domingo, 9 de junio de 2013

EL APRENDIZAJE SIMPLEMENTE NO ES POSIBLE

CONTEXTO HISTÓRICO

  • 1861 el anatomista francés Paul Broca localiza la parte del cerebro responsable del habla.
  • Década de 1880 el patólogo y neurocientífico español Santiago Ramón y Cajal desarrolla la teoría de que el sistema nervioso se compone de células, que el anatomista alemán Heinrich Waldeyer-Hartz llamará después "neuronas".
Karl Lashley

El fisiólogo y psicólogo estadounidense Karl Lashley se interesó principalmente por lo que ocurre físicamente en el cerebro en el proceso de aprendizaje. Pavlov y otros conductistas habían sugerido que el condicionamiento produce cambios químicos o eléctricos en el cerebro, y Lashley quería determinar dónde se producían exactamente.

En particular, Lashley se propuso localizar el rastro de la memoria o "engrama", el lugar del cerebro responsable de la memoria. Él también experimentó con ratas en laberintos. Las ratas aprendían a recorrer el laberinto para alcanzar un premio en forma de comida. Luego, a cada rata se le extirpaba quirúrgicamente una parte específica del córtex cerebral, y se las devolvía al laberinto para poner a prueba su memoria y su capacidad de aprendizaje.

EL LUGAR DE LA MEMORIA

Lashley comprobó que, fuera cual fuera la parte del cerebro extirpada, la memoria de las ratas para la tarea continuaba intacta. Su capacidad de aprendizaje y retentiva para nuevas tareas quedaba limitada, pero el grado de limitación causado dependía de la extensión, y no de la localización del daño. Lashley llegó a la conclusión de que el rastro de la memoria no se halla en un lugar específico, sino distribuido uniformemente por todo el córtex cerebral; todas las partes del cerebro son, por lo tanto, igualmente importantes. Décadas después afirmó que su experimento le había hecho "pensar [...] que era forzoso concluir que el aprendizaje simplemente no es posible".

Después:

  • 1949 Donald Hebb describe la formación de grupos celulares y secuencias de fase en el proceso de aprendizaje.
  • A partir de 1980 las técnicas de imagen modernas como la resonancia magnética, la TAC y la TEP permiten a los neurocientíficos localizar las funciones cerebrales.

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