre. Algunos de los más usados son la difenhidramina (Benadryl), la clorofeniramina (Teldrin, Chlor-Trimetón), bromofeniramina (Dimetaneí), dextroclorofeniramina (Polaramine), la tripelenamina (PBZ, Pyrilbenzamine), la tripolidina (Actidil), la prometazina (Phenergan), la pirilamina y la doxilamina.

MÚSICO DE 38 AÑOS:
Durante toda la época del bachillerato sufría de fiebre del heno.
El médico de familia me recetaba antihistamínicos. Me mejoraban,
desde luego; pero me hacían sentir muy mal. Al final terminé por
preferir la alergia. Me sentía más feliz estornudando que deprimido
y somnoliento. Una vez, en los primeros años de la universidad,
tomé 25 mgr. de Thorazine, y me sorprendió mucho que el efecto
se parecía al de los antihistamínicos. Me pareció detestable.
Con el tiempo conseguí librarme de la mayor parte de mis alergias
por el cambio de alimentación y de hábitos de vida. No he tomado
antihistamínicos desde hace muchos años.

Aunque los antihistamínicos son drogas poderosas que afectan a muchas funciones corporales, no son muy eficientes para hacer lo que se espera de ellas: bloquear la histamina y contrarrestar los efectos de la alergia. El sistema nervioso central es especialmente sensible a los antihistamínicos. A menudo causan profundos cambios en el estado de ánimo. Y no para mejor. Hacen que la gente se sienta deprimida, malhumorada, letárgica, somnolienta e incapaz de pensar con claridad. Algunos de los antihistamínicos, como el Thorazine, son químicamente similares a los tranquilizantes mayores y producen efectos similares. La sedación que producen los antihistamínicos tiene tendencia a interferir con la conducción de automóviles y otras actividades que requieren claridad de pensamiento, buena coordinación muscular y reflejos rápidos. Estos efectos negativos se potencian con los del alcohol y otros depresores. Recientemente han aparecido nuevos antihistamínicos que no penetran en el cerebro. El más conocido de ellos es el terfenadín (Seldane). No produce sedación ni depresión, pero con frecuencia da intenso dolor de cabeza y otros efectos  laterales desagradables. Es también mucho más caro que los otros antihistamínicos.

A pesar de su tendencia a causar mal estado de ánimo, los antihistamínicos son unas de las drogas medicinales más empleadas y, ni los pacientes ni los médicos, piensan en ellos como drogas psicoactivas. Más aún, los antihistamínicos son ingredientes frecuentes de muchos productos de venta libre, tales como píldoras para el resfriado y para dormir. A veces llegan incluso por correo como muestras gratuitas de propaganda. Todo aquel que sufra depresión crónica o tendencia al sueño, debe asegurarse de que no está tomando esos productos  químicos de una forma u otra. Quienes sufren alergias deben también saber que los síntomas de la alergia responden con frecuencia a tratamientos sin drogas -tales como cambios en la dieta y estado mental-, hasta hacer posible eliminar en su totalidad el tratamiento con antihistamínicos.

Unas pocas drogas de este tipo se usan específicamente para prevenir el mareo. El di-menhidrinato (Dramamine) es el más conocido. Al igual que sus afines, a veces produce somnolencia y pone a las personas en estados de humor desfavorables.

Cosa extraña, hay un antihistamínico que usan algunas personas, sobre todo yonquis, para entonarse. Se trata de la triplenamina, que se vende bajo los nombres de PBZ y Pyribenzamine. Debido a que una forma común es una tableta azul, se la conoce en la calle como blue (azul). La combinación de los azules y la morfina se llama "terciopelo azul". A algunos yonquis les gusta inyectársela por vena. Una combinación aún más conocida es la del opiáceo sintético pentazocina (Talvin) con el PBZ, la cual se conoce como "azules T" o "azules B". También se inyecta por vena. Aparte de este caso raro, los antihistamínicos no se toman como drogas recreativas nunca o casi nunca.

El uso de antihistamínicos en dosis altas durante largo tiempo parece poco razonable. Estas drogas tienen conocidos efectos tóxicos sobre el cuerpo y nadie debiera pasar más tiempo del inevitable en los estados mentales que producen.

CORTICOIDES
(CORTISONA Y AFINES)



Además de producir adrenalina, las glándulas suprarrenales segregan otras hormonas, que controlan el metabolismo y la química del cuerpo. Este otro grupo de hormonas se produce en la capa externa -o corteza- de las glándulas suprarrenales; por eso la principal de ellas se llama cortisona. La cortisona y sus afines tienen todas un componente molecular en común, conocido como núcleo esteroide. Comparten esta característica con las hormonas sexuales femeninas y masculinas.  Los farmacólogos han aprendido a producir muchas hormonas o drogas semisintéticas, a partir del núcleo esteroide, que extraen de ciertas plantas. Al conjunto de estas hormonas o drogas se las llama por lo general esteroides, tanto a las endógenas como a las manufacturadas.

Uno de los dramáticos efectos de los corticoides es reducir la inflamación de ciertas reacciones alérgicas tales como las erupciones de la piel. En algunos de los nuevos productos sintéticos producidos en los laboratorios, los farmacólogos han elevado muchos esta capacidad de los esteroides. Cuando se aplican tópicamente -es decir, cuando se ponen sobre la piel- son bastante seguros y a veces formidablemente efectivos. Los médicos prescriben también a veces los esteroides para uso sistémico, es decir, para uso interno. Hay claras indicaciones correctas para este tipo de uso pero, debido a los poderes casi mágicos que a veces tienen estas drogas, tienden a recetarlas más de lo necesario, algunas veces para casos leves de irritación provocada por ortigas, irritación de la piel provocada por los pañales, dolor de espalda y otros usos, no lo suficientemente severos para hacerlas recomendables.

El problema es que las propiedades antiinflamatorias deseables son sólo uno de los muchos efectos de estas poderosas hormonas. Incluso en dosis moderadas, el uso sistémico de los esteroides puede alterar drásticamente el balance químico del cuerpo y causar seria toxicidad, capaz de provocar la muerte. También pueden provocar que se deprima la producción endógena de esteroides, con el consecuente aumento de la susceptibilidad al estrés y a la infección.

Los efectos físicos adversos de los esteroides son bien conocidos por los médicos, no así los efectos psicoactivos. Los esteroides pueden causar un exceso de euforia, parecida a la que se produce durante la fase de manía en las psicosis maniacodepresivas. En tales casos el juicio puede verse severamente comprometido y la conducta tiende a hacerse errática e ilógica. Con el uso continuado, esta manía puede conducir a un intenso estado de depresión. Los esteroides consiguen que algunas personas se conviertan en psicóticas y suicidas. No todo el mundo que toma esteroides por vía sistémica experimenta estos dramáticos efectos, pero es muy probable que muchos sientan cambios más sutiles de ánimo: nerviosismo, insomnio, depresión y otros cambios de estado mental son manifestaciones comunes, si se consumen esteroides durante largo tiempo. Las personas con antecedentes de problemas psiquiátricos deben saber que estas drogas son de las más potentes que existen. Y todo el mundo ha de saber que es necesario reservar su uso para el tratamiento de enfermedades realmente serias.

ESTEROIDES ANABOLIZANTES

Las hormonas sexuales masculinas son llamadas también esteroides anabolizantes porque estimulan el anabolismo, la fase "constructiva" del metabolismo. Bajo la influencia de estas hormonas aumenta la síntesis de proteínas en hueso, músculo y piel. Estas hormonas son además andrógenas, es decir, estimulan el desarrollo de las características sexuales masculinas: pelo facial y corporal, distribución de grasa y músculo de tipo masculino, voz grave, etc...



Las hormonas femeninas son, químicamente, derivados de las masculinas, de manera que en ambos sexos se encuentran las dos presentes, en delicado equilibrio. Los estrógenos producen las características femeninas pero, excepto en cuanto al mantenimiento de la densidad ósea en las mujeres, no tienen la misma acción anabólica que los andrógenos.

Desde hace bastante tiempo, los atletas masculinos han tomado esteroides anabolizantes para aumentar su masa muscular y mejorar el rendimiento físico. En realidad, la práctica se ha hecho pasmosamente frecuente. La mayor parte de los médicos deplora este uso de las hormonas esteroides, pero hasta hace poco algunos de ellos las recetaban a quien las quisiera. En 1991 la Drug Enfrocenment Agency hizo que los esteroides anabolizantes pasaran a ser sustancias controladas, terminando así con la prescripción legal. Hoy el mercado negro provee tanto las formas orales como las inyectables, pero son de dudosa pureza. Según la experiencia sanitaria, no es posible disuadir de acudir a estas drogas de dudosa calidad a los consumidores decididos a tomarla. La promesa del desarrollo de grandes músculos y una poderosa imagen física es muy seductora, especialmente para adolescentes y hombres jóvenes. Los bodybuilders (culturistas), que intervienen en competiciones, dicen que no pueden darse el lujo de no tomarlas dado que todos sus rivales las toman.



Los esteroides anabolizantes son peligrosos tanto para la salud física como para la salud mental. Al romper el equilibrio metabólico hormonal, debilitan la resistencia física y, en etapas posteriores de la vida, predisponen a quienes las toman a la debilidad y no a la fortaleza muscular. A menudo aumentan la agresividad, posiblemente por favorecer la conducta agresiva masculina. Pueden también minar la potencia sexual y el deseo. Las mujeres atletas que toman esteroides pueden virilizarse. Por ejemplo, pueden desarrollar una voz grave y vello facial.



Los defensores de los esteroides sostienen que los efectos adversos son raros y que la ciencia médica no ha conseguido demostrar consecuencias serias provocadas por el uso. Dicen que en vez de condenar el uso médico de los esteroides, los investigadores deberían tratar de inventar compuestos con propiedades anabólicas y no androgénicas.

CALMANTES DE LA TOS

Los más viejos y efectivos calmantes de la tos son los opiáceos. Actúan deprimiendo directamente el centro nervioso que controla el reflejo de la tos. No es siempre recomendable suprimir la tos. Las personas necesitan a veces expulsar las secreciones producidas en las vías respiratorias. Sin embargo, si se prolonga una tos que no expulsa nada, es conveniente suprimirla porque es irritante en sí misma.

MUJER DE 52 AÑOS
(CONSEJERA DE ESTUDIOS PARA ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS):
He sido asmática toda mi vida, y soy alérgica poco menos que a todo... Cuando era niña tomé
montones de codeína para la tos... Durante los últimos diez años he estado tomando Hycodan, que entiendo contiene un narcótico (el hidrocodón). Al principio tomaba una tableta cuatro veces al día. Si trato de bajar la dosis, empiezo a toser y me congestiono de verdad. Además me altero y no puedo dormir. Me preocupa, creo que ahora soy una adicta, pero no me gusta aceptarlo. Nunca tuve nada que ver con drogas...

El opiáceo que más comúnmente se prescribe para suprimir la tos es la codeína, un compuesto de potencia relativamente baja y moderadamente activo tomado por la boca. Debido al peligro de dependencia los médicos se resisten a recetarlo libremente. Los farmacólogos han tratado de producir alguna droga que conserve la capacidad de suprimir la tos sin causar euforia y dependencia. Algunos de estos intentos -tales como el hidrocodón, un derivado sintético de la codeína- están disponibles por prescripción médica. Aunque estos narcóticos que suprimen la tos llevan siempre advertencias sobre el peligro de dependencia, tanto los pacientes como los médicos pueden no valorar la realidad del peligro hasta que es demasiado tarde. Además, estas drogas calmantes de la tos, como los otros narcóticos, son depresores y pueden interferir con la actividad intelectual y la coordinación motora. Si son la única medicina capaz de calmar la tos, debe ser usada con intermitencia o durante sólo pocos días seguidos, para evitar el hábito de uso.  

DROGAS GASTROINTESTINALES

Una de las drogas más comunes para tratar cólicos gastrointestinales y diarrea es Lomotil. Es una combinación de un opiáceo sintético (llamado difenoxilato) y atropina, uno de los componentes de las solanáceas. Las dos sustancias químicas reducen el movimiento de la musculatura lisa por medio de la paralización de los nervios que controlan estos movimientos. El difenoxilato es químicamente muy parecido a la meperidina (Demerol), uno de los narcóticos médicos fuertes. Como su pariente, el difenoxilato puede causar depresión del sistema nervioso capaz de potenciarse por la combinación con otros depresores. Puede además causar euforia y dependencia. Muchos parientes que usan Lomotil para los trastornos intestinales experimentan efectos narcóticos sobre el ánimo, pero no tienen ni idea de que están usando un opiáceo.

Cuando se usa en dosis bajas, la atropina en sí tiene poco efecto psicoactivo y, en altas dosis, la mayor parte de las personas la encuentra desagradable. Algunas drogas combinadas usan la atropina con otros derivados de las solanáceas. Incluso con escopolamina, el más potente principio psicoactivo de la familia. Un ejemplo de estas mixturas es el Donnatal, que incluye además fenobarbital como sedante. Los médicos mantienen con frecuencia a sus pacientes con estas drogas, especialmente a aquéllos con úlceras gastrointestinales, espasmos y trastornos de la micción de orina. Es raro que ni los médicos ni los pacientes consideren el potencial que tienen estas drogas para afectar el ánimo. Pero, se sabe que los derivados de las solanáceas pueden influir profundamente en los estados mentales. El efecto psicoactivo, que la mayoría de las personas que toma estas drogas nota con más frecuencia, es la somnolencia. Pero con el tiempo o en dosis mayores pueden llegar a sentir efectos más extraños.

BRONQUIODILATADORES 
BRONCODILATADORES

Los bronquiodilatadores o broncodilatadores son drogas que abren la luz de los tubos, que dan paso al aire en el tracto respiratorio. En los pacientes de asma son prescritas con mucha frecuencia en forma de píldoras y como inhaladores en aerosol, para aliviar el silbido y la dificultad respiratoria. Muchas de estas drogas actúan activando los nervios simpáticos que regulan la contracción de la musculatura de los tubos o bronquios respiratorios. Como resultado, además del efecto deseado, con frecuencia causan estimulación, ansiedad, agitación  e insomnio. A los pacientes les desagradan por lo general estos efectos, pero no les queda otra alternativa que usarlos.



Un problema añadido de los bronquiodilatadores estimulantes es su proclividad a crear dependencia. Cuando se agota el efecto de la droga, por reacción los bronquios tienden a contraerse más de lo normal, lo cual hace necesario el empleo de mayores dosis o mayor frecuencia de uso. Por lo común, los asmáticos inhalan bronquiodilatadores a lo largo de todo el día, además de tomarlos por la boca. Esta frecuencia del uso aumenta el riesgo de adicción y de los efectos sobre el ánimo.



Una de las drogas más ampliamente recetada -la teofilina- ha sido recientemente objeto de estrecha vigilancia médico como posible causa de conducta extraña y violenta. La teofilina es el principio activo del té, químicamente muy parecida a la cafeína. Por muchos años los asmáticos han tomado grandes cantidades de este estimulante todos los días, y lo consideraban una droga segura y efectiva. Hoy, con la creciente evidencia de que puede causar serios trastornos de conducta, es posible que sus días estén contados, los días de la teofilina, me refiero.

ANALGÉSICOS "SUAVES"

Los farmacólogos no han dado con analgésicos (medicamentos que alivian el dolor) capaces de cubrir el bache entre la aspirina  y la morfina. Nos han proporcionado varios derivados de los opiáceos que, según ellos, son más potentes que la aspirina, pero más seguros y menos adictivos que la morfina. Sin embargo, si bien estas drogas son efectivas para controlar el dolor, siempre resultan atractivas para los adictos a los opiáceos y son proclives a crear dependencia.



Una de estas drogas es el propoxifeno (Darvon), un analgésico vendido con receta, ampliamente prescrito en años recientes. A veces se combina con aspirina y cafeína para hacerlo más efectivo. Pese a las entusiastas afirmaciones del fabricante, la mayoría de los médicos y pacientes cree que el Darvon no es mucho más efectivo  que la aspirina. (Algunos incluso piensan que, combinado con aspirina, es la aspirina la que hace mayor efecto). Además, el abuso potencial del Darvon es del mismo tipo que el de los analgésicos narcóticos fuertes. A los médicos les costó tiempo reconocer la existencia del abuso del Darvon pero, ahora, les resulta muy familiar y son mucho más cautos cuando lo prescriben.

Aparte de las categorías antes citadas, son muchas las drogas recetadas que pueden tener efectos psicoactivos aunque médicos, farmacólogos y fabricantes no lo reconozcan. Algunas veces esos efectos salen a la luz en muchos pacientes que toman una droga; otras sólo en unos pocos. Si se empieza un tratamiento con drogas recetadas y se experimenta somnolencia, depresión, entonamientos, sueños fuera de lo corriente u otros cambios mentales, cuya causa se desconoce, es posible que la responsabilidad sea de la droga. Para probarlo es necesario interrumpir el uso de la droga y, después de un intervalo, volver a él para ver si hay alguna relación entre la droga y los síntomas.

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