domingo, 14 de abril de 2013

¿INTELIGENCIA FIJA O VARIABLE?

CONTEXTO HISTÓRICO SOBRE LA TEORÍA DE LA INTELIGENCIA

  • 1859 Charles Darwin en El origen de las especies propone que la inteligencia se hereda.
  • A partir de 1879 Wilhelm Wundt aplica a la psicología métodos científicos, buscando modos de medir capacidades mentales como la inteligencia.
  • 1890 James Cattell idea tests para medir las diferencias en las capacidades mentales individuales.
Alfred Binet


En 1859, Charles Darwin planteó en la obra El origen de las especies su teoría de la evolución, aportando así un marco para el debate sobre si la inteligencia quedaba fijada por la herencia genética o podía verse modificada por las circunstancias. A principios de la década de 1880, su primo Francis Galton llevó a cabo pruebas sobre la capacidad cognitiva de unos 9000 londinenses, y concluyó que la inteligencia básica estaba fijada al nacer. Wilhelm Wundt propuso en la misma época el concepto de un cociente intelectual (CI) y trató de medirlo. El trabajo de Wundt inspiró al psicólogo estadounidense James Cattell para realizar estudios sobre la medición de las capacidades mentales, y asimismo fue la base de los estudios de Alfred Binet sobre la inteligencia humana.



EL APRENDIZAJE ENAMORA

Antes de interesarse por la psicología, Binet estudió derecho y ciencias naturales. Fue en gran medida autodidacta, pero el trabajo que realizó con Jean-Martin Charcot en el Hospital de la Salpêtrière de París durante más de 7 años le aportó el dominio de los procedimientos experimentales, con su precisión y planificación característicos. El interés de Binet por la inteligencia humana tenía que ver con su fascinación por el desarrollo de sus dos hijas. Había observado que la rapidez y facilidad con que asimilaban nueva información dependían de la atención que prestaban. El contexto y el estado de ánimo del niño parecían fundamentales para el aprendizaje.



Al saber de las pruebas de Francis Galton en Londres, Alfred Binet decidió llevar a cabo su propio estudio y evaluar las diferencias en las capacidades individuales entre diversos grupos de interés, como jugadores de ajedrez, matemáticos, artistas y escritores. Mientras tanto siguió con el estudio de la inteligencia funcional de los niños, observando que a edades específicas adquirían determinadas capacidades.

Así, por ejemplo, los niños muy pequeños carecen de capacidad para el pensamiento abstracto, que parece corresponder a un nivel de inteligencia mayor y directamente atribuible a la edad.

En 1899, Binet fue invitado a formar parte de una nueva organización dedicada a los estudios educativos, la Societé Libre pour L´Etude Psychologique de l´Enfant (Sociedad Libre para el Estudio Psicológico del Niño). En poco tiempo Binet llegó a presidirla, y comenzó a publicar artículos e información útil para docentes y para las autoridades educativas. Por aquel entonces en Francia se hizo obligatoria la escolarización de todos los niños entre 6 y 12 años, y se le pidió a Binet que considerase cómo desarrollar un test para identificar a los niños con posibles dificultades de aprendizaje, de manera que pudieran recibir una educación adecuada a sus necesidades. Dicho encargo llevó a Binet a incorporarse en 1904 a una comisión gubernamental para crear un método para estimar el potencial de aprendizaje en niños pequeños, y asumió la tarea de determinar las diferencias entre los niños normales y los niños que presentaban limitaciones intelectuales, y de hallar el modo de medir tales diferencias.

LA ESCALA BINET-SIMON

En esta tarea colaboró con él Théodore Simon, investigador del Laboratorio de Psicología Experimental de la Universidad de la Sorbona, del que Binet era director desde 1894. Este sería el comienzo de una larga y fructífera colaboración entre los dos científicos.

Para 1905, Binet y Simon ya habían creado el primer test, bajo el rótulo de "Nuevos métodos para diagnosticar la idiotez, la imbecilidad y la subnormalidad". Poco tiempo después, presentaron una versión revisada para niños de entre 3 y 13 años, que se llamó simplemente escala Binet-Simon, y que fue revisada de nuevo en 1908 y en 1911.

Binet y Simon, a partir de la observación de niños durante muchos años, prepararon 30 tests de dificultad creciente, con tareas que reflejaban la capacidad media de los niños a distintas edades. Entre las tareas más sencillas figuraban seguir un haz de luz o conversar a un nivel elemental con el examinador. Algo más complejas eran tareas como señalar diversas partes del cuerpo al oír su nombre, repetir una serie de dos dígitos, repetir oraciones simples o definir palabras básicas como "casa" o "tenedor". en los tests más difíciles, se pedía a los niños que describieran las diferencias entre parejas de objetos similares, que dibujaran objetos de memoria o que construyeran frases a partir de tres palabras dadas. Las tareas que entrañaban mayor dificultad podían consistir en repetir siete dígitos al azar, hallar tres palabras que rimaran con obéisance, o responder a preguntas tales como: "Mi vecino ha estado recibiendo visitas extrañas. Han ido a verle primero un médico, a continuación un abogado y después un sacerdote. ¿Qué está pasando?".

Binet y Simon probaron su escala con una muestra de 50 niños divididos en cinco grupos según la edad. Los niños habían sido elegidos por sus maestros como alumnos de capacidad media de normalidad con la que poder contrastar a niños con capacidades de todo tipo.

Las 30 tareas de Binet y Simon, dispuestas por orden de dificultad, debían llevarse a cabo en condiciones controladas con mucho cuidado, ya que Binet había comprobado que los niños se distraen fácilmente y que su nivel de atención influye decisivamente en su capacidad de rendimiento. Consideraba la inteligencia como una mezcla de facultades mentales polifacéticas que operan en un mundo real de circunstancias siempre cambiantes, y que son controladas por el sentido práctico.

LA INTELIGENCIA NO ES FIJA



Alfred Binet fue siempre muy franco acerca de las limitaciones de la escala Binet-Simon. Así, no dejó de señalar que la escala simplemente clasificaba a los niños en función de su desempeño de diversas tareas intelectuales en relación con otros niños de edad similar. Los tests de 1908 y 1911 hacían mayor hincapié en la distinción de grupos de edad, y fue de este modo como apareció el concepto de "edad mental".

Binet insistió también en que el desarrollo mental progresaba a distintos ritmos y podía verse influido por factores ambientales. Era partidario de considerar los tests como un medio para estimar el nivel mental en un momento concreto, asumiendo que el nivel de un individuo podía cambiar con las circunstancias. En este punto se opuso al influyente psicólogo inglés Charles Spearman, que más adelante sugirió que la inteligencia se basa solo en factores biológicos.

Binet sostuvo que la inteligencia de un niño "no es una cantidad fija", sino que crece al igual que el propio niño, y que aunque hubiera concebido un modo de cuantificarla, ninguna cifra podía dar una medida exacta de la inteligencia de una persona. Esta solo podría valorarse cabalmente, según Binet, combinando el test con un estudio de cada caso. En último término, Binet no creía posible medir la aptitud intelectual como si fuese una longitud o un volumen: únicamente podía clasificarla.

USO Y ABUSO



En 1908, el psicólogo estadounidense Henry H. Goddard viajó a Europa, donde pudo conocer los tests de Binet-Simon. Goddard los tradujo y distribuyó unas 22.000 copias por EEUU para que fuesen utilizados en escuelas. A pesar de que Binet había evitado cuidadosamente atribuir la inteligencia a factores hereditarios, para Goddard esta era algo determinado genéticamente, y desgraciadamente vio en la escala Binet-Simon un medio para localizar a los "débiles mentales" de cara a la esterilización obligatoria.

En 1916, Lewis Terman, otro psicólogo estadounidense, modificó la escala Binet-Simon. Empleando los resultados de los tests de una gran muestra de niños estadounidenses, la rebautizó como escala Stanford-Binet. Esta ya no se utilizó solamente para identificar a los niños con necesidades especiales, sino también para reconocer a los más adecuados para la formación profesional, condenándoles de hecho a una vida de trabajo manual. Terman, al igual que Goddard, creía que la inteligencia se heredaba y era inmutable, por mucha educación que se recibiera.

Binet probablemente tardó en enterarse de estas aplicaciones de su trabajo, pues rara vez se interesaba por los desarrollos profesionales más allá de su esfera inmediata. Nunca salió de su país de nacimiento, Francia, donde la escala Binet-Simon no se adoptó en vida suya, por lo que nunca tuvo que vérselas con modificaciones de su obra. Cuando al fin supo de las "ideas extranjeras que se estaban injertando en su instrumento", condenó enérgicamente a aquellos a los que con "brutal pesimismo" y "veredictos deplorables" promovían la idea de la inteligencia como una constante única.

El concepto de test de cociente intelectual de Binet conserva su influencia hoy en día. A pesar de sus limitaciones, ha generado un volumen de estudios que ha hecho progresar nuestro conocimiento de la inteligencia humana.

"No he pretendido obtener un método de medida [...] sino solo un método de clasificación de los individuos"

ALFRED BINET 

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