miércoles, 28 de noviembre de 2012

RELACIONES DE PAREJA ABIERTAS

PAREJAS ABIERTAS AL PLACER


ELIMINAR LA EXCLUSIVIDAD: 
OTRA FORMA DE TENER 
UNA VIDA SEXUAL PLENA



En la sección de Apoyo Psicológico Online (APOL) de la Fundación Eduardo Punset, que coordina desde hace casi tres años, se reciben una gran cantidad de consultas, tanto escritas por hombres como por mujeres, sobre temas de pareja y de sexualidad. Sigue sorprendiendo que entrados en el siglo XXI, la sexualidad siga siendo un tema tabú con prejuicios e ideas irracionales. Es una práctica que se lleva a cabo desde los inicios de la humanidad, gracias a la cual el ser humano procrea, pero a efectos más allá de la mera práctica sexual, nada se sabe sobre nuestra sexualidad o la sexualidad de nuestro/a compañero/a. Poco se sabe sobre los efectos que tiene sobre nuestro organismo, nuestro cerebro, ni los efectos que pueden tener su práctica a nivel emocional o sentimental.



De los casi 2.500 correos que se reciben en APOL, las cuestiones que más han sorprendido han sido las relacionadas con el deseo y el placer sexual. Por poner algunos ejemplos, un consultante preguntaba si las mujeres tenían fantasías sexuales y obtenían placer de la práctica sexual, pues creía que su papel se basaba en satisfacer al hombre (increíble en estos tiempos). Otro preguntaba por qué las parejas eran infieles, pues no entendía que habiendo amor se buscase tener sexo con otras personas, y cómo podía perdonar una infidelidad. Una chica se cuestionaba qué efectos podría tener en la pareja el que fuese abierta, qué puntos a favor y en contra tenía y pedía que corroborasen su idea de que, al final, una de las dos partes siempre salía dañada. La ciencia nos aporta respuestas a todas estas dudas para ayudarnos a decidir qué hacer con nuestra sexualidad y nuestras prácticas sexuales.



Respecto al tema de las fantasías sexuales de parejas heterosexuales, Nieves Moyano Muñoz y Juan Carlos Sierra Freire, del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, descubrieron que en parejas de al menos seis meses de duración, hombres y mujeres tienen las mismas fantasías sexuales, donde se dan situaciones  y aspectos íntimos o románticos con su pareja. Aunque encontraron diferencias cuando compararon la frecuencia con que se tienen determinadas fantasías en ambos sexos. En concreto, los científicos observaron que las mujeres experimentan de modo agradable, con mayor frecuencia que los hombres, fantasías de tipo íntimo y romántico. Sin embargo, los hombres piensan con mayor frecuencia que ellas en actividades exploratorias, relacionadas con sexo en grupo o búsqueda de nuevas sensaciones, como ser promiscuo, intercambio de parejas o participar en una orgía.


Una encuesta realizada en el 2006 a nivel mundial por Durex sobre la sexualidad reveló que en España la mitad de la población se muestra a gusto con sus relaciones, pero uno de cada tres confiesa estar siempre buscando nuevas ideas sobre sexo. Ante la pregunta de si consideraban su vida sexual monótona, solo el 5% de los encuestados dijo que sí. Acabar con la monotonía es uno de los motivos que lleva a las parejas a elegir ser abierta.



SENTIMIENTOS A UN LADO



Se entiende como parejas abiertas las relaciones donde los dos miembros de la pareja pueden libremente vincularse sexualmente con las personas que quieran, dejando de lado la parte sentimental. A la pareja inicial que decide ser abierta se la conoce como primaria y a las demás parejas que se formarán de los miembros de la pareja primaria  con otras personas, parejas secundarias. Este tipo de parejas eligen no limitarse sexualmente a una sola persona, aunque sí lo hagan emocionalmente, en la mayoría de los casos. La libertad de vivir lo que uno necesita, en el plano sexual, sin perder los beneficios de una pareja estable es otra de las motivaciones que mueve a las personas que deciden establecer algún tipo de relación abierta.


Por otro lado, Kristen P.Mark, del Center for Sexual Health Promotion de la Indiana University, estudió la conducta infiel en parejas heterosexuales. Casi un cuarto de los hombres (23,2%) y el 19,2% de las mujeres indicaron que habían sido infieles a sus parejas. Entre los factores que llevaban a ser infieles se encontró un sentimiento de infelicidad dentro de la pareja y una baja compatibilidad en términos de actitudes y valores sexuales. Sentir que no se está cometiendo una infidelidad es otro de los beneficios de las parejas abiertas. Las parejas abiertas se encuentran en terreno pantanoso, pues no contemplan ni las relaciones tradicionales cerradas ni las relaciones tradicionales cerradas ni las monogamia sucesiva ni la infidelidad. Se benefician de la posibilidad de vivir sin culpa y sin castigo otras relaciones sexuales o afectivas sin renunciar a la vida de una relación estable.


Existen tantos tipos de parejas abiertas como parejas dispuestas a tener una unión abierta. Existen acuerdos y reglas particulares en cada una, que pueden variar también en función del momento de la relación. Algunas parejas establecen que solo mantendrán relaciones sexuales con otras personas, dejando de lado el terreno emocional; otras incluyen el aspecto afectivo en sus relaciones secundarias. Existen las que pactan contar con detalles sus relaciones, considerándose el ocultamiento como un engaño, mientras que otras prefieren no saber nada de los encuentros sexuales del otro. También hay parejas que pactan no practicar sexo con la misma persona más de dos veces, y otras que se convierten en parejas de tres. No hay recetas ni estructuras predeterminadas, cada pareja debe encontrar la idiosincrasia que mejor se adapte a su modo de ser, sentir y vivir.


"SENTIR QUE NO SE ESTÁ COMETIENDO UNA INFIDELIDAD ES UNO DE LOS BENEFICIOS DE ESTE TIPO DE RELACIONES. EXISTEN TANTOS TIPOS DE PAREJAS ABIERTAS COMO RELACIONES DISTINTAS. LA CLAVE ES QUE LAS DOS PARTES ESTÉN DE ACUERDO"



LA VARIEDAD DEL KAMA SUTRA


Aunque socialmente es conocido como un libro de posturas sexuales, el Kama Sutra, obra del religioso y escritor hindú Vatsiaiana, escrito entre el siglo I y el siglo V, es un libro que trata sobre el comportamiento humano en relación a la sexualidad, como su título completo indica: Vâtsyâyana Kâma Sûtra (Los aforismos sobre la sexualidad de Vatsiaiana). En palabras del propio autor, se trata de un libro cuya intención es que "el lector se convierta en una persona que sepa dominar sus sentidos" a la hora de desempeñar su papel de amante. A lo largo de siete capítulos se describen situaciones relacionadas con la pareja. 



Los temas son:
  1. Una extensa introducción sobre el sexo en general, su lugar en la vida de un hombre, y una clasificación de las mujeres;
  2. El acto sexual, donde se describen con profundidad temas como las posturas sexuales, los preliminares, distintos tipos de besos, el sexo oral, los tabúes y las orgías;
  3. Sobre la elección de esposa, el cortejo y el matrimonio;
  4. Sobre la esposa y su conducta adecuada y esperada;
  5. Sobre cómo relacionarse con las esposas de otros, donde el tema central es la seducción y el flirteo;
  6. Sobre las cortesanas o prostitutas; y
  7. Sobre atraer a otras personas.


Leer el Kama Sutra, no solo como inspiración sexual de nuestras fantasías inconfesables, sino como un libro donde se relata el modo de vida de la época, las experiencias sexuales y relacionales, puede ayudar a conocer más la cultura oriental y, especialmente, sobre su inexistente tabú en cuanto al sexo y las relaciones sexuales.

INSEGURIDADES Y CELOS



Las fantasías sexuales son un indicador de la salud sexual de las personas, puesto que quienes las niegan, pensando que son algo obsceno, malo o inaceptable pueden llegar a desarrollar una psicopatología. La mayor parte de las personas que sienten, han sentido o sentirán fantasías sexuales a lo largo de su vida tienen un desarrollo sexual más adaptativo y enriquecedor. Cohibir o negar el deseo sexual y las fantasías que lo acompañan conlleva sentimientos de vergüenza o culpa, así como insatisfacción y un mal ajuste sexual. Tener fantasías sexuales no significa que se hagan realidad, pues depende de uno mismo y de la pareja llevarlas a cabo. Y justo en este aspecto se encuentra el primer peligro de las relaciones abiertas. Interpretar que un miembro de la pareja tiene deseos y fantasías sexuales con otras personas, fuera de la relación, puede provocar la inseguridad de que sexualmente ya no sienta atracción y deseo hacia él o ella, y por tanto, que necesita de estímulos externos para que la llama del deseo esté viva.



Por otro lado, los celos son grandes enemigos de las relaciones abiertas y liberales. Se definen como la sospecha, inquietud y recelo de que el ser amado quiera a otra persona. Los celos están relacionados con la parte afectiva y emocional de la relación, más que con la física o sexual. Entonces, ¿por qué sentir celos cuando se trata simplemente de tener relaciones sexuales con otras personas? Esto se debe a que durante mucho tiempo, por motivos culturales, sociales, políticos y religiosos se ha relacionado la parte emocional del ser humano con la sexual. Para criar a la prole, la hembra necesitaba del macho, y este no iba a cuidar y proporcionar la ayuda necesaria para la crianza si mantenía relaciones con otras hembras. Entonces, el pacto de fidelidad y exclusividad por parte del macho proporcionaba confianza y seguridad a las hembras. Pero como el matrimonio formado por Judith Eve Lipton, psiquiatra del Swedish Medical Center en Washington, y David Barash, psicólogo de la Universidad de Washington, afirman: la monogamia sexual no es natural.



DEBEMOS SABER



No todo el mundo está preparado para vivir una relación abierta, pues desprendernos de los celos y la inseguridad que surgen es difícil. Del mismo modo que resulta complicado sentir que el cariño o el compromiso que la pareja primaria siente hacia la persona amada es único y especial, independientemente de las parejas secundarias sexuales o afectivas que tenga. Definir desde un primer momento qué tipo de relación se quiere tener o se está dispuesto a tener es el mejor método para que este tipo de relación funcione. Se recomienda que las parejas se preparen durante un tiempo antes de iniciarse en esta práctica, reforzando su relación desde la comunicación de miedos, dudas e inseguridades. Un inicio progresivo, teniendo en cuenta en todo momento los sentimientos de la pareja, será el paso definitivo para descubrir si este tipo de relación encaja o no.


Sincerarnos y expresar nuestros deseos, miedos, sentimientos y frustraciones al otro resulta difícil, pues tememos que al expresar lo que sentimos vayamos a perderlo o nos deje de querer. Si una persona elige estar con otra es por su idiosincrasia, por todas esas cosas que la conforman, que la hacen única y especial. No aceptar algunas partes de ella es no quererla tal y como es, y tratar de cambiarla desde el chantaje emocional o no querer conocerla a fondo, hará que se tenga una relación con alguien desconocido. Expresar nuestros sentimientos con confianza y calma y atender a los pensamientos y sentimientos del otro sin prejuicios, desde la escucha activa, hará que se pueda comunicar y negociar qué aspectos está dispuesto a hacer, dar o ceder por el otro y cuáles no. Varias son las investigaciones que corroboran la importancia de la comunicación en las relaciones sentimentales.


Linda C.Robinson y Priscilla W.Blanton, en un trabajo titulado Marital Strengths in Enduring Marriages, estudiaron parejas que llevaban, en promedio, 40 años de casados y encontraron que las características que afectan a la satisfacción y la estabilidad marital son la intimidad, el compromiso, la comunicación y la congruencia entre lo que sienten, piensan y hacen los dos miembros. Reforzar la pareja a través de la comunicación y la expresión emocional hará que existan mayores niveles de satisfacción y confianza, y la relación abierta fluya con éxito.



Cada pareja debe experimentar para encontrar la modalidad que les permita sentirse más plenos y felices. No hay nada establecido, solo el respeto y la búsqueda de la felicidad de uno mismo y del otro.

¿LA PROMISCUIDAD ES HEREDADA?


Wolfgang Forstmeier, investigador del Instituto Max Planck de Ornitología de Seewiesen (Alemania), después de estudiar a varias especies de pájaros, especialmente a las hembras del pinzón cebra, ha descubierto por qué son infieles desde que nacen. La respuesta está en los genes, específicamente en los alelos, que heredan de sus padres. Algunos tienen variantes genéticas que provocan que aumente su actitud promiscua, lo que hace que la especie se mantenga y sea variada. En un 50% de los casos las hijas hembras heredan la variante genética de la promiscuidad, lo que hace que estén más interesadas en mantener relaciones con otros pájaros que con sus parejas. A diferencia de los machos, no se trata de una acción evolutiva ni beneficiosa para ellas, lo que demuestra que no todos los comportamientos que se mantienen en la naturaleza son adaptativos.


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