domingo, 14 de octubre de 2012

NÚMERO ATÓMICO Y NÚMERO DE MASA

El número de protones en el núcleo de un átomo es su número atómico. Los elementos tienen diferentes números atómicos ya que poseen distinto número de protones. Por ejemplo, el oxígeno (O) tiene un número atómico de 8 porque su núcleo presenta 8 protones, mientras que el número atómico del sodio (Na) es 11 porque en su núcleo hay 11 protones.



El número de masa de un átomo está dado por la suma de protones y electrones. Como en un átomo de sodio hay 11 protones y 12 neutrones, su número de masa es 23. Pese a que todos los átomos de un elemento tienen el mismo número de protones, pueden tener diferente número de neutrones y por ende, diferentes números y distintos números de masa. Los isótopos son átomos de un elemento que tienen distinto número de neutrones y, en consecuencia, diferente número de masa. Por ejemplo, la mayor parte de los átomos de oxígeno tienen 8 neutrones, y unos pocos tienen 9 o 10, pero todos tienen 8 protones y 8 electrones. La mayoría de los isótopos son estables, lo cual significa que su estructura nuclear no cambia con el tiempo. Los isótopos estables del oxígeno se designan O16, O17 y O18. El número indica el número de masa de cada isótopo. El número de electrones de un átomo determina sus propiedades químicas. Pese a que los isótopos de un elemento tienen diferente número de neutrones, sus propiedades químicas son idénticas porque el número de electrones es el mismo.

Hay ciertos isótopos que son inestables y se denominan isótopos radiactivos; su núcleo va degradándose (cambia de forma espontánea) hacia una configuración estable. Algunos ejemplos son el H3, el C14, el O15 y el O19. A medida que se degradan, esto átomos emiten radiación, sea en partículas subatómicas o en paquetes de energía, y durante este proceso suelen transformarse en otro elemento distinto. Por ejemplo, el isótopo radioactivo del carbono, el C14 se transforma en N14. La degradación de un radioisótopo puede producirse tan rápidamente como en una fracción de segundo o durar millones de años. La vida media de un isótopo es el tiempo requerido para que la mitad de los átomos radioactivos de una muestra de ese isótopo se transformen en una forma más estable. La vida media del C14, que se emple para determinar la antigüedad de muestras orgánicas, es de 5.600 años, mientras que la vida media del I131, de gran utilidad en clínica, es de 8 días.

EFECTOS PERJUDICIALES 
BENEFICIOSOS DE LA RADIACIÓN

Los isótopos radioactivos pueden tener tanto efectos beneficiosos como nocivos. Las radiaciones que emiten pueden degradar moléculas e implican una seria amenaza para el cuerpo humano ya que dañan tejidos u ocasionan distintos tipos de cánceres. Pese a que la degradación de los isótopos radioactivos que existen naturalmente libera por lo común sólo una pequeña cantidad de radiación al medio ambiente, a veces puede ocurrir que se acumulen radiaciones en forma localizada. El radón 222, un gas inodoro e incoloro que es un producto radioactivo de la degradación natural del uranio, puede filtrarse de la tierra y acumularse en los edificios. No sólo se lo asocia con el cáncer de pulmón en las personas que fuman, sino que también se lo relaciona con numerosos casos de cáncer de pulmón en no fumadores. Uno de los efectos beneficiosos de ciertos radioisótopos es su uso en los procedimientos de técnicas de imagen que se utilizan para el diagnóstico y el tratamiento de ciertas enfermedades. Algunos radioisótopos pueden utilizarse como marcadores para seguir el movimiento de determinadas sustancias en el organismo. El talio 201 se utiliza para monitorizar el flujo sanguíneo a través del corazón durante una prueba de esfuerzo. El yodo 131 se emplea en la detección del cáncer de la glándula tiroides y para evaluar su tamaño y su actividad. También puede administrarse para destruir parte de una glándula tiroides hiperactiva. El cesio 137 se usa para el tratamiento del cáncer de cuello uterino avanzado y el iridio en el tratamiento del cáncer de próstata.

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