sábado, 6 de abril de 2013

CONCIENCIA (II)

TEORÍA DE LA EMOCIÓN

En las primeras fases de sus estudios sobre la conciencia, James comprendió el importante papel de las emociones en la vida diaria, y junto con Carl Lange desarrolló una teoría sobre su relación con los actos y la conducta. Lo que en adelante se conoció como la teoría de James-Lange sobre las emociones afirma que estas surgen de la percepción mental consciente del propio estado fisiológico. Para ilustrarlo, James empleó el ejemplo del hecho de ver un oso y salir corriendo. No se trata de que quien ve el oso siente miedo y entonces huye debido al miedo; lo que ocurre en realidad es que el sujeto ve el oso y sale corriendo, y el sentimiento consciente de miedo se debe a la acción de correr. Así pues, según James, la percepción por parte de la mente de los efectos físicos de correr -respiración acelerada, pulso elevado y sudoración- se traduce como la emoción del miedo.



Otro ejemplo de la teoría de James es que nos sentimos contentos porque somos conscientes de que sonreímos. En otras palabras, no es que nos sintamos contentos y a continuación sonriamos, sino al revés: primero sonreímos y luego nos sentimos contentos.

PRAGMATISMO

En relación con las teorías de James sobre la conciencia se encuentra su consideración acerca de la manera en que creemos que las cosas son verdad o no. Así pues, James afirmó que "las verdades surgen de los hechos [...] pero estos por sí mismos no son verdaderos, simplemente son. La verdad es la función de las creencias que empiezan y terminan entre aquellos".



James definió las "creencias verdaderas" como aquellas que son útiles para quien las cree. El hincapié en la utilidad de las creencias se encuentra en el núcleo de la tradición filosófica estadounidense del pragmatismo, central en el pensamiento de James.



Según James, a lo largo de la vida estamos confrontando "verdades" de forma continua, y nuestras creencias conscientes cambian a medida que las viejas verdades se modifican y en ocasiones son sustituidas por otras nuevas. Esta teoría es particularmente relevante para el modo en que progresan todas las ciencias, incluida la psicología. Como ejemplo, James citó el hallazgo del elemento radiactivo radio por Pierre y Marie Curie en 1902. En el curso de sus investigaciones, los Curie observaron que el radio emitía al parecer cantidades ilimitadas de energia, lo cual "parecía contradecir nuestras ideas sobre todo el orden natural". Sin embargo, tras una consideración consciente, concluyeron que "aunque esto amplía nuestras nociones previas sobre la energía, altera solo mínimamente su carácter". En este caso los conocimientos científicos del matrimonio Curie se vieron cuestionados y modificados, pero quedaron intactas sus verdades esenciales.

ESTUDIOS A POSTERIORI

En el período que siguió a la muerte de James surgió el movimiento conductista, y con él decayó el interés por la conciencia; así hubo poca reflexión al respecto entre la década de 1920 y la de 1950. Una excepción importante fue el movimiento de la Gestalt en Alemania, que postulaba que el cerebro funciona de manera holística: considera las experiencias conscientes en su totalidad más que como acontecimientos separados, del mismo modo que cuando vemos un cuadro no observamos puntos, líneas y formas aislados, sino un todo con significado. Esta es la concepción que se encuentra detrás de aquella famosa frase de la Gestalt: "El todo es más que la suma de las partes".

A partir de la década de 1980, psicólogos y neurocientíficos han desarrollado un nuevo campo de investigación, el de los "estudios de la conciencia", centrados en dos áreas principales: el contenido de la conciencia, estudiado en individuos considerados normales y sanos; y la conciencia de personas que han sufrido algún tipo de trastorno, incluidos casos de sujetos en estado vegetativo, aparentemente carentes de todas las funciones cerebrales superiores. Así pues, el objetivo en estas dos áreas de estudio es encontrar modos de evaluar la conciencia de la manera más objetiva posible, y comprender sus mecanismos subyacentesm tanto físicos como psicológicos.

La neurociencia moderna ha demostrado que la conciencia tiene sus mecanismos. A finales del siglo XX, el biólogo molecular y biofísico británico Francis Crick afirmaba que la conciencia está vinculada con un área específica del cerebro, el córtex prefrontal, implicada en procesos mentales como la planificación, la resolución de problemas y el control de la conducta.

Los estudios del neurocientífico colombiano Rodolfo Linas vinculan la conciencia con la actividad del tálamo junto con el córtex cerebral. El tálamo, estructura inserta en lo profundo del centro del cerebro, regula las vibraciones en el interior del cerebro en frecuencias determinadas; si estos ritmos regulares se ven perturbados -por infección o por causas genéticas-, el individuo puede sufrir trastornos neurológicos como la epilepsia o el Parkinson, o bien enfermedades psicológicas como la depresión.

Cuando se trata de definir la conciencia, con todo, los intentos actuales continúan siendo vagos y de difícil aplicación. Así, por ejemplo, el neurocientífico estadounidense Antonio Damasio se refiere a la conciencia como "la sensación de lo que ocurre", y la define como "la percepción que tiene un organismo de sí mismo y de su entorno". El filósofo William James ya había advertido más de cien años antes que la conciencia era una realidad muy difícil de definir.

UNA HERENCIA EN EL TIEMPO



La obra The Principles of Psychology de James sigue reeditándose, y sus ideas han influido de manera importante en muchos psicólogos, así como en otros científicos y pensadores. La aplicación de su filosofía pragmática a los hechos -centrándose no en "qué es verdad", sino en "qué resulta útil creer"- ha llevado a la psicología a dejar de lado la cuestión de la separación de la mente y el cuerpo y pasar al estudio (más útil) de procesos mentales como la atención, la memoria, el razonamiento, la imaginación y la intención. Según James, este enfoque servía para alejar a filósofos y psicólogos "de la abstracción, los principios inamovibles, los sistemas cerrados y los supuestos absolutos y orígenes, y llevarlos hacia los hechos, la acción y el poder". Su insistencia en atender a la totalidad de los acontecimientos, incluidos los efectos de los diversos medios sobre nuestras acciones -en contraste con el enfoque introspectivo y estructuralista de descomponer nuestras experiencias en sus detalles más nimios-, ha conformado asimismo nuestra comprensión de la conducta.

Hasta que James empezó a impartir la asignatura en Harvard, en 1875, no hubo cursos de psicología como tal en ninguna universidad de EEUU. En el lapso de 20 años, más de 20 universidades habían dado a la psicología el rango de disciplina académica y ofrecían carreras con dicho título. Durante aquellos años se fundaron también tres revistas especializadas, además de una organización profesional, la Asociación Americana de Psicología.

A pesar de decir que detestaba el trabajo experimental, James introdujo la psicología experimental en EEUU., y lo hizo porque se dio cuenta de que era la mejor manera de demostrar o refutar una teoría; aun así, no dejó de valorar la introspección como herramienta de descubrimiento, sobre todo de procesos mentales.

El cambio de actitud hacia la psicología, que pasó de ser tenida por "un asuntillo desagradable" (en palabras de James) a considerarse una disciplina muy beneficiosa, debe mucho al trabajo de James. En 1977, en su discurso para conmemorar el 75 aniversario de la fundación de la Asociación Americana de Psicología, David Krech, entonces profesor emérito de psicología en la Universidad de California en Berkeley, se refirió a James como el "padre de la psicología".

"Todas estas conciencias se funden unas en otras como vistas que se disuelven. Propiamente son una sola conciencia prolongada, un flujo ininterrumpido"

WILLIAM JAMES 

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