jueves, 11 de abril de 2013

APRENDER PARA OLVIDAR

CONTEXTO HISTÓRICO

  • Siglo V a.C., los antiguos griegos utilizan recursos mnemotécnicos, como rimas o palabras clave, para ayudar a la memoria.
  • 1582, en Ars Memoriae, el filósofo italiano Giordano Bruno ofrece métodos para memorizar, con diagramas de conocimiento y experiencia.

El psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus acometió el primer estudio sistemático del aprendizaje y de la memoria, para lo cual realizó un largo y agotador experimento consigo mismo. Filósofos como John Locke y David Hume ya habían sugerido que recordar implica asociar: ligar cosas o ideas por rasgos compartidos como tiempo, lugar, causa o efecto. Ebbinghaus decidió poner a prueba el efecto de la asociación sobre la memoria y registrar los resultados para ver si la memoria sigue patrones verificables.



INVESTIGACIONES


Ebbinghaus comenzó memorizando listas de palabras y comprobando cuántas podía recordar. A fin de evitar servirse de la asociación, creó 2300 "sílabas sin sentido", todas de tres letras y con el patrón estándar de consonante-vocal-consonante, por ejemplo, "ZUC" y "QAX". Una vez agrupadas en listas, Ebbinghaus leía una lista deteniéndose durante una fracción de segundo en cada sílaba, y antes de leer otra lista hacía una pausa de 15 segundos. Esto lo hacía hasta que podía recitar una serie con rapidez y sin errores. Hizo pruebas con listas más o menos largas y distintos intervalos de aprendizaje, anotando el tiempo de aprendizaje y olvido. Averiguó que podía recordar material con sentido, como un poema, con una facilidad diez veces mayor que sus listas sin sentido; y que cuantas más veces se repetían los estímulos (las sílabas sin sentido), menos tiempo hacía falta para reproducir la información memorizada; además, las primeras repeticiones eran las más eficaces para memorizar una lista.



En cuanto al olvido, halló, como era de esperar, que tardaba más en olvidar las listas que había pasado más tiempo memorizando, y que cuando mejor se reproduce lo aprendido es justo después del aprendizaje. Pero también descubrió que se olvida muy rápidamente durante la primera hora, y luego algo más despacio, de modo que pasadas nueves horas se ha olvidado un 60% de lo memorizado; y después de 24 horas se han olvidado dos tercios de cualquier cosa que se haya memorizado. 

Si los contenidos se aprenden y se memorizan al cabo de una hora
de oírlos, según mostró Ebbinghaus, se recuerdan durante más tiempo
y se reproducen con mayor facilidad.


Representado en un gráfico, esto da una "curva del olvido" que comienza con una pronunciada caída seguida por una pendiente muy gradual.

Los estudios de Ebbinghaus inauguraron un nuevo campo de investigación y contribuyeron a establecer la psicología como disciplina científica, y sus meticulosos métodos siguen hoy en la base de la experimentación psicológica.

  • 1932, para Frederick Bartlett, todo recuerdo es una mezcla de conocimiento e inferencia.
  • 1949, en Organización de la conducta, Donald Hebb describe el aprendizaje como el resultado del ensamblaje de células cerebrales estimuladas.
  • 1960, el estadounidense Leo Postman muestra que el nuevo aprendizaje puede interferir en el previo, a lo que llama "interferencia retroactiva". 






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