viernes, 22 de marzo de 2013

ALERGIAS (XII)

TRATAMIENTOS UTILIZADOS EN MEDICINA ALTERNATIVA O COMPLEMENTARIA

En la actualidad ha vuelto a resurgir los tratamientos utilizados en medicina alternativa o complementaria e incluso e incluso antiguas terapias naturales, pero sería interesante informar a los pacientes y familiares sobre una serie de puntos útiles.



Cuando un paciente acude a profesionales de otros campos diferentes de la medicina convencional, pueden encontrarse con dos tipos de situaciones. Unos terapeutas recomiendan tratamientos complementarios que se pueden realizar de forma paralela al tratamiento habitual. Otros, en cambio, indican al paciente que suspenda la toma de todos sus medicamentos para que la terapia alternativa o natural funcione. En este segundo caso se pueden producir situaciones de riesgo. Por lo tanto, sería recomendable que antes de abandonar la medicación consulte a su médico sobre los posibles efectos de esta interrupción.

Se suele considerar que las terapias alternativas o complementarias e incluso las terapias naturales son menos perjudiciales y que carecen de efectos nocivos. Pero esto no es totalmente cierto. Por ejemplo, si alguien es alérgico al polen, ciertos preparados a base de hierbas pueden producir una reacción alérgica grave. Los efectos tóxicos de algunas preparaciones de hierbas chinas, como la Aristolochia, están descritos en la literatura médica.


Tampoco existen trabajos bien diseñados que demuestren la efectividad de la mayoría de terapias complementarias. El hecho de que un paciente haya percibido una mejoría con este tipo de tratamientos no demuestra que sean efectivos en otros casos. Por lo tanto es importante no recurrir únicamente a este tipo de tratamiento en los casos de enfermedades graves (asma grave) o reacciones agudas como la anafilaxia. En estos casos, es preferible utilizar medicamentos que sí han demostrado su eficacia.


Todo el mundo debería tener en cuenta que no todos los profesionales de la medicina alternativa son médicos. Como la regulación de estos profesionales aún no está completamente definida, es más difícil controlar cuál ha sido su formación. Por lo tanto, recomendamos que antes de iniciar estos tratamientos se informe de:
  • Qué formación tiene el terapeuta.
  • Qué titulación posee.
  • Qué experiencia tiene.
  • Si está colegiado o registrado en alguna organización oficial.
  • En qué consistirá el tratamiento.
  • Qué efectos beneficiosos puede obtener.
  • Qué efectos adversos puede producir.
  • Si puede facilitar información escrita para remitirla a los médicos habituales.
  • Si está de acuerdo en que se continúe utilizando la medicación convencional.
  • Cuántas sesiones y durante cuánto tiempo cree que precisará el tratamiento.
  • Cuál será el coste económico estimado del tratamiento.
Y ante todo, tener mucho cuidado, con aquellos que se quieren lucrar de un proceso alérgico o de cualquier otro tipo de enfermedad de un ser humano. La salud es un derecho de todo ser humano, porque ningún ser humano se merece ser tratado como una mercancía.



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