sábado, 4 de mayo de 2013

UN OBJETIVO SE PUEDE LOGRAR



"El intelecto, el carácter y la habilidad que pueda tener cualquier hombre son el producto de ciertas tendencias originales y de la formación recibida"
 Edward Thorndike




CONTEXTO HISTÓRICO
  • 1885 Hermann Ebbinghaus, en Sobre la memoria, describe la "curva del olvido": el ritmo al que perdemos los recuerdos.
  • Década de 1890 Ivan Pavlov establece el principio del condicionamiento clásico.


En la época en que Ivan Pavlov realizaba sus experimentos con perros en Rusia, en EEUU Edward Thorndike comenzó a estudiar el comportamiento animal para su tesis doctoral. Thorndike fue posiblemente el primer psicólogo "conductista", si bien llevó a cabo su trabajo mucho antes de que se acuñara el término.

La psicología científica surgía como nueva área de estudio en las universidades cuando Thorndike se licenció, en la década de 1890, y le atrajo la idea de aplicar esta nueva ciencia a la educación y el aprendizaje, temas de su interés. La intención original de Thorndike había sido estudiar el aprendizaje en los humanos. Sin embargo, al no poder conseguir un sujeto adecuado para su investigación, desvió su atención hacia los animales, y se propuso estudiar los procesos de la inteligencia y el aprendizaje a través de la observación en una serie de experimentos controlados. Los resultados que obtuvo, sin embargo, fueron mucho más allá, y pusieron los cimientos de la psicología conductista.

Thorndike llevó a cabo los primeros estudios con políticos, que debían aprender a salir de laberintos específicamente diseñados para sus experimentos. Esto se convertiría con el tiempo en el sello distintivo de la técnica experimental conductista: el uso de un entorno especialmente creado donde el sujeto recibe determinados estímulos o tareas; hoy en día esto se conoce como "condicionamiento instrumental". A medida que avanzaba en sus estudios, Thorndike pasó a experimentar con gatos. Inventó entonces la "caja-problema" con el fin de observar la capacidad de aprender los mecanismos necesarios para escapar.



El gato hambriento encerrado en la caja-problema exploraba el entorno y encontraba objetos diversos, como un lazo de cordel, una anilla o un botón que pulsar; solo uno de los objetos estaba conectado al pestillo para abrir la puerta de la caja. A la larga, los gatos descubrían la técnica que les permitía escapar y recibir una recompensa en forma de comida. El proceso se repetía y se anotaba el tiempo que tardaba el gato en abrir la caja cada vez, lo cual indicaba la rapidez con la que el animal aprendía sobre su entorno.

Thorndike realizó el experimento con siete gatos diferentes, colocando a cada uno de ellos en una serie de cajas-problema que se abrían por medios distintos. Y entonces observó que, pese a que todos los gatos habían hallado el medio de escapar por el método de ensayo-error en su primer intento, con cada nuevo intento la cantidad de ensayos y de errores se reducía gradualmente, a medida que los gatos aprendían qué acciones resultaban infructuosas y cuáles, en cambio, conllevaban una recompensa.

LA LEY DEL EFECTO


Como resultado de estas investigaciones, Thorndike propuso la ley del efecto, que postula que una respuesta a una situación que produzca un resultado satisfactorio tiene mayores probabilidades de repetirse en el futuro; inversamente, una respuesta a una situación que produzca un resultado insatisfactorio tiene menores probabilidades de repetirse. Fue esta la primera expresión formal de una idea que subyace a toda la psicología conductista, la del vínculo entre estímulo y respuesta y su relevancia para el proceso del aprendizaje y la conducta. Thorndike propuso que cuando se produce una conexión entre un estímulo (E) y una respuesta (R), se crea una conexión neuronal correspondiente en el cerebro. A esta clase de aprendizaje E-R la llamó "conexionismo", y sostuvo que las conexiones que se producen durante el aprendizaje quedan grabadas en los circuitos del cerebro.



Thorndike afirmó que es el resultado de una acción lo que determina la intensidad con la que se graba la conexión estímulo-respuesta; en el caso de las cajas-problema, el apretar un botón o tirar de un hilo y la escapatoria o la frustración. En otras palabras, cuando a unas secuencias de estímulo-respuesta determinadas les siguen situaciones satisfactorias o agradables (como escapar o recibir una recompensa), tales respuestas tienden a quedar "más firmemente conectadas con la situación, de modo que, cuando se repite esta, será más probable que se repitan"; quedan grabadas como una conexión neuronal. Cuando a las secuencias de estímulo-respuesta les siguen situaciones irritantes o desagradables (por ejemplo, la prolongación del encierro o el castigo), las conexiones neuronales entre la situación y la respuesta se debilitan, hasta llegar a borrarse: "Las acciones sin beneficio se desechan".

Thorndike desmostró que la única diferencia importante, entre adultos y niños, 
al tiempo de aprender sólo se hallaba en la velocidad de aprendizaje, 
no en la memoria.


Tal énfasis en el resultado de un estímulo y su respuesta, y la idea de que el resultado refuerza la conexión estímulo-respuesta, es un ejemplo de lo que más adelante se conocería como teoría del aprendizaje basada en el refuerzo. El refuerzo y la importancia de los resultados fueron prácticamente ignorados por la generación siguiente de psicólogos conductistas, como John B. Watson, pero la ley del efecto fue un anticipo brillante del trabajo del estadounidense B. F. Skinner y su teoría del condicionamiento operante.

Más tarde Thorndike refinó la ley del efecto para tener en cuenta otras variables, como el tiempo transcurrido entre respuesta y recompensa, el efecto de la repetición de una tarea, y lo que tarda esta en olvidarse si no se repite. Así extrajo la ley del ejercicio, según la cual las conexiones de estímulo-respuesta que se repiten se refuerzan, mientras que las que no se vuelven a utilizar se debilitan. Además, puede variar el ritmo al que las conexiones se refuerzan o debilitan. Para Thorndike, "cuanto mayor es la satisfacción o la incomodidad, mayor es el refuerzo o el debilitamiento del vínculo".



Curiosamente, aunque Thorndike estudió el comportamiento animal con métodos que se convertirían en típicamente conductistas -y escribió Animal Intelligence (1911), un libro que sería un clásico del primer conductismo, él se consideraba ante todo un psicólogo educativo. Su intención original había sido estudiar la inteligencia animal, no la conducta. Por ejemplo, quería demostrar que los animales aprendían por simple ensayo y error, y no por medio de alguna facultad intuitiva, idea muy extendida en la psicología de la época; Thorndike escribió: "En primer lugar, la mayoría de los libros no nos ofrecen una psicología, sino más bien un elogio de los animales. Todos ellos han tratado sobre la inteligencia de los animales, ninguno sobre su estupidez". El hecho de que los gatos de las cajas-problema aprendieran gradualmente, en vez de tener una idea repentina de cómo escapar, confirmaba sus teorías: los gatos se veían obligados a aprender por ensayo y error, porque no eran capaces de razonar y comprender el vínculo existente entre la puerta y el botón.

INTELIGENCIA HUMANA



Después de publicar Animal Intelligence, Thorndike se ocupó de la inteligencia humana. En su opinión, la inteligencia más básica se caracteriza por la simple asociación de estímulo y respuesta, con el resultado de la conexión neuronal. Así, cuanto más inteligente sea un animal, más capaz será de formar esas conexiones. Por tanto, la inteligencia puede definirse en términos de capacidad para formar vínculos neuronales, lo cual no depende únicamente de factores genéticos, sino también de la experiencia.

Con el fin de obtener una medida de la inteligencia humana, Thorndike ideó la prueba CAVD (Complemento, Aritmética, Vocabulario y Dirección), modelo de todas las pruebas de inteligencia actuales, y estudió la inteligencia mecánica (la comprensión del funcionamiento de las cosas), la inteligencia abstracta (capacidad creativa) y la inteligencia social (comunicación y relación). A Edward Thorndike le interesaban especialmente los efectos de la edad sobre el aprendizaje, y propuso una teoría del aprendizaje que continúa constituyendo el núcleo de la psicología educativa hasta la actualidad; una aportación que a Thorndike probablemente enorgullecería más que ninguna otra, si bien se le recuerda principalmente por su enorme influencia sobre el movimiento conductista.

1918 los experimentos de John B. Watson con el "pequeño Albert" aplican el condicionamiento a un bebé.

1923 el psicólogo inglés Charles Spearman propone un factor general único -"g"- para medir la inteligencia humana.

Década de 1930 B.F. Skinner desarrolla una teoría del condicionamiento por las consecuencias, el llamado "condicionamiento operante".

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