domingo, 10 de marzo de 2013

ALERGIAS (VII)

PREVENCIÓN PARA LAS ALERGIAS


La prevencion es el punto clave en muchas enfermedades, pero tiene especial relevancia en el caso de la alergia. Este es uno de los motivos por los cuales los alergólogos intentan localizar los alérgenos causantes de los síntomas del paciente, para así poder evitarlos.

PREVENIR LA APARICIÓN DE LA ALERGIA

La prevención primaria consiste en intentar evitar la aparición de la alergia. Este tipo de prevención se aconseja a las familias en las que uno o ambos progenitores son alérgicos.

¿Qué contestamos a unos padres que quieren saber lo que pueden hacer para que su bebé no sea alérgico? Los estudios realizados no han podido demostrar claramente que una dieta que evite los alérgenos alimentarios durante el embarazo disminuya la probabilidad de que el recién nacido desarrolle alguna alergia, por lo que actualmente no se recomienda. Durante la lactancia, este tipo de dieta podría disminuir ligeramente la posibilidad de que el bebé presente una dermatitis atópica. En este período de lactancia sí parece claro que es conveniente:
  • Mantener la lactancia materna un mínimo de 4-6 meses.
  • Si no es posible, en niños de alto riesgo (con antecedentes familiares de alergia) se recomienda utilizar fórmulas hipoalergénicas hidrolizadas.
  • Aplazar la introducción de alimentos sólidos hasta los 6 meses.
Otro aspecto importante es la exposición al humo del tabaco durante el embarazo y la infancia. Se sabe que es un factor de riesgo para que el bebé desarrolle sibilancias (pitos en el pecho) o asma, especialmente si la madre es fumadora. Además, parece que favorece la aparición de nuevas sensibilizaciones (nuevas alergias). Los bebés que se desarrollan en un ambiente con humo de tabaco presentan más probabilidades de presentar funcionalidad respiratoria reducida. Por ello, hay que evitar que la mujer embarazada, los bebés y los niños estén en ambientes con humo.

En cuanto a la exposición a alérgenos, la evitación de los ácaros del polvo durante la primera infancia puede beneficiar a los niños de alto riesgo alérgico (padres o hermanos alérgicos). No queda claro si evitar las mascotas también tiene el mismo efecto beneficioso, ya que los resultados de diferentes estudios son discordantes. Por ello, es difícil dar una recomendación específica.

PREVENIR LA APARICIÓN DE SÍNTOMAS
Y COMPLICACIONES

Para evitar la aparición de síntomas, dependerá según cada alérgeno o manifestación clínica.

ÁCAROS DEL POLVO

Los ácaros son unos insectos microscópicos que viven en el polvo. No se pueden ver a simple vista, pero sí con una lupa potente o un microscopio. Son la causa más frecuente de alergia respiratoria en general. Los alérgenos que producen están presentes en sus heces; de hecho, las partículas fecales son las que pueden quedar en suspensión en el aire y ser respiradas, induciendo la alergia.

Los ácaros son la causa más frecuente de alergia respiratoria en general


Habitan en el polvo de domicilios, graneros, establos, etc... y se alimentan de restos orgánicos como descamación de la piel o pelos. El nombre del ácaro más común, el Dermatophagoides, significa literalmente "que come piel". Se acumulan en tapicerías, colchones, almohadas y alfombras evitando la luz. Para sobrevivir precisan unas condiciones de temperatura entre 20 y 30 ºC y una humedad ambiental elevada del 70-80%. Por ello son más frecuentes en zonas costeras que en el clima seco del interior.


Existen muchas especies que varían de una región a otra. Los más frecuentes son los Dermatophagoides.



Aunque es imposible erradicar totalmente su presencia, las siguientes medidas pueden ayudar a disminuir la concentración de ácaros. Es importante aplicarlas especialmente en el dormitorio del paciente.

CONSEJOS EN CASO DE 
ALERGIA A LOS ÁCAROS DEL POLVO
  • Colocar fundas oclusivas transpirables anti-ácaros en colchones y almohadas.
  • Lavar semanalmente la ropa de cama en agua caliente a una temperatura superior a 60 ºC.
  • Los objetos que acumulan polvo como libros, figuras, etc..., deben colocarse en armarios cerrados o cajones. El dormitorio debe contener exclusivamente los objetos y muebles imprescindibles.

  • Evitar los muñecos de peluche.

  • Si se utilizan literas, es preferible que el paciente utilice la litera superior.
  • Colocar la ropa en armarios cerrados. Cuando se saque la ropa de la temporada debe lavarse para eliminar el polvo acumulado.
  • Si se usan sacos de dormir, es preferible que sean de material acrílico, y que se laven y aireen con frecuencia.
  • Evitar ir a segundas viviendas que han permanecido cerradas antes de que se realice una limpieza adecuada. Es preferible ir de vacaciones a lugares a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar, donde debido a la baja humedad ambiental apenas sobreviven los ácaros.

  • Para limpiar, usar una bayeta húmeda o de tejido especial evitando levantar el polvo. Si es el paciente quien limpia, debe usar una mascarilla protectora.
  • Es preferible pasar el aspirador a barrer. El aspirador debería estar equipado con filtros de alta eficacia (filtros HEPA).
  • Retirar moquetas y alfombras, y utilizar cortinas fácilmente lavables. Es mejor evitar muebles tapizados con telas, siendo preferibles las tapicerías de piel natural o sintética.
  • Reducir la humedad relativa ventilando el domicilio y, si es preciso, utilizar un deshumidificador.
  • Evitar tener animales domésticos con pelo y, en todo caso, impedir su entrada al dormitorio.
  • La tapicería del coche debe aspirarse con frecuencia.
  • Aunque su eficacia es controvertida, se pueden utilizar productos que matan los ácaros y reducen temporalmente su población viviente. Las medidas de limpieza descritas deberán aplicarse igualmente en este caso.

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