lunes, 26 de noviembre de 2012

PROBLEMAS CON LAS DROGAS (4)

PROBLEMAS SOCIALES Y DE CONDUCTA



Tomar drogas puede llevar a una cantidad de problemas con otras personas. Muchos consumidores de droga tienen sentimiento de culpabilidad por usarla, y su sentimiento de culpa suele ser un obstáculo para llegar a la intimidad. El uso de drogas ilegales pone automáticamente en conflicto a la persona con las autoridades, los padres, los maestros y los empleadores. Hoy, una de las causas más comunes de tensión familiar es que los padres sospechen o descubran que la hija o el hijo está usando drogas. El asunto es de índole tan emocional, que la mayor parte de las personas es incapaz de tratarlo abiertamente. A menudo crea un clima de desconfianza y malentendidos que permea todos los aspectos de la vida familiar. El uso de drogas puede también aislar a un chico de la corriente general de sus compañeros, conduciéndolo a la compañía de otros compañeros, también consumidores de droga. Así limita sus posibilidades de relación social equilibrada. Por supuesto no son los hijos los únicos que deben afrontar problemas por el uso de drogas: las diferentes preferencias de drogas recreativas es origen frecuente de conflictos en la pareja y puede incluso terminar en la ruptura del matrimonio.

Mi droga preferida es el vino. Al terminar un día difícil dos vasos de buen vino me levantan el  ánimo. John también bebe vino, pero para entonarse prefiere la marihuana. En los últimos años nuestras diferencias sobre el uso de drogas se han convertido en un problema para nosotros. Que a mí no me guste la marihuana me separa de los amigos más íntimos de John y debilita las relaciones entre nosotros. No creo que las parejas casadas lo tengan que hacer todo juntos, pero éste es un asunto de importancia y, mi incapacidad para compartir los "viajes" de John, me preocupa. Además encuentro que me molestan sus amigos fumadores porque entonces soy "la de afuera", "la mujer seria", cuando estoy cerca de ellos. Y, sin embargo, sé que si reprendo a John lo estoy echando de casa para que se vaya a otro sitio a disfrutar sus vuelos con alguien que no sea yo.  -Mujer casada de 35 años-

La gente que hace abuso de drogas -sean legales o ilegales-,  se encuentran por lo general en un grave conflicto social en todos los niveles. El padre alcohólico que no puede mantener a su familia y se pelea con sus amigos y colegas es el ejemplo clásico. Otro es el del adicto a la heroína que roba a un amigo o a la propia familia para pagar su próxima dosis. De hecho es raro encontrar a una persona que abuse de la droga y que no provoque algún grado de conflicto social.


Las leyes sobre la droga de nuestra sociedad constituyen el problema social de la gente que elige consumir drogas ilegales. En primer lugar, las drogas ilegales son muy caras. Comprarlas con regularidad suele significar terminar con los recursos económicos de una persona. En segundo lugar, aunque los usuarios ocasionales obtienen por lo general la droga a través de un amigo, en algún punto las líneas de provisión lo conectan con el mundo de la criminalidad. Los abusadores de droga tienden a ponerse en algún momento en contacto directo con ese mundo, sobre todo si empiezan ellos también a hacer ventas ilícitas para costear el gasto de la adicción.


Los peligros de ponerse en contacto con los traficantes profesionales de la droga no pueden exagerarse. Muchos traficantes manejan grandes sumas de dinero, van fuertemente armados y viven en un mundo paranoide de atracos, palizas e "informadores". Es también probable que quienes siembran o contrabandean drogas en alta escala sean apresados en las redadas de los agentes federales. La bajeza del mercado de drogas es consecuencia directa de las leyes que criminalizan la posesión o venta de sustancias reprobadas. Los agentes oficiales encargados de la aplicación de estas leyes a menudo se conducen de manera tan poco recomendable como aquellas a quienes tratan de cazar. Violan las libertades civiles y emplean la violencia sin contemplaciones para atrapar a los traficantes de droga.


Por desgracia, los traficantes principales raramente están al alcance de la ley porque, en general, son suficientemente ricos, astutos y poderosos como para seguir en el negocio. En lugar de caer sobre estos personajes, la aplicación de la ley cae con desproporcionado peso sobre los vendedores al por menor y los consumidores. En los años recientes el peso de la ley ha caído con tanta fuerza sobre esta gente que las prisiones y los tribunales norteamericanos están sobresaturados.


Una versión totalmente diferente del problema surge de la asociación con personas intoxicadas por las drogas, sean legales o ilegales. La intoxicación aumenta la incidencia de accidentes y los conflictos de todas clases. Si uno acompaña o aparece en público con amigos drogados, puede llegar a sufrir las consecuencias de las torpezas que cometen.

La razón principal por la cual mis amigos y yo vendemos drogas es el dinero.
Además da mucho estatus. Es decir, si uno tiene dinero y drogas, tiene automáticamente
poder y prestigio. La gente dice que uno debe estar  loco para correr el riesgo, pero al mismo
tiempo nos tienen envidia, ésa es la verdad.
-Chico de College de 17 años- 

Los conductores borrachos son tan peligrosos para sus pasajeros y para la gente que va por la ruta como para ellos mismos. Uno tiene la posibilidad de aceptar o no que lo lleven, como se hace con conductores entonados por efecto de la marihuana o los psicodélicos, o por la influencia de cualquier otra droga que afecte la pericia en la conducción. Puede ser muy difícil rechazar viajar con amigos, cuando se tiene la convicción de que están demasiado drogados, pero aprender a hacerlo puede salvar de heridas graves o de la muerte. En Suecia, donde el alcoholismo es corriente y conducir borracho está fuertemente penalizado, la costumbre social ha establecido que uno de los miembros del grupo que asiste a una fiesta debe abstenerse de beber esa noche para poder conducir a la vuelta. Dado que esta costumbre no se ha extendido entre nosotros, las personas que se relacionan con otras que usan drogas están obligadas a aprender a juzgar cuándo deben volver por su cuenta. En Estados Unidos, la policía cuenta ahora con un test muy efectivo para identificar en el lugar a conductores que han consumido droga. El test se basa en el registro de los movimientos involuntarios horizontales de la mirada (nistagmo), y es capaz de detectar el estado de intoxicación provocado por la mayoría de las drogas.


Además, dada la ampliamente aceptada práctica del test de orina y el método aún más nuevo del análisis de una muestra de cabello, quienes consumen drogas recreativas ilegales corren más peligro que nunca. Muchos empleadores exigen a sus trabajadores que se sometan al test de orina al azar, y analizan también por este método a quienes solicitan trabajo. Tests positivos significan por lo común la pérdida del empleo.




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