lunes, 11 de marzo de 2013

SÓLO SE ES VERDADERO CUANDO SE ES AQUEL QUE UNO ES

CONTEXTO HISTÓRICO
  • Siglo V a.C., Sócrates afirma que la clave de la felicidad está en conocerse uno mismo.



La pregunta "¿quién soy?" ha sido objeto de estudio desde los antiguos griegos. Sócrates consideraba que el fin principal de la filosofía era conseguir una mayor felicidad a través del análisis y la comprensión de uno mismo, tal como expresa su célebre frase, "una vida sin examen no merece vivirse". En La enfermedad mortal (1849), Soren Kierkegaard propone el autoanálisis como medio para comprender el problema de la "desesperación", que según él no procede de la depresión, sino de la alienación del yo.

Soren Kierkegaard


Kierkegaard describió varios niveles de desesperación. El más bajo y común procede de la ignorancia: la persona tiene una idea equivocada de lo que es el "yo" y desconoce la existencia o la naturaleza de su yo potencial. Tal ignorancia es próxima a la felicidad, y tan intrascendente que Kierkegaard dudaba de que pudiera considerarse desesperación. La verdadera desesperación surge, según él cuando aumenta la conciencia de sí, y los niveles más profundos de desesperación nacen de una aguda conciencia del yo unida a una profunda aversión hacia el mismo. 



Cuando algo sale mal, como cuando se suspende una oposición o un examen, puede parecer que la persona se desespera por algo que ha perdido; pero si se profundiza, según Kierkegaard, se descubre que la persona no se desespera en realidad por la cosa (el suspenso) sino por sí misma. El yo que fracasó en su objetivo se ha vuelto intolerable; la persona había querido convertirse en un yo diferente aprovando la oposición o el examen,  y en tal momento se ve atrapada en un yo fracasado y en la desesperación.



ABANDONAR EL YO REAL



Kierkegaard utilizó el ejemplo del hombre que quería convertirse en emperador, y señalaba que, aunque este hombre consiguiera su objetivo, habría abandonado su antiguo yo. Tanto en su deseo como en su logro, trataba de deshacerse de sí mismo. Dicha negación del yo es dolorosa, pues la desesperación es abrumadora cuando un hombre o mujer se rehúye a sí mismo: cuando no se posee a sí mismo, no es él mismo.



Kierkegaard ofrecía una solución: concluía que se pueden encontrar la paz y la armonía interior si se reúne el valor para ser el que uno es, en vez de querer ser otro. Escribió: "Querer ser aquel que uno es verdaderamente, eso es lo opuesto a la desesperación". Por tanto, Kierkegaard creía que la desesperación del individuo desaparece cuando deja de negar quién es realmente y trata de descubrir y aceptar su verdadera naturaleza.


Su énfasis en la responsabilidad individual y en la necesidad de encontrar el verdadero ser y el propósito en la vida suele considerarse el inicio de la filosofía existencialista. Sus ideas inspiraron el uso de la terapia existencial por parte del psiquiatra R.D.Laing, y han influido en las terapias humanistas de psicólogos clínicos como Carl Rogers.

1879 Wilhelm Wundt emplea el autoanálisis como medio de estudio psicológico.

1913 John B. Watson rechaza el autoanálisis en psicología y afirma que "la introspección no constituye una parte esencial de sus métodos".

1950 Rollo May publica The Meaning of Anxiety, basado en la "angustia" de Kierkegaard.

1951 Carl Rogers publica Psicoterapia centrada en el cliente, y en 1961, El proceso de convertirse en persona.

1960 El yo dividido de R.D.Laing redefine la "locura" y propone como terapia el análisis del conflicto interno.

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